Improvisan altar a víctima de balacera en Monterrey

viernes, 8 de octubre de 2010

MONTERREY, NL, 8 de octubre (apro).- El andador en el que cayó abatida a balazos la universitaria Lucila Quintanilla Ocañas se convirtió en un lugar de peregrinaje de los jóvenes que acuden al centro de esta ciudad.
En el sitio donde el miércoles pasado las balas de un sicario acabaron por equivocación con la vida de la estudiante de Diseño Gráfico de la Universidad de Nuevo León, en el cruce de las calles Juárez con la plaza peatonal Morelos, han sido colocadas, desde ese día, unas 400 veladoras, además de decenas de rosas, globos, oraciones impresas y hojas con mensajes recriminatorios al gobierno que encabeza el priista Rodrigo Medina.
En contraste con otras ocasiones en que los inconformes se concentran en la zona para manifestar su inconformidad, en esta ocasión el singular peregrinaje se hace en silencio
Sobre la calle peatonal Morelos, frente a la plaza de la Tecnología y exactamente frente a la puerta de un Banorte, se congregan los transeúntes que murmuran frente al improvisado altar, en el mismo sitio en el que las cámaras de televisión y los periódicos mostraron el cuerpo inerte de la estudiante de 21 años que quedó tendida sobre un charco de sangre.
Los comentarios que se escuchan son de tristeza por la muerte inesperada de la joven que andaba de compras en el andador peatonal cuando ocurrió la balacera.
En el exterior de la institución bancaria se encuentra el cajero que utilizaba el celador Onésimo González Ramírez cuando dos desconocidos, que lo acechaban, abrieron fuego, provocando la muerte de Lucy, quien pasaba por el lugar, y lesionando al guardia y a cuatro personas más.
Los transeúntes se toman de las manos y elevan oraciones, rezan un Padre Nuestro y un Ave María. Una mujer se hinca y eleva una plegaria. Hay, entre las veladoras, rosarios y crucifijos, un anillo y decenas de tarjetitas con oraciones.
Los que recién llegan encienden las llamas de las que el viento apaga.
También hay hojas arrancadas del cuaderno que traen mensajes con dedicatoria: “Lucila: Tú vas a hacer, donde quiera que estés, lo que las autoridades de nuestra comunidad no han hecho, cuidarnos y protegernos”, se lee en una.
En otras se exige: “Renuncia R. Medina. No Puedes. Renuncia Ya, atte NL”. “NL pide un ya basta, no más inocentes”. “Medina, ¿cuántos civiles tienen que pagar?”.
La inseguridad es el tema que se discute frente al improvisado altar a Lucy y en toda la entidad.
En tanto, el gobernador Rodrigo Medina salió este viernes al paso de los reproches y negó que endilgue a la Federación la responsabilidad de la seguridad en Nuevo León.
“No hemos adoptado el discurso sencillo de echarle la responsabilidad a la Federación, sino trabajar de manera conjunta con ellos. Así es que no hemos presentado ninguna excusa, ni estamos rehuyendo ninguna responsabilidad. Vamos a seguir al frente de esto”, dijo Medina de la Cruz sobre quien comienzan a pesar rumores sobre su posible renuncia al cargo.
La plaza peatonal Morelos ahora se encuentra plagada de policías estatales y municipales que hacen rondines por el lugar.
“Una flor para la finadita”, murmura un vendedor que se mueve entre la concurrencia ofertando la mercancía.
Los reporteros circulan todo el día por el área entrevistando a los paseantes que encuentran en este caluroso día en el centro de Monterrey.
Sin embargo, nadie sabe cuándo terminará este inédito peregrinar en la historia de Nuevo Léon, como inédita fue la forma en que falleció repentinamente Lucy en el centro de Monterrey.

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