Calderón solicita al clero denunciar a narcotraficantes

miércoles, 4 de agosto de 2010

MÉXICO, DF, 4 de agosto (apro).- Ante la espiral de violencia, que ha dejado un saldo de 28 mil muertos en poco más de tres años, el presidente Felipe Calderón pidió hoy a los líderes religiosos denunciar a los alcaldes y gobernadores, así como a cualquier otro funcionario público, que estén al servicio del narcotráfico.

En la tercera sesión de los Diálogos por la seguridad, foro organizado en el Casino Militar del Campo Marte, el mandatario demandó también información sobre las comunidades en las que se distribuyen drogas, así como los nombres de policías, agentes del Ministerio Público y jueces involucrados con los cárteles que operan en el país.

Además, Calderón encargó a los representantes de las corrientes religiosas promover valores entre las familias y mantenerse en contacto con los jóvenes para alejarlos de las adicciones, de la violencia, así como de los delincuentes que los reclutan para emplearlos como sicarios o, en su caso, distribuidores de drogas.

El reverendo José Raúl Murillo Guerra, secretario general de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, aceptó trabajar para difundir valores éticos y morales que impidan a la delincuencia organizada cobrar mayor fuerza entre los jóvenes.

Sin embargo, destacó que en Nuevo León a las personas que logran convertir simplemente las matan, ya sea porque “saben mucho o pueden hablar”.

El otro problema, apuntó, es que se tienen que pagar cuotas o extorsiones a la delincuencia organizada para que se abran más centros de rehabilitación contra las adicciones.

“Está batallando la persona para atender a los niños, y a los adolescentes y a los ancianitos y a los drogadictos. Vienen por dinero, sino te matan, y hay que dárselos”, denunció.

Algunos pastores, agregó, “han tenido que esconder a esta gente o mandarla a otras congregaciones. A nuestra gente la amenaza lo mismo gente de la Línea o de la Familia. No importa, todos exigen cooperar o sino te matan”.

En respuesta, Calderón demandó que se denuncie a los funcionarios públicos que puedan estar coludidos con el crimen organizado y, en su caso, se entregue la información sobre los movimientos de la delincuencia.

“A mí sí me interesa saber quiénes los cobijan y se coluden con ellos. Ministerios públicos, jueces, policías, alcaldes o gobernadores. Es una información que tratamos nosotros de organizarla por canales institucionales, pero esos canales están deteriorados”, admitió.

Por separado, el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, afirmó que el gobierno “siembra desesperanza” entre la población al no informar adecuadamente sobre sus logros en la lucha contra el crimen organizado.

Rivera Carrera dijo que si el pueblo no conoce lo que hace su gobierno, crea en su mente la idea de que en lugar de avanzar se está retrocediendo.

En su intervención con la que se abrió la ronda de diálogo, el arzobispo se refirió también al desempleo y a los niños de la calle.

Dijo que no es posible permanecer con los brazos cruzados ante tal problemática:

“Tenemos también un gravísimo problema, los jóvenes que están sin oportunidades de estudio, sin oportunidades de trabajar, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, tenemos que ayudar para que estos jóvenes y niños tengan mejores oportunidades”, señaló.

En otro momento del encuentro, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez pidió que para difundir esos valores de los que habló Calderón será necesario que las iglesias tengan acceso a los medios de comunicación, así como a las escuelas.

En este sentido, planteó que los medios están dedicados a hacer negocios y, a veces, se empeñan en transmitir mensajes que en nada ayudan a la unidad familiar.