Quema de autos en Coahuila, ataque a la figura de autoridad: expertos

miércoles, 24 de marzo de 2010

SALTILLO, Coah., 24 de marzo (apro).- La Fiscalía General del Estado (FGE) afirmó que los responsables de la ola de incendios de automóviles en esta ciudad tienen un trastorno de control de impulsos que, por su patología, registran motivaciones sociológicas, acentuadas por la impunidad de la que gozan.
De acuerdo con un perfil criminal elaborado por peritos de la FGE, cuya copia está en poder de APRO, los responsables de más de 60 incendios durante los últimos 16 meses tienen características de “incendiarios”, no de pirómanos, como los han llamado medios locales de información.
El psicólogo Juan Francisco Robledo Molina, quien dirigió el estudio, añadió que esa conducta se ha vuelto reiterativa y va en aumento, debido a que se trata de un fenómeno grupal, “con un claro ataque a las figuras de autoridad”.
Hasta la semana pasada habían sido incendiados en esta ciudad 55 automóviles, la mayoría de los cuales fueron declarados por las aseguradoras como pérdida total.
    En esos incendios no se registraron víctimas humanas, pero se levantaron 21 denuncias, que fueron interpuestas por los afectados.
    Pocos días antes, el jueves 18, la FGE detuvo a cuatro sujetos como presuntos responsables de la quema de autos, y consiguió un arraigo por 40 días, en espera de reunir las pruebas necesarias.
    No obstante, tras las detenciones se registraron seis nuevos incendios, cuatro de ellos la madrugada del domingo 21, en Saltillo y en Ramos Arizpe, y dos más el martes 23, en el primer municipio.

Incendiarios, no pirómanos

Por el modus operandi de los responsables de los incendios, los peritos de la FGE descartaron que se tratara de pirómanos, y especificaron que la designación precisa para esos delincuentes es la de “incendiarios”.
    Según el diagnóstico de Robledo Molina, la piromanía es un trastorno o enfermedad psicológica asociada a un trastorno del control de los impulsos, que produce un gran interés y satisfacción por el fuego. Su manifestación cumple un ciclo en relación con el fuego, que consiste  en producirlo, observarlo y extinguirlo.
“La actividad del pirómano consiste en producir incendios de forma deliberada y consciente, en más de una ocasión, conllevando una importante tensión y activación afectivas antes del incendio, con una gran liberación e intenso placer o alivio al encender el fuego, presenciarlo al participar en sus consecuencias, e incluso apoyando en combatirlo”, establece el diagnóstico.
Asimismo, señala que el pirómano siente relajación, placer, interés, curiosidad y atracción por actividades relacionadas con el fuego, como un cuerpo de bomberos, y generalmente es el que avisa y pide auxilio, pues experimenta sentimientos de culpa.
El pirómano presenta cambios en el estado de ánimo y “suelen ser personas solitarias, grises, que no llaman la atención por ninguna cualidad agradable”, además de que registran un bajo coeficiente intelectual.
Los pirómanos, según el estudio, no tienen móviles económicos, simplemente buscan “satisfacer un apetito morboso de provocar fuego” y procuran áreas abiertas o ecosistemas.
Los incendiarios, en tanto, son personas que intencionalmente deciden quemar un objeto o bien,  con ánimo de lucro o por hacer daño. Y su sintomatología tiene como prioridad destruir, inutilizar o dañar un objeto ajeno, jamás propio.
De acuerdo con el perfil de la FGE, la conducta se puede disparar por motivaciones precisas o por simples hechos aislados, que van de la mano de la relación negativa del incendiario con la persona a quien se le ocasionará el daño, pero sólo en su patrimonio, no de manera directa.
“La conducta de estos sujetos, en la mayoría de los casos, está asociada con la megalomanía, por el simbolismo del fuego en el daño”, precisa el informe.  
    
Las pandillas de Saltillo

Desde hace aproximadamente 30 años, las pandillas en esta ciudad han registrado diferentes conductas delictivas, principalmente relacionadas con el robo, en una entidad que ocupa los primeros lugares del país en todas las mediciones de incidencia criminal.
    De acuerdo con el Instituto Coahuilense de la Juventud, en Saltillo existen alrededor de 550 pandillas en activo, cuyas conductas criminales varían.
El Semáforo del Delito, elaborado para todo el país por RSS y Asociados, coincide con la medición del Instituto Ciudadano sobre Estudios de Inseguridad (ICESI), que ubica a Coahuila en los primeros lugares de robo de vehículos y autopartes, así como a casa-habitación.
    Sin embargo, los daños causados por “incendiarios” no tienen precedentes en su dimensión, ya que no existe un fin de lucro.
    En entrevista, el fiscal general, Jesús Torres Charles, dijo a esta agencia que la actuación de los cuatro detenidos el pasado jueves 18 se fundaba en la supuesta rivalidad con otra pandilla, pero después, ante la impunidad y un creciente sentimiento de desafío a la autoridad, continuaron quemando automóviles por gusto.
    Y, basado en el perfil criminal que presentaron los peritos de la FGE, Torres Charles describió, luego de su detención, la conducta de incendiarios de Manuel Alejandro García Becerra, El Patón o El Güero; Edgar Eduardo Contreras Guerrero, El Górgoro; Edson Ulises de la Peña Reyna, El Chupón, y José de Jesús Cázares Contreras.
A los presuntos integrantes de la pandilla “Los Trolas”, la FGE les atribuyó al menos siete incendios, y según el fiscal ministerial, Domingo González Favela, ya habían confesado por esos hechos, pero esperaban comprobar su participación en otros siniestros.
    Sobre los otros cuatro incendios que se registraron el domingo 21 y el martes 23, la delegada de la FGE en Saltillo, Claudia Brondo, sostuvo que podría tratarse de un grupo de imitadores.
De acuerdo con el perfil criminal que realizaron los peritos sobre los incendios en esta ciudad, se trata de ataques a objetos que pertenecen a personas con las que tienen una relación negativa.
“El único objetivo es de un lucro o causar daño actuando en grupo, como es el caso concreto, y también intentan demostrar la superioridad del grupo ante las figuras de autoridad.
“En este caso es de suma importancia la atención inmediata, ya que esta conducta es reiterativa y va en aumento, motivada por la impunidad”, admite el diagnóstico.
    Asimismo, señala que los incendios en esta ciudad pueden ser de tipo sociológico, específicamente por vandalismo, “ya que (parece ser) motivación vandálica, son realizados en zonas habitadas y suele ser un delito grupal, con un líder de referencia, donde se dan otras conductas de vandalismo, mismas que pueden dejar evidencias de interés criminalístico”, como líquidos, fluidos, objetos robados o restos carbonizados.   
    Además, si en los incendios cabe la venganza como motivación, agrega el reporte, “la patología mental explicaría la enorme desproporción entre el agravio y el grave daño que se provoca a través del incendio”.
    Entre sus recomendaciones, el peritaje de la FGE establece que se debe “cortar a los medios de comunicación”, porque de ahí toma el grupo su satisfacción.
    Y recomienda publicar ampliamente los resultados de las indagatorias, una vez que haya detenidos, para evitar imitaciones, aunque no en todos los casos surte efecto la medida.

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