Ciudad Juárez: El desencanto, la orfandad

sábado, 17 de abril de 2010

CIUDAD JUÁREZ, CHIH., 17 de abril (Proceso).- Hace ya un mes que el presidente Felipe Calderón puso en marcha su plan para la reconstrucción de Ciudad Juárez, pero los residentes de esa localidad fronteriza y organizaciones de la región no observan ningún avance. Entrevistados por Proceso, tres activistas sociales consideran que el programa federal es, a lo sumo, un “listado de acciones”, por lo que está condenado al fracaso. “No hay encuentro, no hay diálogo, no hay empatía. La gente pide que se defina una estrategia articulada territorialmente, pero el gobierno asegura que no puede.

Suman miles los huérfanos y desempleados, centenas los secuestrados y extorsionados, muchos los desvalidos por las balas que intercambian los policías y soldados en su guerra contra el crimen organizado, en esta ciudad que durante décadas fue olvidada por gobiernos que prefirieron invertir más en parques industriales que en escuelas, hospitales, casas y servicios.

Hoy, ante esta crisis generalizada, los juarenses ven con incredulidad la estrategia del gobierno de Felipe Calderón para reconstruir el entorno; incluso advierten que el programa está desfasado, pues no se adecua a una realidad que, para ellos, es catastrófica.

El desaliento es generalizado entre los habitantes de esta ciudad, incluidas organizaciones sociales como Todos Somos Juárez. Reconstruyamos la Ciudad, cuyos integrantes consideran que las medidas federales son un fracaso.

Dicen que el gobierno calderonista no podrá resolver en sólo 100 días una problemática que se arrastra desde hace décadas, mucho menos cuando pretende aplicar su estrategia sin atender las necesidades más urgentes de la población.

Y estas necesidades son múltiples: el hambre que padecen miles de familias impactadas por el cierre de 80 mil pequeños negocios por el miedo al narcotráfico; el desamparo de 10 mil niños, huérfanos a causa de la ola de violencia que se vive aquí; las 40 mil familiares de los 5 mil ejecutados por el crimen organizado en los últimos dos años; el éxodo de 200 mil familias en ese mismo lapso.

Organizaciones que por décadas han trabajado en esta ciudad fronteriza indican que el gobierno federal no ha entendido la situación de emergencia, ni han implementado un programa de urgencia para atender el hambre que ya se sufre, mucho menos acabar con la violencia que ha destruido el tejido social.

El desencanto de algunos miembros de la sociedad civil juarense se debe, además, a que en su última visita Calderón ya no dejó hablar abiertamente a los representantes sociales, pues escogió a quienes aceptaron hacerlo sólo a condición de no manifestarle las quejas ciudadanas.

Señalan también que al veterano panista Luis H. Álvarez, quien al principio fue propuesto para encabezar los trabajos, ya ni lo mencionan, pues pusieron al frente de la delegación oficial al secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar Prieto, y al coordinador de asesores de la Presidencia de la República, Antonio Vivanco Casamadrid.

Ellos, matizan los activistas, desconocen por completo la realidad social de esta ciudad y buscan implementar de manera inflexible programas con perfil rural, no urbano, como se requiere aquí.

La estrategia gubernamental “tiende al fracaso” o por lo menos “no es satisfactoria al momento de crisis que se vive en Juárez”, sostienen en entrevistas por separado la presidenta de la organización Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide), Clara Jusidman; la representante del Programa Infancia en Movimiento, Nashieli Ramírez, y el académico de la Universidad Autónoma de Juárez, Hugo Almada Mireles, integrante también del Observatorio Juarense para la Seguridad Pública, AC.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1746 de la revista Proceso, ya en circulación.