El legado de Xavier Rojas

jueves, 4 de febrero de 2010

MEXICO, D,F., 3 de febrero (apro).- El pasado jueves 28 de enero falleció a la edad de 89 años, en su casa de la Ciudad de México, una de las figuras prominentes del teatro mexicano, el maestro Xavier Rojas, formador de varias generaciones de actores, introductor en México del concepto Teatro Arena, y creador del Teatro El Granero que actualmente lleva su nombre.
Siendo el teatro un arte efímero por naturaleza, lamentablemente junto con el término de las temporadas también pasan al olvido, la mayoría de las veces, sus creadores. Este es el caso de Xavier Rojas quien, a pesar de sus grandes aportaciones a la teatralidad nacional, es prácticamente un desconocido para las nuevas generaciones de hacedores y degustadores del teatro.
Xavier Rojas fue, sin duda, uno de los constructores de la posibilidad de la modernidad teatral del México post-revolucionario, lo cual implicó una ruptura importante con el pasado y la consecuente reconstrucción del tejido teatral.
La labor del maestro Rojas es muy importante desde que funda el Teatro Estudiantil Autónomo (TEA) a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, un teatro destinado a formar al público, que tuvo una actividad admirable a través del Teatro Trashumante para llevar el arte escénico a todas las zonas de la ciudad.
También estuvo ampliamente vinculado al surgimiento del movimiento cultural del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en donde comenzó a formar grupos. Más tarde se convertiría en uno de los pedagogos fundamentales de la Academia Andrés Soler de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), donde formó a muchas generaciones de actores.
Con el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez fue el responsable de la construcción de un espacio teatral sui géneris, en aquel entonces inusitado, el “teatro-círculo” que hoy conocemos como El Granero “Xavier Rojas”, donde se dedicó a llevar a la escena a los autores más significativos del teatro contemporáneo para ofrecerlos al espectador mexicano.
Fue el gran director del realismo estadunidense en México, con puestas en escena memorables como ¿Quién teme a Virginia Woolf?, de Edward Albee; Largo viaje de un día hacia la noche, El deseo bajo los olmos, ambas de Eugene O’Neill; Rencor al pasado, de Osborne; y El vigilante, de Harold Pinter, por mencionar sólo algunas.
Por estas y muchas otras razones, lo que priva en el momento de su despedida es un sentimiento de profunda gratitud, que implica reconocimiento y conocimiento de su labor, rescatarla del olvido y de la ignorancia, como forma de apropiarnos de su legado.
Durante el homenaje póstumo que amigos, familiares y gente de la comunidad teatral le rindieron en el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque, Consuelo Sáizar,  titular del Conaculta, dejó entrever la posibilidad de reconocer ampliamente las aportaciones artísticas e institucionales de Xavier Rojas al teatro mexicano. Esperamos que así sea.

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