Lejos de un buen cine

lunes, 21 de agosto de 2006
México, D F, 21 de agosto (apro)- Paradójicamente a lo que ocurre hoy, hace 30 años el historiador y crítico Emilio García Riera celebraba en el número uno de la revista Proceso la intervención del Estado en la producción cinematográfica mexicana No es que García Riera y otros de su época estuvieran equivocados, pero en aquellos tiempos ese parecía ser el camino para elevar la calidad de nuestro cine Las cosas salieron mal, y ahora muchos piden a gritos que la iniciativa privada invierta en nuestra demacrada industria y que el Estado descanse un poco Para bien o para mal esto comienza a ocurrir en cintas como Nicotina, Matando cabos o Lady?s Night y habrá que sumar, para los próximos meses, películas producidas por transnacionales: Efectos secundarios (Warner Brothers), Cansada de besar sapos (Buenavista) y Las niñas mal (Sony Pictures) La calidad técnica y la clase comienzan a levantar (las "ficheras" han desaparecido) Sin embargo, estamos lejos de que nuestro cine tenga una imagen de excelencia Cómo la va a tener si, de plano, en contenido no damos una Tanto Nicotina como Lady?s Night, por ejemplo, dejan mucho que desear; su trama es un "cliché" que nada aporta al cine o a la cultura Está bien que coexistan productos comerciales con cine de arte, pero desgraciadamente nuestra apuesta es hacia las películas comerciales, cuya única diferencia con respecto de las producciones que ha financiado el Estado desde hace muchos años es que las primeras se ven más bonito De plano: no damos una Hace poco tuve oportunidad de ver Efectos secundarios y sólo comprobé lo arriba mencionado: una historia mal aterrizada, con personajes planos y pésimos diálogos Aunque ya habrá oportunidad de hablar de ella en otra ocasión El punto es que el panorama no se ve muy alentador; asumimos que la iniciativa privada traerá nueva vida Pero quizá sólo sea producto de la moda neoliberal Tal vez el futuro no esté en seguir fórmulas para agradar a grandes audiencias o internacionales, quizá se halle en otro lado: en la revisión de nuestro pasado, o bien, en el género documental, y es que, más allá de Cuarón, Iñárritu y Del Toro, existe un grupo amplio de entusiastas que ven en el documental un medio de expresión más aterrizable que el cine de ficción A ver qué ocurre con el Primer Festival de Cine Documental a celebrarse en nuestra capital en septiembre; pero independientemente de eso, no hay que echar las campanas al vuelo Está claro que la iniciativa privada no resolverá las cosas con una varita mágica Habrá que seguir trabajando en todos los niveles, desde críticos e investigadores, cineastas, productores y demás, para proponer soluciones y llevar a nuestro cine a niveles de excelencia

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