Castaños: Justicia lenta para mujeres violadas

viernes, 11 de agosto de 2006
México, D F, 10 de agosto (apro-cimac)- El 11 de julio, Caty salió desganada rumbo al Pérsico, el bar donde labora desde hace apenas dos meses y donde --junto con otras 12 bailarinas y sexoservidoras de la zona de tolerancia-- fue violada por militares del Ejército Mexicano en el municipio de Castaños, Coahuila Su estatura no rebasa el 160 con zapatillas altas y de plataforma Su peso no debe ser mayor de 50 kilos Espalda descubierta y maquillaje intenso sobre su rostro, son sólo una máscara que intenta ocultar a una pequeña de 19 años Hace dos meses, la necesidad llevó a Caty a la zona de tolerancia y aunque sabía que hay quienes acostumbran propasarse con las trabajadoras al calor de las copas, ha aprendido a salir al paso, pero no imaginó, "ni remotamente", que la noche del 11 de julio sería víctima de una brutal violación En su rostro aparece una profunda tristeza y terror cuando recuerda aquella noche, la del 11 de julio Y sobre eso "la ausencia de justicia sólo sirve para exacerbar el trauma psicológico sufrido por las mujeres", señala en un informe de Amnistía Internacional (AI) "Me siento mal y no trabajamos ni a gusto, por el temor de que llegue uno de civil y no, pos no", dice sin poder terminar su frase; el miedo le hace un nudo en la garganta "Sí, tengo miedo", comenta la niña-mujer recargada en una de las paredes de El Pérsico Al fondo desde el salón se oye la música de Boby Pulido, que no alcanza a cubrir la soledad que las trabajadoras de la zona de tolerancia de Castaños, en Coahuila, sienten con el paso de los días y la renuencia de la autoridad a aplicar justicia "Tengo miedo porque aunque dicen que no van a regresar ¿quién me lo podría jurar?", señala Caty dice que, a diferencia de las otras compañeras, a ella sólo la violó un soldado, pero fueron como cinco o seis veces las que abusó de ella mientras la mantuvo retenida en el cuarto 4 de El Pérsico, justo frente a donde se realiza la entrevista Dice que el hombre olía raro, actuaba de manera violenta y la insultaba de manera permanente Siempre la mantuvo amenazada con el arma que traía "Yo creo que estaba drogado", considera Un tono de desolación se escucha en su voz cuando se refiere a la posible aplicación de la justicia: "Dicen que sí van a castigarlos, pero nosotros pensamos que no Inclusive estamos decididas a hablar todas, a dar la cara en los medios, en los periódicos, a ver si así hay justicia" Caty, como la mayoría de las mujeres que laboran en la zona de tolerancia de Castaños, es madre adolescente sin pareja Fue la necesidad de un trabajo, con un buen sueldo para mantener a su hija lo que la hizo llegar a El Pérsico hace apenas dos meses, invitada por una compañera, quien le aconsejó que "sólo así la iba a hacer" "Claro que antes había buscado trabajo, pero sólo estudié media secundaria, no tengo preparación y cuando encontraba trabajo era todo el día y ganaba 40 pesos, no era posible mantener una hija, ayudar en la casa y ni siquiera pensar en la posibilidad de llevar a la niña a consulta médica", justifica En El Pérsico gana 800 pesos al día y a veces hasta 900 pesos Sin embargo, después de lo que pasó el 11 de julio buscará otra forma de salir adelante "Sería bueno no estar aquí, pero necesitamos empleos pero que sean bien pagados" Sostiene que éste no es un buen trabajo, "pero es trabajo"; y aunque a veces no quiere ir a El Pérsico y prefiere quedarse a dormir con su hija toda la noche, no puede hacerlo "No tengo quién me mantenga, entonces, pos, tengo que venir", explica A casi un mes de los hechos, las trabajadoras de El Pérsico y de Las Playas siguen recibiendo amenazas e insultos por medio de llamadas telefónicas, refiere al respecto la responsable de Pastoral de Comunicación, Jackie Campbell, quien apunta que en Coahuila la justicia "sigue lenta"

Comentarios