Ilusionismo laboral

domingo, 2 de diciembre de 2007
Economista al fin, el presidente Felipe Calderón conoce el arte de manipular cifras, ocultarlas y, sobre todo, trampear datos estadísticos para hacerle creer a los mexicanos que en su gobierno hay cientos de miles de empleos más que en el pasado Ciertamente el Calderón de hoy no es el Calderón de antes En sus tiempos de diputado puso al descubierto las trampas con que el priismo hacía lo que él hace ahora: crear la ilusión de que en México hay empleos de sobra Falto de argumentos para explicar los pobres resultados en materia de empleo durante su primer año de gobierno, el presidente Felipe Calderón se vale de la retórica para magnificar logros, minimizar problemas y abusar de las verdades a medias: No pierde la oportunidad de presumir, casi cada mes, cómo aumenta el número de empleos nuevos en el país La última se le presentó el 16 de noviembre pasado, en Acapulco, en un congreso sobre comercio exterior: "Tengo el gusto de compartirles que al 15 de noviembre se han registrado en el Seguro Social, es decir, empleos formales, más de 950 mil nuevos empleos, del 1 de enero al 15 de noviembre" Y eso ?se jactó, comparó? que al principio de año los pronósticos más optimistas, tanto de especialistas del sector privado como del público, indicaban que cuando mucho se crearían 600 mil nuevos empleos en todo el año El mensaje implícito y recurrente es: El país no podía estar mejor que bajo la conducción de quien desde la campaña electoral se autodefinió como el "Presidente del empleo" Pero la realidad es como es Felipe Calderón sólo toma en cuenta el número de trabajadores asegurados en el IMSS, que al 31 de octubre sumaban 14 millones 856 mil 60 personas, es decir, 136 mil 566 más que al 31 de septiembre, al término del tercer trimestre del año Nada despreciable el aumento Pero los trabajadores afiliados al IMSS son sólo una parte, apenas la tercera, del total de quienes trabajan en el país En efecto, cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) ?tomadas de su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo? indican que la Población Económicamente Activa (PEA), al finalizar el tercer trimestre del año, fue de 44 millones 667 mil 303 personas, y la población ocupada ascendía, a la misma fecha, a 42 millones 916 mil 569 personas Es decir, para maximizar un presunto logro, el presidente sólo toma en cuenta una parte de la realidad: los trabajadores asegurados en el IMSS representan 33% de la PEA y 343% de la población ocupada Pero si se atiende a la evolución de ésta última, más la creciente tasa de desempleo, el presidente no tiene argumentos para hacer fiesta con el número de inscritos en el IMSS: al 31 de diciembre de 2006, es decir al término del último trimestre de ese año, la población ocupada total ascendía a 42 millones 846 mil 141 trabajadores, y para el tercer trimestre de 2007 dicha población ocupada fue de 42 millones 916 mil 569 personas Es decir, el dato contundente es que para septiembre sólo había 70 mil 428 empleos más de los que había en diciembre Pero los primeros meses de la presidencia "del empleo" fueron los peores: si se comparan las cifras de población ocupada del 31 de diciembre de 2006 y las del 31 de marzo de 2007 (42 millones 400 mil 679 trabajadores), resulta que se perdieron 445 mil 679 empleos en los primeros tres meses del año Cuando aborda el tema del empleo, Calderón jamás hace la mínima referencia a los mexicanos que no tienen trabajo, ni siquiera a los que las cifras oficiales reconocen Pero aquí tampoco hay lugar para el festejo y el optimismo presidencial: al 31 de diciembre de 2006, el total de personas en busca de trabajo era de 1 millón 351 mil 603, y para el 31 de octubre de este año esa cifra aumentó a 1 millón 750 mil 734 personas Es decir, en los primeros 10 meses de la presidencia "del empleo" se sumaron a las filas de la desocupación abierta cerca de 400 mil personas Así que, aun cuando fueran ciertos los registros en el IMSS, de que hay 950 mil nuevos empleos formales, el saldo real es de sólo 450 mil empleos adicionales, muy por debajo de las expectativas oficiales y menos de la mitad de lo que celebra el presidente Y eso sin considerar a las 49 millones de personas que, según las encuestas del INEGI, estarían dispuestas a ocuparse y que en las estadísticas están incorporadas en lo que se llama Población No Económicamente Activa Una revisión más detallada de las estadísticas del INEGI revela que la administración actual lleva el peor registro de desocupación desde que se inició la era de gobiernos panistas que, pese a promesas en contrario, se están distinguiendo por las mayores tasas de desempleo abierto En el caso de Calderón, el desempleo ha sido mayor en los primeros 10 meses de este año que en cada uno de los años completos desde 2001, exceptuando 2004 Manipulación de cifras Cuando el presidente Calderón reitera y festeja la creación de miles y miles de empleos nuevos, lo hace no porque esté mal informado, sino porque realmente no hay buenas cuentas que rendir Es más, Calderón no es alguien a quien se le pueda engañar en estos temas Se le reconoce buen manejo de los asuntos económicos, como lo demostró cuando fue diputado, al menos la primera vez, cuando se erigía en crítico severo de las políticas económicas del presidente Carlos Salinas, en particular las relacionadas con el empleo y los salarios En una ocasión, en tribuna, cuando el pleno de la Cámara de Diputados analizaba el tercer informe presidencial, el 6 de noviembre de 1991, el diputado Calderón dijo que las cifras que presentaba ese informe sobre empleo y desempleo eran "verdaderamente increíbles e inverosímiles"; que la tasa de desempleo que decía el informe, de 26% de la PEA, no la tenían "ni siquiera las economías más desarrolladas" Y criticaba la forma gubernamental de llegar a esa cifra tan baja de desempleo "La cifra, por ejemplo, considera a la Población Económicamente Activa de 12 años de edad o más; probablemente se basa en la encuesta nacional de empleo urbano (del INEGI) que es completamente inadecuada, por varios conceptos Primero, porque se limita a recoger muestras poco significativas, tan sólo en el Distrito Federal, en Guadalajara y en Monterrey, e ignora en consecuencia la dura realidad del empleo en otras ciudades de los estados y sobre todo desestima por completo la problemática del empleo en el área rural Llega a considerar esta encuesta como ocupados, por ejemplo, a quien en la semana trabajó al menos una hora, a quien trabajó sin percibir remuneración y a quien espera obtener trabajo al menos en el próximo mes "No distingue tampoco ?seguía Calderón en su crítica? entre el trabajo de un empleado, de un empresario o de los miles de subempleados que crecen en el país Es más, esta encuesta oficial ignora u omite dar cifras de la realidad del desempleo que, por otra parte, se indica en el informe que ha aumentado sin precisar la magnitud de tal aumento" También: "Otros datos oficiales de mejor consideración, que no se incluyen en el informe, son los que da el Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, que calcula un desempleo de 12% y un subempleo de 40% Esto no se informa" Como se ve, Calderón tenía claro desde entonces el problema del desempleo Interesado en la economía, estudió años después una maestría en economía, ni más ni menos que en el Instituto Tecnológico Autónomo de México Algo debieron agregarle a su conocimiento de los temas económicos las clases que allí tomó de estadística, econometría, matemáticas, microeconomía intermedia y macroeconomía intermedia, que son los cursos de que consta dicha maestría en el alma mater de su secretario de Hacienda, Agustín Carstens Hoy en día las encuestas sobre empleo del INEGI son radicalmente distintas a las que criticaba entonces Calderón Se han depurado metodológicamente, incluyen mucho más variables ?que permiten dimensionar, en su gravedad, el problema del desempleo y la baja calidad y seguridad de los empleos? y gozan de la certificación tanto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Por ejemplo, para dar una dimensión más real a la situación del desempleo, el INEGI utiliza lo que llama Tasa de Ocupación Parcial y Desocupación (TOPD), que a septiembre pasado fue de 97% de la PEA Es decir, 4 millones 332 mil 728 personas estaban en una condición de desempleo abierto o habían trabajado menos de 15 horas en la semana del levantamiento de la encuesta Y para hacer más visible el subempleo, la subocupación, es decir, la situación en la que están millones de personas que tienen un trabajo pero que les resulta insuficiente y quisieran trabajar y ganar más, el INEGI usa lo que llama Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO) La define como el "porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo (menos de mil 500 pesos), y la que labora más de 48 horas semanales y que gana hasta dos salarios mínimos (3 mil pesos) al mes" En esa condición se hallaba, a septiembre, 112% de la población ocupada, es decir, 4 millones 806 mil 667 personas Pero el presidente no recurre a esas encuestas del INEGI porque los resultados de éstas son un rotundo mentís a su discurso de que en materia de empleo estamos mejor que nunca Y tan no lo estamos que ni siquiera la economía informal es capaz de absorber a los cientos de miles de mexicanos sin trabajo, muchos de los cuales ?cerca de medio millón al año, según cifras de varias instituciones académicas, como El Colegio de la Frontera Norte? optan por irse a Estados Unidos, así peligre su vida en el intento En efecto, podría pensarse que por la creación neta de empleos tan baja y la creciente tasa de desempleo, se engrosarían considerablemente las filas de la informalidad Pero las cifras del INEGI señalan que desde 2001 el porcentaje de la población ocupada que está en el sector informal se mantiene en el rango de 26% a 28% en promedio En el caso de Calderón, en diciembre de 2006, de los 42 millones 846 mil 141 personas que estaban ocupadas, 2662%, es decir, 11 millones 405 mil 643, estaban en el sector informal de la economía Nueve meses después, al término del tercer trimestre (en septiembre), de las 42 millones 916 mil 569 personas con trabajo, 11 millones 531 mil 682 lo tenían en la economía subterránea Es decir, de una fecha a otra, la informalidad aumentó en poco más 126 mil personas, 11% El presidente hace alarde de la creación de 890 mil 502 nuevos empleos, formales, del 1 de enero al 31 de octubre Pero resulta que de ellos son más los eventuales que los permanentes En el primer caso, 462 mil 280; en el segundo, 428 mil 222 En términos relativos, quiere decir que los permanentes aumentaron, en ese lapso, en 374%, mientras que los eventuales lo hicieron en 184% También ese es un "mérito" de los gobiernos panistas: la creación de más trabajos inseguros Sólo por comparar: en el último año del gobierno de Ernesto Zedillo se registraron en el IMSS 529 mil 348 nuevos empleos, de los cuales 397 mil 439 fueron permanentes y 231 mil 909 eventuales Trabajo es trabajo, se dirá Pero justamente una de las cosas que omite el discurso presidencial es la calidad de los trabajos creados, que en su mayoría son precarios, sin protección y cada vez con más baja remuneración Según datos del INEGI, del total de la población ocupada al tercer trimestre de 2006 (42 millones 604 mil trabajadores), 27 millones 615 mil 799 eran trabajadores subordinados y remunerados Pero de éstos, 17 millones 210 mil 571 tenían un empleo con prestaciones y 10 millones 165 mil 302 lo tenían sin prestaciones Es decir, de los trabajadores subordinados y remunerados, 623% tenía prestaciones y 368% carecía de ellas Con Calderón, el número de personas con empleo sin prestaciones es mayor Al tercer trimestre de 2007, de 28 millones 62 mil 29 trabajadores subordinados y remunerados, 17 millones 201 mil 598 tienen empleo con prestaciones y 10 millones 655 mil 539 lo tienen sin prestaciones Es decir, bajó el porcentaje de quienes tienen prestaciones, a 613%, y aumentó el de quienes no las tienen, a 38% En términos relativos, parece mínimo el aumento, pero es una tendencia De hecho, del tercer trimestre de 2006 al tercer trimestre de 2007, el número de empleos sin prestaciones aumentó en 490 mil 237 puestos Otro indicador que ofrece el INEGI sobre la seguridad del empleo, se refiere a los trabajos que se registran con y sin contrato En diciembre de 2006, del total de trabajadores subordinados y remunerados, 12 millones 848 mil 579 tenían un empleo sin que haya habido contrato de por medio Para junio de 2007, al cierre del segundo trimestre, los empleos en esa condición eran 13 millones 259 mil 870 Es decir, en los primeros seis meses del año, los empleos sin contrato aumentaron en 411 mil 291 puestos Aunque para el siguiente trimestre se compuso la situación, de tal suerte que la cantidad de empleos sin contrato fue menor, en 49 mil, al registrado en diciembre pasado De entre otros muchos indicadores del INEGI sobre la mala calidad del empleo en el país pueden destacarse estos: de los empleos nuevos, en los tres primeros trimestres del año, una gran parte se fue a engrosar el mundo de los changarros, los micronegocios: casi 200 mil, y de ellos poco más de la mitad, en micronegocios sin establecimiento En contra, el empleo en grandes establecimientos disminuyó en cerca de 30 mil puestos Otra: en este año, unas 8 mil personas más se incorporaron al trabajo doméstico remunerado, al que se dedican casi 2 millones de personas en el país Finalmente, de la poca remuneración de los empleos tampoco se ocupa el discurso presidencial De las 42 millones 916 mil 569 personas ocupadas hasta el tercer trimestre del año, la mayoría ?27 millones 142 mil 443?perciben entre menos de uno y hasta tres salarios mínimos (unos 4 mil 500 pesos al mes) Si el rango se amplía a cinco salarios mínimos como remuneración, hay 35 millones 201 mil 618 personas que no ganan más de 7 mil 500 pesos mensuales Sólo 5 millones de trabajadores ?de casi 43 millones? perciben más de cinco mínimos Entonces, así como funcionarios de su gabinete han reconocido el fracaso rotundo del Programa de Primer Empleo ?no se creó ni un tercio de los 50 mil empleos esperados?, el presidente Calderón, si se atribuye el mérito de la creación de cientos de miles de empleos ?que el INEGI matiza?, también debe asumir la responsabilidad de que esos empleos son precarios, inseguros y mal pagados l

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