Lejos del corazón, de Estela Leñero

lunes, 19 de febrero de 2007
México, D F, 19 de febrero (apro)- Elementos políticos, sociales, filosóficos y emotivos en torno al concepto del destierro se combinan en Lejos del corazón, la obra más reciente de Estela Leñero, dirigida por Iona Weissberg En ella los componentes históricos y mitológicos son el pretexto para hablar de la parte humana y poética del sentimiento de quien pierde su tierra, sus raíces, de lo que siente quien de la noche a la mañana se encuentra en el exilio La mayor parte de las obras de Estela pueden considerarse situacionales, es decir, parten de un espacio para crear una historia Pero en Lejos del corazón la autora se propone contar diferentes historias sin recurrir al realismo en el lenguaje e indagar en la lírica, en la prosa poética, en el recurso epistolar, para ver la realidad desde diferentes puntos de vista, no en un lugar estático Las acciones se desarrollan en una escenografía abstracta creada por Phillipe Amand, con tres tarimas que entran y salen para dar la sensación de constante movimiento, un ir y venir que no lleva a ningún lado, como sucede en el laberinto que en su texto plantea Estela Leñero, todo ello enmarcado con una serie de proyecciones de grabados mexicanos del siglo XIX que contextualiza los hechos Aunque es una obra corta, sus lecturas pueden ser complicadas, porque implican una serie de laberintos físicos, sonoros y mentales Lo que dicen y hacen los personajes es mucho más interior que físico, por lo que en algunos momentos no es completamente claro lo que buscan en cada momento En este sentido se trata de una puesta en escena un tanto estática, con poca progresión dramática, con un lenguaje muy estilizado, poético, que por sí mismo sitúa al espectador en un estado de ánimo y en un mundo muy particular que dimensiona las acciones de los personajes Estela Leñero creó dos historias paralelas que se entrecruzan pero no se juntan y terminan transitando en direcciones contrarias: por un lado Ismene, que busca reencontrarse con su padre Edipo y con su hermana Antígona, perdidos en una isla de Fuerteventura en España, mientras Ismene trabaja en una mina de Arizona, región que dejó de pertenecer a México, lugar habitado por aventureros, buscadores de minas de oro, mexicanos acosados por el nuevo régimen La base anecdótica está en el mito de Edipo desterrado, ubicado en el México del siglo XIX en el momento de la anexión de la mitad del territorio mexicano a los Estados Unidos, pero más que hablar de la migración y del despojo, la dramaturga plantea las emociones de quienes viven separados de sus seres queridos En este sentido es una obra que recurre mucho a la poética No es un teatro realista en el cual los personajes hablen tal cual les sucede la vida, sino que la autora hace una reinterpretación del lenguaje para que surjan metáforas y parábolas Por momentos parece que no pasa nada, y el reto para los actores es proyectar las emociones internas de personajes condenados a su destino que vislumbran, en un espacio simbólico y multifacético, diversos recorridos llenos de aventuras y desasosiego Es por ello que Lejos del corazón ofrece diversos niveles de lectura, y el público que asiste más sensible a una obra de estas características seguramente tendrá una experiencia emotiva, de lo contrario podría caer en el tedio Las funciones son de jueves a domingo en el Teatro Orientación, de la Unidad Artística y Cultural del Bosque de Chapultepec (metro Auditorio)

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