La UNAM, "el proyecto más exitoso del siglo XX"

sábado, 25 de septiembre de 2010

La UNAM no cejará en su exigencia de cambiar el actual modelo de desarrollo nacional, sostiene en entrevista su rector, el doctor José Narro Robles. Y aclara que la casa de estudios no sólo produce conocimiento sino que también se asume como una voz crítica para contribuir a resolver los flagelos del país, como el de la violencia actual. “Cuidado con la desesperanza, sobre todo de los jóvenes”, advierte.

MÉXICO, D.F., 25 de septiembre (Proceso).- Después del “epidérmico” y “escenográfico” festejo organizado por el gobierno de Felipe Calderón con motivo del Bicentenario de la Independencia, que exigía un examen a fondo de la nación, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, ratifica el carácter libertario y transformador de esta institución centenaria.

Y ante las acechanzas de los “reaccionarios” y “retrógrados” que “de cuando en cuando” se pronuncian contra la educación pública y en particular contra la UNAM, entre ellos prominentes miembros del Partido Acción Nacional (PAN), advierte que esta institución no transigirá en su compromiso social.

Aclara que aunque le amplíen el presupuesto para 2011, como se perfila, la UNAM mantendrá su demanda de cambiar el modelo de desarrollo económico y social, e instaurar un nuevo proyecto nacional, porque está de por medio el futuro de México.

 “¡Cuidado con la desesperanza, sobre todo la desesperanza en los jóvenes!”, alerta el rector y llama la atención sobre las edades de quienes han sido detenidos o han muerto por formar parte de las poderosas organizaciones criminales.

“Cuando uno revisa qué está pasando con la ola de violencia, quiénes son a los que detienen, mueren y los que aparentemente están en ese camino, uno encuentra gente relativamente joven, de 35 años o menos, con frecuencia menores de 20 años. ¡Entonces, cuidado con la desesperanza, cuidado con el desánimo y cuidado con la frustración entre los jóvenes!”

El abandono de los muchachos –contrasta– es peor que el de los ancianos, que también duele y preocupa. “Pero no es lo mismo un joven que pierde a los 20 años los valores esenciales y la expectativa de afrontar la vida diaria con ánimo y con alegría, que un adulto mayor.”

Extracto de la entrevista que se publica en la edición 1769 de la revista Proceso, ya en circulación.

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