Issac Hernández se come el mundo

lunes, 7 de diciembre de 2009

MÉXICO D.F., 6 de diciembre (apro).- Pese a que Issac Hernández es poco conocido en el ámbito escénico mexicano, a sus escasos 18 años ya ha obtenido varios premios y distinciones que lo han encumbrado hasta el famoso Ballet de San Francisco.
Issac, un joven especial nacido en Guadalajara, ganó el Premio de Excelencia del Kirov, así como la Medalla de Oro en el IX Concurso Internacional de Dance Educators of America, en Costa Rica. Además, fue becario en el Instituto Superior de Arte de Bourdeaux, Francia, y en el American Ballet Theatre.
El joven actor obtuvo el primer lugar como mejor bailarín masculino en el Youth America Grand Prix de Nueva York, tras lo cual se hizo de una beca para The Rock School for Dance Education en Filadelfia, Estados Unidos.
Como parte del Ballet de San Francisco, Hernández se perfila como un dotado primer bailarín, capaz de de interpretar lo mismo los clásicos ortodoxos, como El Lago de los Cisnes y Giselle, que obras mucho más modernas, como las pertenecientes al repertorio de George Balanchine y creadores actuales.
A decir de su madre, Laura Fernández, directora del Centro de Formación y Promoción de la Danza Clásica de Jalisco, A.C., Issac, quien  resultó ganador del Premio Nacional de la Juventud de México, cuando sólo tenía 14 años, “está desesperado por bailar todos los roles posibles y no encuentra la hora de ser ascendido a solista o primer bailarín”, categorías en las que ha participado eventualmente dentro de la agrupación estadunidense.

Familia de artistas

Isaac es uno de los diez hijos de Héctor Hernández y Laura Fernández. Junto con sus hermanos, fue entrenado rigurosamente en la técnica de ballet desde que era un infante. A los 12 años, cuando la mayoría de sus hermanos había claudicado en su afición por el ballet, Isaac se perfilaba como uno de los principales valores juveniles de la danza clásica nacional.
Para su madre, promotora profesional de danza, Issac sobresale de la media de los bailarines que lo rodean porque “posee una técnica limpísima, giro, salto, presencia escénica de gran fuerza, mucha experiencia de foro, porque desde niño ha hecho todo tipo de papeles y tiene gran seguridad, además de que tiene gran habilidad para adentrarse en los diferentes estilos del ballet”.
  Considerado como una de las máximas promesas mundiales del ballet, Issac es ejemplo para sus hermanos Esteban –que desde los 13 años también ha arrasado con una buena parte de lo premios infantiles de ballet en el mundo– y Elisa Yael, quien también  quiere dedicarse a la danza.
 “Mi esposo les dio clases a todos mis hijos, pero algunos de ellos desertaron porque encontraron que sus vocaciones estaban en otro lado, y dos de mis hijas practican la danza para estar en forma solamente. Tenemos nuestro estudio de danza aquí mismo, en la casa”, dice Laura Fernández.
 Y añade: “Recibimos gente que se quiere convertir en profesional de la danza. Mi esposo entrevista a los jóvenes y a sus familias, pero sólo recibe a aquellos que estén dispuestos a entrar a la disciplina de trabajar en la mañana y en la tarde. Tenemos también cursos de iniciación y trabajamos para capacitar gimnastas. Vivimos de nuestro trabajo.”
 Para Fernández, su hijo Issac está en un momento artístico difícil: “Está bailando con gran belleza, pero está muy desesperado por comerse el escenario ya. En el Ballet de San Francisco le dicen que tenga calma, que sólo tiene 18 años, y él les responde: ‘soy joven y ahora es cuando puedo hacerlo todo’.”

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