Dueño de antro en Cancún confirma extorsión por parte de Zetas

jueves, 2 de septiembre de 2010

CANCÚN, Q. Roo, 2 de septiembre (apro).- El propietario del bar Castillo del Mar, Octavio Augusto León Castillo, donde la madrugada del martes perecieron ocho personas luego de que un comando incendiara el establecimiento con bombas molotov, confirmó a la Procuraduría estatal que era objeto de una extorsión por parte del cártel de Los Zetas.
A principios de agosto, el empresario denunció un intento de extorsión por parte de un sujeto identificado como Juan Martín Piña González, quien le exigió --a nombre de Los Zetas-- el pago de una cuota mensual de 40 mil pesos.
El presunto extorsionador fue entonces detenido por la autoridad que, no obstante, más tarde lo dejó en libertad debido a que el afectado no ratificó su denuncia.
Sin embargo, la madrugada del martes pasado un comando irrumpió en el bar, ubicado en la populosa región 229 de Cancún, donde se encontraban una treintena de personas, entre empleados y clientes. Luego, los sicarios sometieron a sus víctimas e hicieron estallar cuatro bombas molotov.
El ataque costó la vida a ocho personas: dos varones y seis mujeres, entre ellas dos embarazadas, según reveló hoy el procurador Francisco Alor Quesada.
Además, detalló que el mesero Carlos de la Cruz Manuel, El Gordo, de 33 años y originario de Tabasco, resultó positivo a consumo de mariguana, en tanto que Abril Pat Escobar, Cristell, de 20 años, y Yohana Izquierdo Magaña, Yolis, de 23, ambas bailarinas y meseras, resultaron positivas a cocaína.
En tanto, las meseras María Dolores Pérez Hernández, de 29 años, y Marisol Alegría, de 25, estaban embarazadas; la primera con 45 días de gestación y la segunda con seis meses de preñez.
Según testigos, luego de someter al personal de seguridad, los sicarios rociaron con combustible el establecimiento para después estallar cuatro bombas de fabricación casera.    Minutos después huyeron del lugar, asegurando por fuera las salidas para impedir que las personas que se encontraban dentro pudieran escapar.
Siete de las víctimas fueron identificadas como Carlos de la Cruz Manuel, mesero; las bailarinas Abril Pat Escobar, Yohana Izquierdo Magaña, Darnely Avalos Rodríguez, Jazmín, de 22 años; Roxana Izquierdo Pardo, Paola, de 18; María Dolores Pérez Hernández, de 29, y Marisol Alegría Amador, de 25 años.
Aún falta por confirmar la identidad del capitán de meseros, al que sólo se conocía como El Negro.
Alor Quesada comentó que los sobrevivientes están en libertad, aunque comentó que uno de ellos, Héctor Alejando Arellano, tiene antecedentes delictivos.
Explicó que esta persona había compurgado una sentencia de tres años de prisión que le fue reducida a cuatro meses por delitos contra la salud en la modalidad de posesión de clorhidrato de cocaína con fines de comercio.
Al salir de prisión, se empleó en el table dance Castillo del Marl como guardia de seguridad.
“Vendía cocaína y, antes de ser sentenciado, trabajaba de taxista, se estacionaba frente al bar y vendía mariguana y cocaína a los de ahí”, explicó el procurador.
Por último, evitó precisar a qué grupo delictivo apuntan las investigaciones, y se limitó a comentar que “nosotros no podemos definir de qué grupo delictivo en la geografía nacional son, si Zetas, Pelones o de La Familia, para nosotros hay daños, homicidio, lesiones y, adicionalmente, lo que salga lo estamos poniendo a disposición de las autoridades competentes".

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