El juanete de AMLO

miércoles, 30 de septiembre de 2009
MÉXICO, D F, 30 de septiembre (apro)- Más que un fenómeno mediático, Juanito, o Rafael Acosta, es uno más de los casos vergonzosos de la política nacional, y confirma la desconfianza y lejanía que la ciudadanía tiene hacia la clase política en general
         Ideado y puesto en marcha por Andrés Manuel López Obrador, el caso Juanito habrá de costarle muy caro en el futuro al político de Tabasco, quien  ha hecho de la moralidad política una de sus principales banderas de lucha
         Cuando López Obrador lanzó públicamente su idea ?en aquel acto en el que mostró que ni siquiera sabía el nombre de Rafael Acosta? de que Juanito fuera el candidato a delegado de Iztapalapa, y una vez que ganara dejase su lugar a Clara Brugada, en los hechos cayó en una de las prácticas que más ha criticado del priismo: la manipulación ciudadana
         Rafael Acosta, con un gesto de incomodad en la cara, aceptó aquella propuesta de López Obrador, quien en su lógica de poder no reparó en la inmoralidad política que implicaba este artilugio, pues a todas luces se trataba de un mecanismo de manipulación del voto ciudadano
         Para el tabasqueño, la estrategia era una forma de lucha contra sus enemigos, a quienes ve reflejados en cualquier decisión o posición que vaya en contra de su voluntad Y así, una vez que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación rechazó la candidatura de Brugada, López Obrador maquinó la candidatura impostada de Juanito, con la firme intención de hacerlo a un lado después de ganar la delegación
         Pero a Juanito le pasó lo que le pasa a muchos políticos mexicanos: que una vez que aspiran el aire del poder, se marean y crean castillos (de poder, no de arena ni de nubes) en el aire
         A Rafael Acosta le pasó como a Pedro Lascuráin, quien gobernó el país sólo por 45 minutos, de 17:15 a 18:00 horas del 13 de febrero de 1913, ya que enseguida Victoriano Huerta lo desplazó, consumando así la traición a Francisco I Madero
         Como parte de un fenómeno de la política, pero cercano a la esquizofrenia, Rafael Acosta se convirtió en Juanito, se alejó de su creador, Andrés Manuel López Obrador, y cobró vida propia
         Con cinco minutos de fama, Juanito se transformó en el personaje preferido de muchos medios, que lo ridiculizaron con preguntas, fotos y videos, lo mismo cantando "Johnny be good", que en partidos de futbol o luciendo sus miserias en medio de fisicoculturistas
         Por semanas, Juanito puso de cabeza al PRD y a López Obrador Los enemigos del perredismo y del lopezobradorismo tomaron a Rafael Acosta como pretexto para dar golpes certeros a la ética de la izquierda Y después del escándalo de los videos de Carlos Ahumada dándole dinero a René Bejarano, el caso del delegado electo de Iztapalapa ha sido el mayor cuestionamiento que se ha hecho al proceder y la conducta política del tabasqueño
         Pero aun con todos esos cuestionamientos, el plan de Andrés Manuel no cambió, sino todo lo contrario: se pusieron en práctica todas las formas de presión en contra de Juanito para hacerlo desistir de su decisión de mantenerse como delegado El canto de las sirenas seguía a todo volumen y los dueños de Televisa ya pensaban en hacerle un cómic
         Al final, fue la presión del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, quien doblegó a Rafael Acosta, que ya se había convertido en Golum, el personaje del "Señor de los Anillos" que sufre de esquizofrenia y trata de quitarle el anillo del poder a Frodo
         Por razones de salud ?el peor eufemismo de la política mexicana para justificar una renuncia?, Rafael Acosta anunció que sólo tomará protesta, el próximo 1 de octubre, y de inmediato dejará su puesto a Clara Brugada
         La decisión de Rafael Acosta, no de Juanito, fue vista por Andrés Manuel y Clara Brugada como una victoria, cuando en realidad es la peor derrota que han podido tener, ya que se trata de el más claro ejemplo de la manipulación de la voluntad ciudadana
         Juanito se había convertido en el "juanete" de López Obrador, en un personaje incómodo que al tabasqueño le dolía en su largo peregrinar por la Presidencia de la República Y aunque, al parecer, este capítulo se ha cerrado, en el futuro Juanito será utilizado por sus adversarios como un arma para cuestionar la conducta y la moralidad política del excandidato presidencial

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