Viaje de invierno

lunes, 19 de noviembre de 2007
México, D F, 19 de noviembre (apro)- Una de las maravillas de las artes escénicas es que permiten la producción de creaciones híbridas que no necesariamente encajan en las disciplinas tradicionales del teatro, danza, música, ópera, etc, pero que, no obstante, ofrecen al espectador una experiencia estética y emocional única, al ofrecer como divisas principales la calidad y la manifestación difícil de describir con palabras de lo que pomposamente llamamos arte Tal es el caso de Viaje de invierno (Die Winterreise), espectáculo producido por el Forum Universal de las Culturas, Teatro Línea de Sombra y Artesénica, que después de su estreno en Monterrey, ofreció una sola función en el Teatro de la Ciudad de México, en espera de un nuevo espacio para su presentación dentro o fuera del país Me permito hablar de este trabajo que quizá algunos califiquen de musical o casi operístico, porque la participación del actor y escritor japonés Yoshi Oida, discípulo del director y teórico inglés Peter Brook, como director de escena, y de Alejandro Luna, Premio Nacional de Artes, como escenógrafo e iluminador, le dan un toque teatral de alto nivel a éste espectáculo, que tiene como protagonistas los 24 poemas de Wilhelm Müller (1794-1827) y el ciclo de canciones con el que Franz Schubert (1797-1828) musicalizó estos versos para crear lo mejor del líder alemán La sutileza, el valor del silencio, de la pausa, el minimalismo de un espacio escénico sobrio, austero, aparentemente semivacío en el que se evocan, se crean y se recrean las atmósferas del crudo invierno alemán; la elegancia del movimiento preciso, sin la característica sobreactuación del cantante de ópera, son algunas de las aportaciones de Oida y Luna a este ciclo de canciones, que originalmente fueron concebidas como tales, sin un hilo conductor, pero que la mano casi imperceptible de éstos dos grandes de la escena mundial convierten en una bella historia de amor y desamor, como señala el programa de mano, sin final feliz Director y escenógrafo eliminan toda la parafernalia para dejar en escena lo estrictamente esencial: música, poesía y actuación Lo demás queda a cargo de la imaginación y la sensibilidad del público, estimulado por la bellísima música de Schubert La anécdota es simple: un joven prototipo del viajero solitario, romántico y errante, inicia una peregrinación sin retorno en medio del invierno alemán, tras haber sido rechazado por una mujer En la inmensidad de la naturaleza nevada, por abandonados caminos y montañas, reflexiona sobre su suerte y destino, en contraste con la primavera en la que convivió con su novia y el invierno de su viaje A diferencia de la partitura original, escrita para una sola voz (aunque Schubert la escribió para las diferentes tesituras), Yoshi Oida incluye en su puesta un tenor (Fernando de la Mora); un barítono (Daniel Cervantes); una bajo (Oscar Martínez); una soprano (Irasema Terrazas), y una mezzosoprano (Rebeca Samaniego), para convertir su propuesta en un concierto polifónico teatral, con la destacada participación al piano de Guadalupe Parrondo

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