Niegan gobernador y alcalde que el estado de derecho sea inexistente en Juárez

jueves, 25 de febrero de 2010

MÉXICO, D.F., 25 de febrero (apro).- El gobernador José Reyes Baeza Terrazas, y el alcalde de Ciudad Juárez, José Reyes Ferriz, rechazaron las declaraciones de la secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, ya que, a su juicio, no reflejan el sentir del gobierno de Barack Obama.
    Ayer, la funcionaria estadunidense y exgobernadora de Arizona, declaró ante el Comité de Seguridad Nacional del Senado de Estados Unidos que en Ciudad Juárez “el estado de derecho es inexistente”, pese al embate del gobierno de Felipe Calderón contra los cárteles de la droga.
    En entrevista, Reyes Baeza instó al gobierno de Estados Unidos a que, más allá de las críticas, colabore en el establecimiento de mecanismos de coordinación para erradicar la violencia en la frontera.
    El alcalde de Ciudad Juárez fue más crítico. Señaló que Estados Unidos es corresponsable del problema, por el envío de armas a México desde territorio estadunidense y por la “deportación de delincuentes por esta frontera”.
    El presidente municipal consideró desafortunadas las declaraciones de Napolitano, ya que “no reflejan el sentir de la Nación y el Estado Norteamericano”.
A su regreso de Washington, donde también participó en el programa de reducción de la demanda de drogas, el alcalde de Juárez, reconoció que la situación que se vive en Ciudad Juárez es complicada en materia de seguridad pública, pero rechazó que haya rebasado al estado de derecho.
“La postura del Estado norteamericano en las reuniones que tuvimos con ellos el martes y el miércoles, del embajador de los Estados Unidos en México, no es en ese sentido y no representan el sentir de la nación norteamericana ni del Estado norteamericano", reiteró Reyes Ferriz.
    En tanto, el gobernador del estado señaló que en lugar de que Estados Unidos se dedique a emitir alertas para que sus ciudadanos no visiten la entidad, restrinja la venta indiscriminada de armas y atender en su territorio el problema de las adicciones.
    “Existen formulas muy concretas, y una es restringir la venta de armas y la segunda es atender el problema de adicciones que hay del otro lado de la frontera.
“Tenemos adictos de este lado, pero de aquel lado de la frontera tenemos a más de 40 millones de adictos y mientras tengamos consumo en Estados Unidos tendremos un grave problema de tráfico, comercialización y cruce de drogas, y todo ello genera violencia en la frontera”, concluyó.

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