Ruiz Mateos y su gris paso por Economía

miércoles, 14 de julio de 2010

MÉXICO, D.F, 14 de julio (apro).- El último en enterarse de que sería relevado de la Secretaría de Economía fue su propio titular, Gerardo Ruiz Mateos. 
El hasta hoy secretario acababa de llegar a Munich, Alemania, la tarde del martes –en donde estaría hasta el jueves-- para celebrar encuentros con directivos de BMW y de la firma Webasto, fabricante de autopartes.
Se reuniría también con empresarios bávaros de nuevas tecnologías.
El todavía secretario llegó a Munich después de estar, desde el domingo 11, en Israel, en cuya capital se reunió con su homólogo para revisar el Tratado de Libre Comercio entre ambos países y promover a México como “destino estratégico y seguro para invertir”, según reza el comunicado de prensa emitido el domingo por esa dependencia.
Pero apenas pisaba suelo alemán, una llamada de Los Pinos hizo que Ruiz Mateos regresara de inmediato al país.
Tenía que dejar, por decisión del presidente Felipe Calderón, la titularidad de la Secretaría de Economía –que asumió el 6 de agosto de 2008-- para regresar a laborar en la residencia oficial de Los Pinos, otra vez, como jefe de la Oficina de la Presidencia, de donde había brincado a Economía.
A juicio de empresarios y legisladores, Ruiz Mateos pasó sin pena ni gloria por la Secretaría, que tiene como encomienda legal y administrativa “promover la generación de empleos de calidad y el crecimiento económico del país, mediante el impulso e implementación de políticas públicas que detonen la competitividad y las inversiones productivas”, según dictan los valores de “visión” y “misión” de la dependencia.
Todo se fue abajo durante su gestión –en parte por los efectos en el país de la crisis económica internacional, en parte por la débil respuesta oficial a ésta--:
Nunca el desempleo había registrado tasas tan altas como en el tiempo en que él estuvo a cargo; la inversión extranjera se cayó a la mitad; los apoyos a las empresas fueron magros; no logró diversificarse un ápice el comercio exterior del país (siempre dependiente en más de 90% de Estados Unidos) y nunca hubo una política industrial clara, dinamizadora de la economía.
En una entrevista con Proceso, en diciembre pasado, el empresario Miguel Alemán expresaba el sentir de sus pares respecto de Ruiz Mateos, uno de los miembros más cuestionados del gabinete de Calderón:
“La economía es la economía. Esta crisis dejó de ser financiera y ahora es social y económica. Es la economía de todos nosotros, el bolsillo de cada quién. Y al secretario no se le ve –sugirió--, pues no asoma ningún plan industrial, de empuje a las empresas”.
De hecho, Ruiz Mateos no concitó simpatía alguna cuando llegó a Economía. Por ningún lado se le veían las prendas necesarias para hacerse cargo de una secretaría tan importante. Su currículum no arrojaba luz: es ingeniero industrial y de sistemas (por el Tec de Monterrey), con cursos y diplomados menores y cortos sobre formación social y de dirección de empresas.
Su único aval era la cercanía con Calderón, de quien fue director de administración y finanzas de su campaña presidencial y, luego, ya electo aquél, coordinador técnico de la transición.
Y antes de pasar a Economía había fungido como coordinador de gabinetes y proyectos especiales de la Oficina de la Presidencia y, por último, jefe de esta última.
Pero el sucesor de Ruiz Mateos en la dependencia tampoco ofrece nada distinto. Nada hay en su trayectoria laboral y académica que ofrezca el tamaño requerido para sacar de la modorra a la empresa y en particular a la industria del país, ni para romper con la dependencia con Estados Unidos, que ha hecho tan vulnerable la economía del país.
Bruno Francisco Ferrari García de Alba, de 49 años, es abogado por la Escuela Libre de Derecho; es licenciado en Derecho Canónico por el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, en Roma, Italia, en el que también cursó el doctorado en Derecho Canónico.
Cuenta también con una maestría en Ciencias del Matrimonio y la Familia, que estudió en la Pontificia Universidad Lateranense, también en Roma.
Lo que más se acerca de su vida académica a las tareas que ahora va a desempeñar como secretario de Economía, son algunos cursos cortos en las escuelas de Negocios, tanto en las universidades de Michigan y Stanford como en la de Harvard.
No más. En el sector público estuvo un año como jefe de la Unidad de Relaciones Económicas y Cooperación Internacional, de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
A partir de enero de 2008 asumió la dirección general de Proméxico, organismo –formado con parte de la estructura de Bancomext-- encargado de promover las inversiones extranjeras en México.
Así, entonces, la economía, el empleo, la competitividad, el empuje empresarial, las políticas industriales… Tendrán que esperar.

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--FIN DE NOTA—

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