En la UNAM, coloquio sobre valores laicos

domingo, 22 de agosto de 2010

México (UNAM) realizará a partir del lunes 23 al jueves 27 de agosto en el auditorio Alfonso García Robles del Centro Cultural Universitario de Tlatelolco (Av. Ricardo Flores Magón 1).

 

Su organizador, Héctor Vasconcelos, coordinador de Diálogos Internacionales, y Sealtiel Alatriste, coordinador de Difusión Cultural, ambos de la UNAM, dieron los detalles del encuentro que reunirá las voces de distintos especialistas, entre ellos Miguel León Portilla, Juan Ramón de la Fuente, Luis Villoro, Manuel Peimbert, Mercedes de la Garza, Gabriel Vargas Lozano, Federico Reyes Heroles, Armando Bartra, José María Pérez Gay y, como invitado especial, el filósofo holandés Rob Riemen, fundador del Nexus Instituut.

El propósito es reflexionar “sobre la posibilidad de elaborar un sistema de valores que no estén necesariamente relacionados con la religión”.

¿Por qué es importante tener valores no religiosos en una sociedad como la mexicana, caracterizada por ser muy religiosa?, se le pregunta vía telefónica a Vasconcelos. Recuerda que durante los tres siglos del virreinato los únicos valores que se impusieron fueron prácticamente religiosos, pero desde el siglo XIX se ha dado una batalla por establecer también valores cívicos y laicos:

“Es el sentido de la Reforma Liberal del siglo XIX.”

En la presentación del coloquio en el Antiguo Colegio de San Ildefonso el exembajador destacó que en el último siglo han habido cambios fundamentales en la ciencia y la filosofía, y sobre todo en el terreno de las ideas. En ese contexto es fundamental contribuir a la discusión sobre cuáles pueden ser las bases para una ética individual y una ética social.

Dice que para tomar decisiones relacionadas con el inicio, el curso y el final de la vida, se requieren respuestas no necesariamente basadas en las creencias religiosas, sino en el humanismo y el pensamiento científico.

–Frente a los crecientes problemas del país se ha hablado mucho de la necesidad de reconstruir el tejido social, ¿cree que este coloquio puede ser un principio?

–Absolutamente. Cualquier reconstrucción nacional en el sentido más amplio pasa por una reconstrucción de los valores del individuo y también de los valores sociales. No se puede pensar sólo en reformas políticas o económicas, sino en una revisión de los valores personales de cada ciudadano. 

La pregunta es por dónde comenzar, pues se ha criticado que abundan diagnósticos y opiniones sobre los problemas del país, pero no se pasa de la reflexión a la acción.

Vasconcelos puntualiza que ciertamente hay bastante reflexión sobre proyectos de reformas económicas, políticas y sociales, pero propiamente sobre la reformulación de valores morales y éticos que sean vigentes en la actualidad no hay mucho, justamente porque impera la discusión de los temas mencionados. En su opinión las reformas económicas, políticas y sociales deben ir “estrechísimamente vinculadas” con la reformulación de los valores, deben de ser procesos simultáneos.

–Se pensaría que uno de los vehículos para comenzar la reconstrucción de valores es la escuela.

–Por supuesto, es fundamental.

Pero en la rueda de prensa Sealtiel Alatriste habló de la cantidad de jóvenes excluidos del sistema educativo. El mismo rector de la UNAM, José Narro Robles, dijo hace unos días que hay “siete millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, y no lo hacen porque no quieran, sino porque no tienen ningún espacio para educarse, para formarse o carecen de fuentes de empleo”, y advirtió que de no solucionarse los problemas estructurales, podría pasarse de una crisis económica a una social.

 

Ampliar la discusión

 

Dónde comenzar entonces con la reconstrucción. Lo ideal para Vasconcelos es ciertamente la escuela, pero considera que también debe haber discusión de estos temas en los medios de comunicación, desde una perspectiva plural, “sin que ningún grupo, ninguna iglesia, ningún partido, trate de imponer su particular punto de vista”.

Según informó Alatriste, TV UNAM transmitirá el coloquio, y el propósito es que tanto niños como jóvenes tengan acceso a la discusión. ¿Pero qué hay de las cadenas de televisión privadas? Se le cuestiona a Vasconcelos si realmente se abren al debate. Él está convencido de que cada día hay más opciones televisivas y existen programas muy variados en el Once, el 22 y otros canales, donde “hay toda clase de discusiones”.

Cuando se le pregunta si la familia podría ser también un vehículo, reitera que es mejor a través de la escuela y los medios de comunicación, porque en el caso de algunas familias, los niños pueden recibir puntos de vista derivados de una “formación no muy profunda”. La escuela y los medios, en cambio, tendrían que transmitir el pensamiento de gente con una formación académica y un desarrollo intelectual incuestionables.

Para Vasconcelos un nuevo sistema de valores debe fundamentarse en los avances científicos, porque generan puntos de vista e ideas relacionadas con la forma en que la gente conduce su vida cotidianamente, y sobre todo al tomar decisiones tan básicas como la interrupción o no del embarazo, la sexualidad y la posibilidad de la eutanasia.

“Para tomar ese tipo de decisiones se debe tener una información derivada de los conocimientos científicos. Es esencial para la formación de un criterio que ayude a abordar estos temas de la vida.”

Hay también, a decir suyo, un acompañamiento entre ética y ciencia, pues así como ésta ayuda a tomar decisiones, la investigación científica requiere a su vez de una ética, “no necesariamente derivada del pensamiento religioso, que norme la utilización de los avances científicos” que tienen la posibilidad de transformar la vida por completo, en aspectos como su duración o ante los avances genéticos.

–Aunque temas relacionados con las tradiciones religiosas o la filosofía son culturales, ¿por qué no se incluyó una mesa relacionada con los temas de la cultura que se debaten actualmente, siendo además que la cultura es uno de los grandes valores del país?

–Será en otros coloquios que vendrán en el futuro. Aquí quisimos referirnos exclusivamente a la formación de valores éticos para una sociedad laica.

Y aclara que cuando se refiere a sociedad laica, no habla de una sociedad antirreligiosa, sino de una sociedad en la cual caben todos los miembros de cualquier religión y “los que no tengamos religión alguna”. E insiste en ello pues advierte de la existencia de sectores que parecen ver en el laicismo una cuestión antirreligiosa, cuando se trata simplemente de separar el ámbito de la religión del ámbito de las instituciones civiles.

La UNAM inició la semana pasada otros debates sobre temas de la  Independencia y la Revolución Mexicana, así como sobre la reforma del Estado y el fortalecimiento de la nación.

Se le comenta a Vasconcelos que, sin embargo, en los sectores gubernamentales no se presta atención a los investigadores o intelectuales. El jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón, escuchó los planteamientos del historiador Héctor Aguilar Camín respecto de la legalización de las drogas en el Diálogo por la Seguridad, Evaluación y Fortalecimiento, pero él es un analista que aparece continuamente en los medios; en cambio no tienen eco un investigador como Manuel Peimbert o una filósofa como Juliana González, quien iniciará el coloquio en Tlatelolco con una ponencia magistral.

“Sí, pues ojalá que este coloquio sea una oportunidad para que también se escuchen estas voces tan valiosas y que tienen tanto que decir en diferentes ámbitos. Es deseable que muchos de los participantes en este coloquio tengan una presencia mayor en el país.”

Los temas generales del coloquio serán: raíces de la moral tradicional, raíces filosóficas para una ética contemporánea, conocimientos científicos para una ética contemporánea y dilemas morales del mundo contemporáneo. Dentro de ellos se hablará de judaísmo, cristianismo, budismo, culturas autóctonas, cosmología, biología y biomédica, inteligencia artificial, diversidad sexual, eutanasia y muerte asistida, entre otros.

 

 

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