Insta CNDH a sector salud a reforzar programas de detección de VIH/TB

martes, 23 de marzo de 2010

MEXICO, D. F., 23 de marzo (apro).- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos demandó hoy a las autoridades sanitarias que establezcan las medidas necesarias para detectar oportunamente del binomio Virus de Inmunodeficiencia Humana–Tuberculosis (VIH/TB), a fin de que los pacientes con dicha enfermedad cuente con la atención debida.
Según el organismo, ambas pandemias deben ser tratadas de manera conjunta porque ambas están ligadas y a menudo se hace referencia a ellas como coepidemias o dobles epidemias, ya que se impulsan y refuerzan mutuamente.
En los hechos, dijo la CNDH, la tuberculosis provoca el fallecimiento del 13% de pacientes con SIDA en el mundo. Opiniones científicas revelan que el VIH activa la tuberculosis latente en una persona.
Este miércoles 24  de marzo, con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Tuberculosis, la CNDH, el Centro Nacional para la Prevención y Control del SIDA  y el Programa de Prevención y Control de la Tuberculosis unen esfuerzos para que los portadores sean atendidos con oportunidad y con pleno respeto a sus derechos fundamentales.
De acuerdo con ONUSIDA, para responder adecuadamente a las dos epidemias y evitar mayor resistencia a los fármacos, tanto en los programas de VIH como en los de tuberculosis, deben considerarse prioritarias la atención y la prevención.
La tuberculosis es una enfermedad estigmatízate, tal como el VIH, por lo que el binomio VIH/TB trae consigo efectos discriminatorios.
Entre los derechos de las personas que viven con el binomio VIH/TB destaca el recibir atención médica de calidad, desde el diagnostico hasta la terminación del tratamiento.
También, que familiares reciban un tratamiento preventivo y que los pacientes reciban información precisa sobre los servicios disponibles, costos directos e indirectos de estos, la descripción clara del diagnóstico pronóstico y tratamiento, además de posibles consecuencias médicas o legales sobre su enfermedad.
Lo anterior, independientemente de los recursos económicos, raza, género, edad, idioma, situación jurídica, creencias religiosas, orientación sexual, cultura o presencia de cualquier otro padecimiento, sin estigma, prejuicio o discriminación por parte del personal de salud.

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