Los vecinos de Beltrán, víctimas civiles

lunes, 21 de diciembre de 2009

MEXICO, DF, 19 de diciembre (proceso).- Desde hace año y medio Arturo Beltrán Leyva se mudó al lujoso conjunto residencial Altitude, en el fraccionamiento Punta Vista Hermosa, donde murió el miércoles 16 al enfrentarse a los efectivos de la Marina.

Los residentes dicen que no sabían quién era; lo veían en la alberca con familiares o amigos, pero en esos edificios “viven muchos así como especiales”.

Las familias, presas del susto, fueron desalojadas de los condominios a partir de la mañana del jueves 17. Y el viernes, la Marina les ordenó que en una hora entraran a sus departamentos por sus cosas más privadas. No les dijeron cuándo podían regresar, pero ya pensaron en irse a vivir a otro lado de manera definitiva.

Una mujer con voz temblorosa cuenta por teléfono que ella vivía en el edificio aledaño a la torre Elbus, donde residía Beltrán Leyva. Vio que los militares descendían a rappel sobre un camión estacionado en un lote baldío, junto al edificio. Estaba con su hija y se escondieron en el baño.

Se aterraron al escuchar los balazos y el escándalo proveniente del edificio Elbus, donde los marinos tumbaron puertas y concentraron a la gente en el gimnasio. Solo lo hicieron en ese edificio.

Cuando se asomó y escuchó las ráfagas de armas de alto poder, se puso histérica. El operativo “estuvo muy feo”, dice.

Se dio cuenta de que se llevaron detenida a la nueva administradora, con todo y su archivo y la computadora. Todos vieron cómo la subieron a una camioneta de los marinos, igual que al personal de vigilancia.

El viernes 18 se retiraron las tanquetas y los camiones con que las fuerzas armadas bloquearon las calles Palacio Legislativo y Alta Tensión, aledañas al enorme complejo residencial edificado durante el sexenio del gobernador panista Sergio Estrada Cajigal.

Tampoco había ya vehículos militares en la entrada principal del conjunto. Los uniformados estaban adentro del inmueble revisando un lujoso automóvil plateado, que fue recogido por sus dueños. A su lado, militares vestidos de “seguridad privada” sostenían que no estaban autorizados para dar información alguna.

 

Bajas civiles

 

Patricia Pintado vivía con su familia en el fraccionamiento Los Limoneros, de Tepoztlán, donde se realizó la famosa preposada de narcos del viernes 11, en la que un operativo federal estuvo a punto de atrapar a Arturo Beltrán Leyva y a su lugarteniente Edgar Valdez, La Barbie.

         Al siguiente día se casó el vocero del presidente, Maximiliano Cortázar, en el Hotel Sumiya de Cuernavaca y bajo la custodia del Estado Mayor Presidencial. Ese día también se inauguró el Centro de Inteligencia de la Policía Federal en la avenida Constituyentes del Distrito Federal.

         En la acción del viernes Patricia murió acribillada por los marinos, dicen amigos suyos que piden no publicar sus nombres. Relatan que ella había llegado a su casa cuando su hermana la llamó por teléfono para decirle que su mamá estaba vomitando sangre en el hospital, donde permanecía internada por una enfermedad grave. Cuando salió corriendo para abordar su camioneta, los marinos dispararon.

         Su marido escuchó las detonaciones y le gritó. Como no recibió respuesta, salió a ver qué pasaba. Los marinos lo detuvieron, lo golpearon y lo encerraron en su casa, junto a su hija de 17 años. Antes, el señor alcanzó a ver el cuerpo de Patricia recargado en un árbol.

Los amigos dicen que probablemente presenten una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

         Otra persona murió el miércoles 16, en el fraccionamiento Punta Vista Hermosa de Cuernavaca. Vecinos cuentan que ese día un hombre al que sólo identificaban como Don Nacho o por su apodo El Águila caminaba borracho por las calles cuando los marinos le ordenaron que se alejara. Desobedeció y los encaró preguntándoles si no sabían quién era él. Unos dicen que enseñó una pistola, otros afirman que sin pretexto lo rafaguearon. El viernes 18 su familia recogió el cuerpo en las instalaciones del Servicio Médico Forense.

En entrevista, el secretario de Gobierno morelense, Jorge González Barud, dice que “la Procuraduría General de Justicia del Estado está llevando a cabo las investigaciones sobre el resultado de la necroscopia aplicada al ciudadano morelense. Tenemos que lamentar las pérdidas humanas, todas. Con independencia de las actividades a que se dediquen, son compatriotas nuestros”.

–¿Tiene información sobre más víctimas?

–Se reporta una persona del sexo femenino que resultó herida, pero que ya se fue de alta del hospital, así como también heridos de las fuerzas armadas.

Corrobora esta versión el subdirector del Hospital General, Juan Pablo Alonso, quien durante la noche del asalto al Elbus recibió a dos marinos heridos por la explosión de una granada. Uno estaba grave.

         González Barud señala que el operativo fue exitoso porque la Marina realizó una investigación de varios meses. “No fue casualidad ni se lo toparon en la calle, sino que (la Marina) supo con exactitud el departamento, el edificio y precisamente que se encontraba en el lugar la persona” que finalmente murió acribillada, afirma, sin nombrar a Arturo Beltrán.

Para el funcionario, quien la noche del jueves se reunió con el Grupo de Operación Morelos, interpretó la presencia de Beltrán Leyva en el lujoso complejo residencial como una forma de mezclarse con la clase alta de Cuernavaca.

–¿De verdad no estaban enterados de la presencia de Arturo Beltrán en la ciudad? –se le pregunta.

–No teníamos conocimiento de que en ese lugar operara. Tampoco recibimos ninguna mención de los ciudadanos, que nos dijeran si ahí vivía esta persona. Sí sabíamos que los Beltrán Leyva controlaban la plaza, pero ignorábamos el paradero exacto.

El fraccionamiento Punta Vista Hermosa fue construido en los albores del foxismo por la empresa SARE. Las torres Altitude son cinco y tienen 13 pisos, el último de los cuales es un penthouse. Cada piso tiene dos departamentos de 135 metros cuadrados que cuestan como mínimo 3 millones de pesos.

Estos lujosos inmuebles están en la calle Poder Legislativo 215 y Domingo Diez 200, a cinco cuadras de la Plaza Cuernavaca, es decir, cerca de la Zona Militar 24 y a unos metros de la casa del gobernador, el panista Marco Antonio Adame.

         “Yo lo que sé es que ese desarrollo inmobiliario contó con los permisos del ayuntamiento de Cuernavaca, que estaba vigente en su oportunidad y que se hizo dentro de las condiciones de autorización del municipio”, informa González Barud.

 

 

Este reportaje se publicó en la edición 1729 de la revista Proceso que empezó a circular el domingo 20 de diciembre.