"No hay lugar en la Iglesia para pederastas": Sandoval Íñiguez

miércoles, 17 de marzo de 2010

GUADALAJARA, Jal., 17 de marzo (apro).- El cardenal Juan Sandoval Iñiguez reveló hoy que en la Arquidiócesis de Jalisco se han presentado cinco o seis casos de sacerdotes pederastas en los últimos ocho años y aclaró que en todos esos casos los inculpados han sido suspendidos de su ministerio.
En conferencia de prensa, en la que dio a conocer la celebración, el próximo domingo, del Día del Seminario, el arzobispo tapatío dijo que para los sacerdotes pederastas “no hay lugar en la Iglesia”.
Según el prelado, cuando se comprueba a algún sacerdote que comete esa falta, es suspendido de inmediato. “Es un castigo muy grande porque ya no puede ejercer el ministerio”, subrayó.
Por fortuna, añadió Sandoval Iñiguez, “la inmensa mayoría de los sacerdotes son gente fiel y buena, pero ésos no son noticia, desgraciadamente”.
También aceptó que el abuso de menores “es un crimen sumamente grave; empaña la belleza divina que se refleja en el rostro de los niños y mata su inocencia desde temprana edad (…) es un abuso incalificable aprovechando la debilidad y la ingenuidad de los menores y debe ser denunciado y castigado severamente por las leyes humanas que alcanzan a los sacerdotes como ciudadanos”.
Luego advirtió contra “escandalizar a uno de estos pequeños, pues al que lo haga más le valiera que le ataran una piedra de molino al cuello y lo arrojaran al mar”.
Por su lado, el diputado local Sergio Chávez Dávalos, presidente de la Comisión de Seguridad, dijo que los sacerdotes señalados como pederastas deben ir a tribunales y que el propio cardenal debe denunciarlos.
En tanto el vocero del arzobispado, el padre Antonio Gutiérrez Montaño, aclaró que ya se presentaron tres denuncias penales en contra los curas pederastas, y que lo que ha hecho la diócesis es colaborar con las autoridades en estos casos.
“No hemos detenido nada ni hemos buscado arreglos en lo oscurito con nadie”, sostuvo y aseguró que también se ha prestado ayuda emocional a los involucrados que, en su momento, fueron internados en la casa Alberione.

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