La figura de Pancho Villa en la música mexicana

jueves, 14 de enero de 2010

MÉXICO, D.F., 14 de enero (apro).- El general Francisco Villa (1871-1923) sigue siendo uno de los héroes de la Revolución mexicana más respetables en nuestra patria, pero sus hazañas hallaron eco a lo largo de una centuria también por otras latitudes, convirtiéndolo en personaje de leyenda, cuya significación emblemática ha enriquecido la iconología del imaginario universal.

El musicólogo y teatrólogo español Álvaro Custodio, quien vivió en México, retrató al Centauro del Norte en su estudio El corrido popular mexicano. Su historia, sus temas, sus intérpretes (Ed. Jucar, colección Los Juglares, número 23; Madrid 1975) con estas palabras:

“Pese a sus errores, excesos y apasionamientos, el extraordinario magnetismo que ejercía sobre el pueblo le rodeó de un aura que trascendió a toda clase de canciones y muy especialmente a los corridos.”

Enmarca dicho contexto la letra del Corrido a la muerte de Pancho Villa, compuesta por “el cancionero popular” Ezequiel Martínez (quien atribuyó la ejecución del crimen “no a Obregón, sino a los norteamericanos”):

         Año de mil 900, en el 23 actual,

         mataron a Pancho Villa

         en Hidalgo del Parral.

         (...)

         Ahora sí, gringos cobardes,

         redoblen ya su valor;

         ya se acabó Pancho Villa,

         que era de ustedes terror.

         (...)

         Aunque les pese, repito,

         sin fecha ni alevosías:

         pollos como Pancho Villa

         no nacen todos los días.

         Tres años después del libro su tumba fue profanada, “según se dijo... por norteamericanos que le arrancaron la cabeza al cadáver y se la llevaron a EU”, remata Carlos Morales Díaz para la semblanza del caudillo en Quien es quién en la nomenclatura de la Ciudad de México (B. Costa-AMIC Editor; México, D.F., 1961, 650 págs.).

 

En papel Revolución

 

Lejos de que su trágico destino silenciase las epopeyas celebradas en vida del guerrillero por muchos corridistas anónimos, la música popular prolongó el espíritu de Los combates de Celaya

Dice don Francisco Villa:

“De nuevo voy a atacar,

me han matado muchos hombres,

su sangre voy a vengar.”

(...)

“Adiós, adiós, mexicanos;

ya me voy para Columbus,

a ver a los americanos.

Yo no le temo al cañón,

ni tampoco a la metralla.”

El conductor de radio y televisión Jorge Saldaña grabaría, en la década de los años setenta con Los Folkloristas, La cucaracha, chascarrillo original incluido:

Con las barbas de Carranza

voy a hacerme una toquilla,

pa' ponérsela al sombrero

del señor Francisco Villa.

Y una cuarteta desconocida fue revelada por Cien poemas mexicanos en papel revolución (antología de Susana Cato, Fernando Orduña y Armando Ponce, ilustraciones de Claudia Chapou. Secretaría de Cultura Gobierno de la Ciudad de México; México, 2008, 317 págs.):

La cucaracha, señores,

siempre fue una mascotilla

y además, linda muchacha,

que llevaba Pancho Villa.

Entre la centena del poemario, se consigna el Corrido de la Revolución Mexicana de Renato Leduc (1897-1986), telegrafista en las fuerzas del Centauro:

Por el cerro de la Pila

fueron entrando a Torreón,

mi general Pancho Villa

y atrás, la revolución.

¡Ah, jijos, ya se nos hizo!

¡Cuánto diablo bigotón...!

Efigie vigilante del Paseo de las Alamedas en la capital duranguense, la escultura en bronce y cantera del compositor Miguel Ángel Gallardo (1901-1970) yergue su partitura Corrido de Durango:   

Aquí en esta tierra sagrada y bendita

nació Pancho Villa, caudillo inmortal;

entre sus Dorados, cantando “Adelita”

por todas las calles lo vieron pasar.  

Felipe Bermejo (1901-1989), en su Corrido de Durango:        

De allá fue Guadalupe Victoria,

Pancho Villa y un montón

de soldados verdaderos...

Yo soy el corrido, de Pepe Guízar (1912-1980):

...Fui, cuando Villa,

fiel a sus guerrillas.

Canté a la Adelita,

también en Chihuahua

canté a Jesusita...

Expresa Álvaro Custodio:

“Los corridos subieron por vez primera a un teatro de abolengo y categoría en febrero de 1975, cuando (el actor Ignacio) López Tarso se presentó junto con la gran actriz y cantante Nati Mistral en el Español de Madrid, recital titulado Corridos de la Revolución (México 1910).”

Tal espectáculo lo dirigió este autor peninsular que cierra comentarios con “uno de los corridos que más celebra el público español y mejicano (sic) en la voz de Ignacio López Tarso”, La persecusión de Pancho Villa, de los cientos que registró durante los últimos 25 años de su existencia el notable folclorólogo poblano Vicente T. Mendoza (1894-1964):

Todos los gringos pensaban, en su alteza,

que combatir era un baile de carquís.

Y con su cara llena de vergüenza,

se regresaron en bolón a su país.

(El corrido trata acerca de la movilización de tropas carrancistas y la Expedición Punitiva al mando del general John Piercing en pos del Centauro del Norte, quien la madrugada del 9 de marzo de 1916 había invadido Estados Unidos, atacando la pequeña población fronteriza de Columbus para asombro del mundo).

 

Sagas compartidas

 

Imposible enlistar las abundantes obras musicales emanadas desde mediados del siglo XX en nuestro país sobre el tema villista, o las grabaciones de saga interpretadas por Óscar Chávez, la sinaloense Amparo Ochoa, o los acetatos LP al estilo de Antonio Aguilar canta corridos de la Revolución con mariachi (discos Musart).

Sin embargo, es imperioso traer al menos un par de canciones compuestas por dos inolvidables cantautores de Chile y Francia. La primera es el Corrido de Pancho Villa, autoría de Víctor Jara (28 de septiembre 1932-15 de septiembre 1973):

Yo fui uno de aquellos Dorados

que con el tiempo llegó a ser mayor.

En la lucha quedamos lisiados

defendiendo la patria y el honor.        

Hoy recuerdo los tiempos pasados

que peleamos contra el invasor.

(...)

Pancho Villa, te llevo grabado

en mi mente y en mi corazón.

Y aunque a veces me vi derrotado

por las fuerzas de Álvaro Obregón,

siempre anduve como fiel soldado

hasta el fin de la revolución.

La segunda es ¡Viva Villa!, bella pieza del parisino Serge Gainsbourg (2 de abril 1928-2 de marzo 1991) incluida en su tercer álbum L'etonnant Gainsbourg (El sorprendente Gainsbourg), de 1961:

Dos fusiles, cuatro pistolones,

un cuchillo con botón de seguridad

salieron para Guadalajara,

en avanzada a un famoso carnaval.

¿Quién se llama Pancho Villa?

Siempre con un pié en el calvario,

él reza una breve plegaria y luego,

retomará sus promesas, su sendero y su canción.

¡Viva Villa! ¡Viva Villa! ¡Viva Villa!

         (Ambas se suman a Viva Pancho Villa, de Hoyt Axton; Pancho Villa, de Billy Walker y Sum Kil Moon; The legends of Pancho Villa, por Johnny Ray; Como Pancho Villa, de Diablo, y Arriba Pancho Villa, de Magasine 60.)

 

Héroe de película

 

Gainsbourg bien pudo tomar el titulo de una exitosa biografía cinematográfica que Hollywood rodó en 1934: Viva Villa!, Oscar del año siguiente a la mejor película, y cuya exhibición internacional proporcionó a la productora Metro Golden Meyer.

14 millones de dólares en 1960. La filmó Jack Conway en Estados Unidos y México, con el rol del Centauro del Norte a cargo de Wallace Beery, quien ya había representado a Villa en la cinta muda Patria (1917).

No obstante, el gobierno de México criticó a Beery por sus típicos papeles de villano y bufón, amén que la MGM publicitó un cartel con el rostro caricaturizado del actor cual cínico bandolero mexicano. Lo peor del asunto ocurrió durante un descanso del elenco, cuando Lee Tracy (quien personificaba al periodista Johnny Sykes) se emborrachó en el cuarto de su hotel en México y, al ver desde su balcón pasar un desfile militar, sin decir “agua va”, descargó sus necesidades encima de la multitud. Fue despedido. Ocupó su papel Stuart Erwin y Tracy y jamás repuntó en Hollywood, aunque 30 años después Gore Vidal lo invitó a filmar The Best Man (*).     

En 1987, el historiador Enrique Krauze apuntó en el capítulo “El Centauro fílmico”, dedicado a Francisco Villa, entre el ángel y el fierro (Fondo de Cultura Económica, biografías del poder tomo 4, 117 págs.):

“El 3 de enero de 1914, (Villa) 'el Robin Hood mexicano', el fiero jinete tan parecido a los del Lejano Oeste... firma con la Mutual Corporation un contrato de exclusividad por 25 mil dólares para filmar las gestas de la División del Norte. (...)

“El 9 de mayo de 1914 se exhibió en el Lyric Theater de Nueva York La vida del general Villa, en la que aparecían algunas escenas con Villa de carne y hueso. El libreto debió conmoverle... Su leyenda recorre el mundo: Pancho Villa superstar.”   

Así, Villa fue caracterizado en más de 40 películas y series televisivas, según la base de datos fílmicos IMDb (ver sitio internet imdb.es/character/ch00356 65/). Algunos actores de producciones extranjeras que lo encarnaron:

George Humbert, Why America Will Win (Porqué Estados Unidos ganará, 1918); Maurice Black, Under Strange Flags (1937); Leo Carrillo, Pancho Villa Returns (1950); Alan Reed, Viva Zapata! (1952); Rodolfo Hoyos Jr., Villa! (1958); Yul Brynner, Villa Rides (Villa cabalga, 1968); Telly Savalas, El desafío (1972); Freddy Fender, She Came to the Valley (1979); Pedro Armendáriz Jr., Old Gringo (Gringo viejo, 1989); Mike Moroff, Indiana Jones Young Chronicles (1992); Edward James Olmos, Mexican Revolution (2002), y Antonio Banderas, And Starring Pancho Villa as Himself (2003).

De los nacionales, destacan Juan F. Triana, El tesoro de Pancho Villa (1935); Domingo Soler, Vámonos con Pancho Villa (música de Silvestre Revueltas, 1936); José Elías Moreno, Si Adelita se fuera con otro (música de Esperón y Cortázar, 1948) y El centauro (1967); Pedro Armendáriz: Vuelve Pancho Villa (1950), Así era Pancho Villa (1957), Cuando “¡Viva Villa!” es la muerte, y Pancho Villa y La Valentina (1960).

Por último: Eraclio Zepeda, Reed: México Insurgente (1973); Guillermo Gil, Senda de gloria (1987); Tony Aguilar, La sangre de un valiente (1993); Jesús Ochoa, Entre Pancho Villa y una mujer desnuda (1996); Carlos Roberto Majul, Ah! Silenciosa (1999); Luis Enrique Parra, Zapata: El sueño del héroe (2002), y Rodrigo Abed, Revolución (2007).

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(*) Bent Hecht había basado su guión en el libro Viva Villa!, escrito en colaboración con Edgecum Pinchon por el poeta y actor de origen francohúngaro Odo B. Stade (1892-1976). Empleado de la Compañía Internacional Minera de Francia, en 1912 O. B. Stade solicitó a las huestes revolucionarias de Villa garantías para poder embarcar a Estados Unidos las ganancias del emporio, se unió a los Dorados y fue herido en dos ocasiones; pero antes de abandonar México, sacó 14 millones de dólares en oro. A cambio, Stade cruzó varias veces la frontera comprando en Estados Unidos armas, municiones y arsenal bélico. Suministraría así todo tipo de utensilios para automóviles, caballos y soldados villistas (ver direcciones en internet http://en.wikipedia.org/wiki/ Viva_Villa! -  http://en.allexperts.com/e/o/o/o.b._stade.htm y http://www.san.beck.org).

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