Acusan a directora de penal de aplicar descargas eléctricas a presos

lunes, 9 de agosto de 2010

MÉXICO, D.F., 9 de agosto (apro).- Internos del penal de El Llano ubicado en el estado de Aguascalientes, acusaron a la directora María del Socorro Gaspar Rivera de torturarlos al aplicarles descargas eléctricas con un aparato.

De acuerdo con una queja enviada por los internos a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Aguascalientes (CEDHA), Gaspar Rivera ingresa a las celdas “enfundada en un disfraz negro y con pasamontañas” para torturar a los reos “con un aparato que emite descargas eléctricas”. Estas acciones, agregaron, las realiza con el apoyo de varios custodios entre las 3:00 y las 5:00 horas. “Elige algunos al azar para torturarlos”, denunciaron.

Según los quejosos, dichas prácticas comenzaron en marzo pasado, justo cuando el gobernador, el panista Armando reynoso Femat designó a Gaspar Rivera como responsable del penal.

Una de las víctimas es Manuel Tiberio Bravo, quien  el 21 de julio fue golpeado por custodios y la directora en diferentes partes del cuerpo. Además, narran Jaime Roma Saavedra Vélez y John Alexander Rodríguez, ambos de nacionalidad colombiana, intentaron asfixiarlo con una bolsa de plástico y recibió descargas eléctricas en los testículos; después fue castigado con aislamiento y privación de alimentos; además de que fue amenazado de muerte si se atrevía denunciar los hechos.

Los compañeros de celda de Tiberio Bravo también han sido amenazados y hostigados, de acuerdo con la carta enviada a la CEDHA que hoy fue divulgada por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH).

Los presos aseguraron en su carta que Gaspar Rivera hizo cambios al reglamento interior del penal, el cual viola sus garantías.

En su queja, acusaron a la directora de someterlos a tortura psicológica y física; y de suspenderles el derecho a comunicarse con sus familiares o con sus abogados.

Asimismo, la acusaron de limitarles la visita de familiares, de modificarles los horarios de la visita conyugal, y de reducirles los alimentos.

Según los reclusos, las condiciones del penal se han endurecido a tal grado que “se eliminaron las áreas verdes al interior del penal; se cancelaron las clases de idiomas y se redujeron las mesas y sillas para el área de visitas familiares”.

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