Correo de Santa Claus

lunes, 28 de diciembre de 2009

MÉXICO, DF, 23 de diciembre (apro).- Respetables adultos: de los millones de cartas que recibo anualmente de sus niños pidiendo que se les conceda esto o aquello, voy a hacer de su conocimiento una recibida en estos días por considerar que será de gran interés para ustedes.

He aquí la trascripción de la misma.

“¡Por favor, por favor, querido Santa Claus, no vayas a complacer las peticiones de niños que te pidan un hermanito ¡No lo hagas! Te lo pedimos los que aún no hemos nacido.

“Te lo pedimos de todo corazón, ya que en estos días corremos más peligro que antes de que nos bajen a la tierra al no estar de moda, lo que por tantos años fue tan publicitado por todos los medios; que ‘la familia pequeña vive mejor’, sino todo lo contrario. Como bien sabes, ahora lo vigente, lo obligado y hasta decente en esta época de lo correcto en todo lo habido y por haber, es aceptar, bien sea con entusiasmo o resignación, en nombre de la vida, todos los hijos que vengan. A tal punto hay tanto fervor reverente por la vida, que se ha llegado a prohibir y casi a considerar delictuoso la toma de toda pastilla anticonceptiva, la píldora del día siguiente e incluso el uso del condón, esto último a pesar de la amenaza del sida, del riesgo que corremos de ser sidosos desde el vientre de nuestras futuras madres. ¡Qué horror! ¿Te lo imaginas? Nosotros, los no nacidos, en verdad que no entendemos tanto y tal amor a la vida sin protección a la misma desde su inicio. ¡Por misericordia, querido Santa Claus, no te dejes caer en esa nueva moda en pro de la vida!

“También nos negamos a nacer porque, como está demostrado por las estadísticas, en la Tierra está muy mal repartida la riqueza, que cada vez se va concentrando más en menos manos, por lo que se nos está multiplicando el peligro de nacer en una de esas familias hoy denominadas, en el lenguaje pudoroso de estos tiempos de corrección en todo, como menos favorecidas ¡Uta!, quisiéramos saber dónde y con qué son favorecidas estas familias menos favorecidas. Si naciéramos en una de dichas familias, querido Santa Claus, debes reconocer que con ello estaríamos programados a recibir patadas en la rabadilla desde el instante mismo de nuestro nacimiento, condenados a vivir en casuchas miserables donde no cabe la dignidad humana, pues en las mismas no es posible la privacidad, es obligatorio el hacinamiento y es forzosa la promiscuidad, porque las familias pobre suelen ser las más resignadas a tener más hijos, ¿por ignorancia, por ser más manipulables, por convicción?, por lo que sea, pero así suele ser.

“Pues sí, insisto, por todo esto, nos resistimos a nacer, ya que pocos, poquísimos de nosotros naceríamos en casa de ricos; pocos también, lo haríamos en las casas de esos privilegiados que son los gerentes, administradores o ejecutivos de bancos, industrias y otros negocios de los ricos, o de políticos, que según cuentas, en este mes de diciembre en no pocos países ganan más juntando su mensualidad, aguinaldo y otras prestaciones, que lo que gana un obrero de salario mínimo en once años de trabajo. Muchos de nosotros naceríamos en casas de esos obreros de salario mínimo, otros más en casas de desempleados por la crisis financiera que padece la llamada globalidad, así como por las reformas laborales con la que los dueños del dinero, las industrias y el mercado quieren solucionar dicha crisis.

“También nos disgusta y nos aterra nacer en una globalidad como en la que hoy respiran los vivientes, globalidad en la que la espiral de la violencia, la corrupción, la inseguridad y el miedo no dejan de crece, lo que ha propiciado y sigue propiciando que haya niños soldados y niños delincuentes, pues desgraciadamente en la misma no faltan y más bien sobran adultos que abusan de los niños, donde el ‘narconegocio’, los pornógrafos y otras cadenas del crimen organizado no se tientan el corazón para reclutar a infantes y adolescentes y utilizarlos en sus sucias actividades. Tampoco faltan empresario, es verdad, que les den trabajo, pero no por generosidad, sino porque les pueden pagar menos.

“Por todas estas y otras razones parecidas que sería largo enumerar, querido Santa Claus, te pedimos, te rogamos que no te dejes caer en la tentación de la actual moda en pro de la vida y te suplicamos que no seas complaciente con los niños que te pidan un hermanito.

“¡Por favor, por favor cúmplenos este deseo.

“En nombre de todos los no nacidos”.

JUANITO NONATO

Respetables adultos: esta es la carta que someto a su consideración por considerarla de interés para sus vidas; de ustedes es la decisión de si es así o no.

Con mi sincero afecto para todos.

SANTA CLAUS

Comentarios