Irlanda del Norte: Al borde del abismo

lunes, 29 de octubre de 2007
Belfast(apro) - Los habitantes del pequeño poblado de Cullyhanna, en el condado norirlandés de South Armagh, detuvieron sus actividades durante una hora por la mañana del lluvioso jueves 25 de octubre La razón: celebraron los funerales del joven conductor de camiones Paul Quinn, asesinado cinco días antes en un ataque presuntamente realizado por el ERI Provisional, el brazo armado del Ejército Republicano Irlandés El silencio que reinó en el cementerio protestante de St Patrick, contrastó con los pedidos de justicia por parte de familiares, autoridades locales y las amenazas del Partido Democrático Unionista (DUP), que llamó a romper de manera definitiva su participación en el gobierno compartido de Belfast y a que el control regrese a Londres Los restos de Quinn fueron depositados en una tumba contigua a la de su amigo Brendan McCooey, quien murió accidentalmente dos meses antes durante un viaje que ambos habían hecho a Grecia La ceremonia funeraria fue solemne, aunque algunos de los presentes, entre ellos la madre del joven, Brin, gritaron para pedir que los responsables del asesinato sean encontrados El reverendo protestante Kevin Cullen se quebró emocionado durante el oficio religioso, en el que calificó de "crimen barbárico" la muerte del joven "Recordamos a alguien tan joven, cuya vida fue robada de forma tan horrible", dijo el reverendo, al hablar del "pecado profundo" que cometieron los autores del asesinato Las palabras del religioso protestante resonaron en la iglesia de St Patrick, abarrotada de amigos, familiares y autoridades locales El crimen El panorama no podría ser más desalentador para este país, que ha sufrido más de 30 años de conflictos armados, con saldo de cerca de 3,700 muertos civiles y de las fuerzas de seguridad, así como décadas de enfrentamientos y desconfianzas entre católicos y protestantes Las tensiones lograron disminuir el pasado 8 de mayo, cuando el líder del DUP, el reverendo protestante Ian Paisley, aceptó conformar un gobierno compartido con el jefe del católico Sinn Fein, Gerry Adams, sellando un acuerdo histórico de compromiso político Sin embargo, todo pareció derrumbarse la tarde del pasado 20 de octubre cuando Quinn, de 21 años, fue asesinado Ese día, nueve encapuchados secuestraron a dos amigos de Quinn --Thomas Sheridan y Ben McCulloch--, y los forzaron a llamar por teléfono al joven para que los rescatara en una desolada granja de Oram, en el condado de Monaghan (República de Irlanda) Quinn llegó a la granja media hora después con un tercer amigo, Marcus Smithson De inmediato fue detenido por miembros del grupo, que lo separó de sus tres compañeros y lo llevó a un galpón alejado, donde fue golpeado salvajemente con picos de pala y martillos Los tres amigos del camionero, que fueron maniatados, reportaron más tarde haber oído los gritos de su amigo pidiendo clemencia mientras era golpeado "¡Deténganse, por favor, basta, deténganse!", dicen que gritaba entre golpes Cuando los nueve integrantes del grupo escaparon en dos vehículos, Quinn fue trasladado al hospital de Monaghan, donde murió a las 8:15 de la noche Inicialmente, la policía pensó que el asesinato fue consecuencia de una disputa entre bandas que contrabandean gasolina en la frontera norirlandesa con la República de Irlanda Pero en menos de 24 horas, los padres del joven, Stephen y Brid Quinn, públicamente responsabilizaron al ERI Provisional, tras confirmar que su hijo había participado días antes de una disputa con miembros republicanos de alto rango en una zona cerca de Monaghan La familia del joven dijo que su hijo fue amenazado de muerte para abandonar de inmediato el país "Nuestro hijo Paul había participado recientemente de un altercado con individuos del movimiento nacionalista Después de este hecho, él recibió amenazas de muerte a través de terceros, para abandonar el país", leyó Stephen en un comunicado la tarde del pasado 21 de octubre "Nuestro hijo, con mucho coraje y valentía, se negó a dejar el país Creemos que fue secuestrado por el movimiento nacionalista y asesinado brutalmente a golpes", agregó Los republicanos católicos negaron inmediatamente cualquier vínculo con el asesinato, mientras Gerry Adams y su viceprimer ministro, Martin McGuinnes, instaron públicamente a que testigos potenciales dieran información sobre el hecho o se presentaran a declarar ante el Servicio de la Policía de Irlanda del Norte (PSNI) o la Gardai irlandesa, ambos a cargo de la investigación del caso Según Adams, "no hubo vínculo republicano alguno en la muerte de este hombre", cuya vida "fue tomada por criminales" En conferencia de prensa realizada en Belfast, señaló: "Otros querrán lucrar políticamente con esta muerte espantosa Yo no lo haré, ni ahora ni nunca" Sin embargo, tras las recriminaciones de la familia Quinn, el reverendo Paisley elevó las tensiones y sentenció que su partido podría alejarse del gobierno compartido de Stormont si las autoridades policiales demuestran que el ERI estuvo detrás del asesinato "Si esta muerte fue obra del ERI Provisional, entonces habrá consecuencias muy serias Como partido, hemos dejado en claro que no compartiremos gobierno con aquellos que apoyen los asesinatos Pido a todos que esperen por los resultados de las investigaciones, tanto en Irlanda del Norte, como en la República de Irlanda", dijo el reverendo, conocido como "Dr No" por su negativa histórica para compartir el gobierno con los católicos El análisis forense realizado horas después de la muerte de Quinn, reveló que todos los huesos del joven fueron rotos luego del ataque, que habría durado cerca de 20 minutos Las heridas fueron tan graves que sus familiares decidieron velarlo con el féretro cerrado Mientras pasaba el cortejo fúnebre por la tranquila Drumlougher Road, la calle donde vivía el joven, vecinos y amigos le rindieron homenaje arrojando flores al carruaje mortuorio, muchos de ellos clamando por justicia y venganza Impasse político El hecho tomó carácter internacional, y fue condenado de inmediato tanto por el gobierno de la República de Irlanda, con un comunicado de repudio del canciller irlandés Dermot Ahern, como por Londres, donde el primer ministro británico, Gordon Brown, calificó el asesinato de "crimen brutal y horrible" El jefe del gobierno de Gran Bretaña trató de calmar los ánimos en Irlanda del Norte, donde lo último que quiere es ver más problemas en la restituida Asamblea de Stormont, un conflicto que pueda derivar en la violencia sectaria, atentados y descontento popular En una acalorada ponencia en la Cámara de los Comunes, el pasado 24 de octubre, Brown confirmó que cualquier partido político norirlandés que haya violado normas o leyes partidarias, será sancionado con la severidad de la ley, aunque aclaró que aún es inapropiado especular sobre quién fue responsable del asesinato mientras la policía no concluya las investigaciones "Este fue un crimen brutal y horrible He hablado con el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, sobre esto y estoy seguro que toda la Cámara de los Comunes se unirá para solidarizarse y enviar sus condolencias a la familia Quinn", dijo un sombrío Brown "Me hago eco de las condenas generalizadas por este evento atroz, y espero que aquellos que perpetraron este asesinato sean llevados ante la justicia lo antes posible", añadió Todo indica sin embargo, que el gobierno de coalición política de Irlanda del Norte, que desde mayo pasado incluye por primera vez a miembros protestantes y católicos, está en peligro de un "impasse" tras el asesinato del unionista, y de un colapso que revierte los avances logrados este año Jeffrey Donaldson, miembro del DUP para el condado de Lagan Valley, en el sur del Ulster, instó durante los funerales de Quinn al PSNI y a la República de Irlanda a investigar sin presiones el asesinato y determinar quién estuvo detrás de la muerte del joven "Si se descubre que el IRA estuvo detrás de este asesinato, eso significará que el ejecutivo está terminado en su forma actual Pero aún no lo sabemos y deberemos esperar", sostuvo Lo cierto es que esta no es la primera vez que un hecho semejante ocurre en Irlanda del Norte El 30 de enero de 2005, la población norirlandesa quedó conmocionada cuando miembros del ERI asesinaron a balazos a Robert McCartney, de 33 años, tras una disputa en el bar "Magennis's" de Belfast El católico, que vivía en la zona predominantemente nacionalista de Short Strand, en el este de Belfast, era padre de dos niños y estaba por casarse en junio de ese año con su novia de 15 años, Bridgeen Hagans Sin embargo, el ERI dijo en su momento que no ordenó la muerte de McCartney, aunque admitió que algunos de sus miembros eran responsables de la muerte del católico La familia del asesinado, incluso, admitió el pasado 8 de marzo, que el ERI había ofrecido asesinar a aquellos que participaron en el ataque, pero rechazó esa oferta, alegando que el único lugar donde los responsables de la muerte del hombre debían ser juzgados era en la corte El Sinn Fein suspendió más tarde a varios de sus miembros que supuestamente ayudaron a esconder potencial evidencia forense en el bar, la noche del crimen Las hermanas McCartney llevaron su campaña de justicia a Estados Unidos, donde fueron recibidas en la Casa Blanca por el presidente George W Bush La causa sigue abierta y aún no se han hallado a los responsables de ese crimen La Asamblea de Stormont, restaurada en mayo pasado tras cinco años de suspensiones por parte del gobierno de Londres, tambalea ahora a pesar de lo que señala el Acuerdo de Paz del Viernes Santo (1998), auspiciado por Gran Bretaña, la República de Irlanda y los partidos norirlandeses Ese documento, también llamado "Acuerdo de Belfast" y que había sido firmado en la capital de Irlanda del Norte el 10 de abril de 1998, sólo ha logrado un éxito parcial, aunque contribuyó en principio a la paz y estabilidad en la región El acuerdo pide por ocho puntos claves: 1) El principio de que el futuro constitucional de Irlanda del Norte sea determinado por el deseo democrático de su población; 2) Un compromiso con la paz de los partidos políticos de la región; 3) El establecimiento de una Asamblea Legislativa de Irlanda del Norte; 4) El establecimiento de un Consejo Británico-Irlandés con representantes de todas las partes de las Islas Británicas; 5) El desarme de los grupos paramilitares; 6) La liberación de los presos paramilitares pertenecientes a las organizaciones que respeten el alto el fuego; 7) La modificación de la demanda constitucional irlandesa sobre Irlanda del Norte y; 8) El reconocimiento oficial del idioma irlandés en Irlanda del Norte Sin embargo, y a pesar del deseo de los habitantes por alcanzar la paz duradera y lograr una convivencia sin violencia entre protestantes y católicos, la situación en Irlanda del Norte ha quedado al borde del abismo Sin una rápida justicia que condene a los responsables de la muerte de Quinn, como también a la del católico Robert McCartney, y desarme a los grupos armados paramilitares que pareciera siguen aún operando en la región, el futuro norirlandés seguirá estando empañado por resentimientos y el odio sectario (29 de octubre de 2007)

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