Tomas, bloqueos y conatos de violencia, en la "huelga política" del SME

martes, 16 de marzo de 2010

MÉXICO, D. F., 16 de marzo (apro).- Cerca de cuatro mil personas se sumaron a la llamada “huelga política” decretada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en por lo menos 25 entidades del país, en demanda del respeto a su contrato colectivo de trabajo, cuya vigencia se cumplió este medio día.
El saldo de las movilizaciones fue un enfrentamiento que llevó a dos menores al hospital por intoxicación con gases lacrimógenos; un conato de enfrentamiento en la estación de Cables Bolivar; la “toma” de la Secretaría del Trabajo en esta ciudad y en Morelia; el bloqueo del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y un operativo en Juandhó, Hidalgo, tierra natal del dirigente del SME, Martín Esparza, donde reside toda su familia.
La jornada comenzó con una conferencia de prensa, donde Esparza exigió la renuncia del titular de la Secretaría del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, debido a que, dijo, no representa los intereses de la clase trabajadora y porque hasta su hermano Gerardo es señalado por presunto “tráfico de influencias” en Petróleos Mexicanos.
Después de cinco meses de resistencia, dijo, se inicia una nueva campaña contra el SME para que “quienes tienen la concesión del triple play no paguen impuestos”. Por eso, comentó, el gobierno envía a Lozano Alarcón a “golpear” a los electricistas, mientras las tarifas aumentan cada mes, aunque el servicio de electricidad sea deficiente.
Por ello, Esparza sostuvo que el SME emplazó a huelga y dijo que su contrato colectivo de trabajo no ha perdido vigencia, porque siguen amparados. Añadió que el caso debe revisarlo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
De manera paralela, Esparza presentó unos videos, en los que se muestra camionetas blancas con logotipos de subsidiarias que, afirmó, fueron sacadas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Exhibió una imagen, en la que se ve que en un camión se llevan “los bastones”, una herramienta que, dijo, “cuesta muchos dólares”, y que es utilizada para trabajar las líneas energizadas.
Además, Esparza denunció que, el jueves pasado, se reunieron representantes de las empresas privadas con funcionarios de CFE, los cuales ofrecieron nuevos servicios y estructura eléctrica para la zona centro del país, donde operaba la extinta Luz y Fuerza del Centro (LFC), empresa “desaparecida” por decreto presidencial el 11 de octubre de 2009.
Esparza afirmó que se trata de criminalizar el movimiento del SME, “como los de Atenco y del Consejo General de Huelga (CGH). “Hoy ganaría la verdad y la verdad la tiene el SME”, sostuvo.
Al medio día comenzó la marcha de los trabajadores, de las instalaciones de LFC en Marina Nacional hasta la sede de la STPS, ubicada en Reforma-Centro, después de colocar las banderas rojinegras en las instalaciones custodiadas por 10 mil policías federales, según Esparza.
“Responsabilizamos a Calderón si hay un baño de sangre en la zona centro del país”, advirtió.

Conatos de bronca

De manera paralela, en la estación Cables Bolivar hubo un conato de violencia, cuando los cerca de mil elementos federales custodiaban la central y se opusieron a que colocaran las banderas rojinegras.
“Les pedimos permiso y no nos dejaron. Entonces quisimos colocarlas, pero nos las arrancaron y fue cuando comenzaron los empujones. Inmediatamente, los federales lanzaron gases lacrimógenos”, contó un testigo.
Dijo que arrojaron unos seis gases lacrimógenos y que aun los policías fueron desalojados del lugar. Un bebé de dos meses de nacido, Alexis Emiliano, resultó intoxicado al respirar el gas. Su padre, Alejandro, lo llevó al Hospital Infantil de Tlalpan, no sin antes enfrentarse a empujones con los policías que custodiaban la puerta del condominio donde vive.
“Cuando lo fui a ver a su cama, mi hijo escupía espuma por la boca. En el hospital dijeron que si lo hubiera llevado diez minutos después no estaría vivo”, dijo el señor a Apro.
Los niños de la guardería Integra Cuidados Maternales, ubicada frente a Cables Bolivar, fueron llevados a una iglesia cercana, a donde llegó Esparza alrededor de las tres de la tarde.
Esparza dijo que en Juandhó, donde vive su familia, también hubo un “acto de represión” y que cuatro helicópteros sobrevolaban la zona.
Además, culpó al Servicio de Administración de Bienes por el “saqueo” de las instalaciones de LFC.
Sobre la posibilidad de que se gire una orden de aprehensión en su contra, Esparza afirmó que no dará el gusto de lo aprehendan.
“Ahora resulta que quienes defendemos nuestro empleo conforme a la Constitución, somos delincuentes, y los que están saqueando el país para privilegiar el capital extranjero, son defensores de México. Entonces, la Corte tiene que actuar porque se están metiendo en una bronca más fuerte. Responsabilizamos al secretario de Gobernación (Fernando Gómez Mont)”.
Mencionó que cuenta con “el respaldo de la gente”, por lo que permanecerán en plantón permanente hasta que el Congreso de la Unión se pronuncie sobre el caso del SME. “No pueden ser indiferentes. No puede ser que la Suprema Corte de Justicia de la Nación quiera que haya muertos”, dijo.
“Confío en el movimiento; en una lucha social y pacífica. Si ellos no quieren que se reestablezca el estado de derecho, entonces nos dejan que cada quien se haga justicia como pueda”, agregó.
Además, Esparza dijo que no asistirá a la asamblea que encabezará este domingo Andrés Manuel López Obrador, en el Hemiciclo a Juárez, a las 10 de la mañana.
“Estaré en Washington en la marcha de los dos millones de migrantes que están luchando por mejorar sus condiciones de trabajo. Marcharán en apoyo del SME también”, señaló.
Añadió: “Lozano tiene que renunciar por el bien de la clase trabajadora del país. Es licenciado en piano, egresado del Instituto en Bellas Artes. Ahora hasta hace conciertos en su casa para sus aduladores”.

Mr
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