Hoy la represión es más sofisticada, dice exguerrillera

martes, 30 de octubre de 2007
* Se prepara segundo encuentro nacional en Mazatlán, Sinaloa México, D F, 29 de octubre (apro-cimac)- Persecuciones, tortura, represión son sólo algunas de las experiencias que vivieron mujeres guerrilleras quienes, en busca de un país más equitativo, igualitario y justo, participaron en las Fuerzas de Liberación Nacional, el Movimiento de Acción Revolucionaria, la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Grupo de Diego Lucero, Vanguardia Armada del Pueblo y el Partido de los Pobres Estas historias fueron recopiladas a raíz del primer "Encuentro nacional de mujeres exguerrilleras", por María de la Luz Aguilar Terrés, con el fin de recuperar la memoria histórica Se trata de una obra que además de anécdotas incluye conferencias magistrales, notas de prensa, así como correos electrónicos enviados entre los participantes del evento Dicho encuentro se llevó a cabo en la Ciudad de México el 13 de diciembre de 2003, en la Torre del Caballito, para constituirse en un espacio de análisis y reflexión sobre la participación de las mujeres en el movimiento armado revolucionario En entrevista, Aguilar dijo que las compañeras y compañeros que actualmente alzan la voz por alcanzar el respeto a sus derechos viven la misma represión de los años sesenta "Es indudable que la sociedad ha avanzado, aunque actualmente en Oaxaca, por ejemplo, hay signos de represión parecida a la de aquella época, pero más sofisticada o selectiva", observó Por su lado, la reportera Miriam Ruiz comentó que resulta necesario estudiar un movimiento social como la guerrilla desde la perspectiva de género para que no se repitan casos de mujeres asesinadas Señaló que hace falta que las exguerrilleras exterioricen sus miedos a un embarazo no deseado o a un aborto mal practicado, tomando en cuenta las condiciones de amedrentación en las que viven Ruiz compartió su necesidad de conocer más sobre el contexto en que viven estas mujeres para enriquecer la visión masculina, puesto que mucha gente crece sin sospechar que alguien arriesgó la vida por alcanzar un mejor país pues, recalcó, toda la gente que participó en la guerrilla dio su vida Finalmente, manifestó su molestia ante la incapacidad de reconocer a todas esas mujeres que lucharon contra la represión, y por ello propuso continuar con la difusión de los acontecimientos sucedidos para que todos comprendan la importancia de su lucha y se recuerden sus nombres Dejaron los roles tradicionales El libro de Aguilar muestra cómo en los sesenta y setenta, madres, esposas, hijas dejaron los roles tradicionales de dedicarse al hogar para manejar las armas, además de tomar decisiones en movimientos sociales Tal es el caso de Dení Prieto Stock --nieta de un revolucionario zapatista--, que en 1974 murió a la edad de 19 años con el tiro de gracia en un enfrentamiento con el Ejército en San Miguel Nepantla, junto con otros seis compañeros de las Fuerzas de Liberación Nacional, incluido su esposo, Raúl Morales Los cuerpos fueron fotografiados y trasladados a la Ciudad de México para ser enterrados en la fosa común del panteón Dolores Siete años más tarde, la familia recuperó unos restos que depositaron en la urna de una iglesia en la avenida Cerro del Agua, con la esperanza de que pertenecieran a Dení Otro suceso que estremece es lo ocurrido a Martha Camacho, una mujer a la cual le mostraron a su hijo al momento de nacer con una metralleta en la cabeza Ambos fueron arrojados a un lote baldío al creerse que los habían matado María de la Luz Aguilar Terrés, exintegrante del grupo Vanguardia Armada de México (VAP), acopló las actividades del hogar con la lucha insurgente En 1968 participó en el comité de lucha repartiendo volantes y realizando colectas En 1969 se integró a la brigada obrero-estudiantil en Tlatelolco, donde dio pláticas a trabajadores de maquila Conoció a su esposo en el movimiento obrero y, juntos, se integraron a las células armadas En los setenta tuvo que cambiar constantemente de domicilio, incluso de apariencia, ante la persecución Sus hijos, así como sus padres, fueron secuestrados por unos treinta agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) para exigirles les revelaran el lugar donde se encontraba bajo la amenaza de ser fusilados Su lucha continuó hasta que al aflorar el machismo de su esposo y descubrir que el compromiso ideológico en la relación y el amor había llegado a su fin, tuvo la necesidad de dedicarse de lleno al trabajo en una dependencia del gobierno durante once años para sacar adelante a su familia Actualmente trabaja en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), y planea la realización del segundo encuentro previsto para el próximo año en Mazatlán, Sinaloa La idea del evento es escuchar las voces de familiares y compañeros de guerrilleras, para darles un reconocimiento por su apoyo a pesar de las amenazas que también sufrieron

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