Zona Maco 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 28 de abril (Proceso).- Desde su primera edición en 2004, la feria internacional de arte contemporáneo que organiza Zelika García en la Ciudad de México –hasta 2008 con diferentes denominaciones y en asociación con Enrique Rubio; a partir de 2009 como Zona Maco–, descubrió la jerarquía ferial en la que quería posicionarse: un rango emparentado con los principales eventos del mainstream, los cuales son encabezados por ferias como la suiza Art Basel con su asociada Basel Miami, exposiciones periódicas como la Bienal de Venecia y muestras museísticas en recintos de prestigio global.

Carente de un mercado extenso y definido pero poseedora de un mercado potencial activado con la resonancia de coleccionistas mexicanos de fama internacional como Eugenio López –Colección Jumex–, la escena mexicana le ha exigido ajustes a la feria de García, los cuales, si bien han disminuido el grado de innovación y complejidad de las obras expuestas, no han logrado impactar en la sustitución total del tipo de galerías.

En este contexto de cambios constantes, la edición 2010 realizada del 14 al 18 de abril en el Centro Banamex, se caracterizó por una oferta artística simple, a la moda, carente de riesgos y con lenguajes fácilmente reconocibles. Abundante en firmas jóvenes y escueta en autorías consagradas, el rango de precios osciló aproximadamente entre 500 y 200 mil dólares. Dividida en tres secciones principales correspondientes a galerías establecidas, nuevas propuestas y una sección curada bajo el título de Zona Maco Sur, el evento congregó a 87 comercios, entre los cuales 33% correspondió a presencias nacionales.

Notoriamente débil en la sección correspondiente a publicaciones, la feria destacó tanto por la incorporación de ocho galerías mexicanas de reciente creación, como por la participación de más de 50% de espacios con experiencia ferial, entre ellos 29% con asistencia constante a Art Basel.

Sumamente plural en la oferta artística, en la edición 2010 de la feria predominó el dibujo, la figuración y algunas propuestas objetuales. La pintura fue escasa, los lenguajes abstractos casi inexistentes y, entre los géneros que parecen despuntar, se contó con el tapiz en varios stands.

Curada por el brasileño Adriano Pedrosa, la sección Zona Maco Sur fue lo peor del evento. Con un predominio notorio de artistas de la galería brasileña Luisa Strina en diferentes stands, la sección no pudo disimular su intención de incorporar comercios asistentes a la prestigiosa feria Art Basel. Sin coherencia temática, con artistas no sólo latinoamericanos como se había anunciado en 2009 y con propuestas postconceptuales mediocres y de factura descuidada como la del portugués Carlos Bunga de la galería española Elba Benítez, esta sección disminuyó la calidad y coherencia de la feria.

Aun así, a pesar de esta lamentable participación, la existencia de una feria como Zona Maco en la Ciudad de México es una experiencia acertada, la cual  todavía requiere una inclusión más plural de la creación nacional.

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