Contrabando y piratería ahogan al país: Bruno Ferrari

lunes, 27 de septiembre de 2010

MEXICO, D.F., 27 de septiembre (apro).- México es presa del comercio ilegal, admitió hoy el secretario de Economía, Bruno Ferrari, quien señaló que cinco de cada diez prendas de vestir que se consumen en el mercado nacional –es decir, la mitad--, provienen del contrabando y la piratería, que ocasionan a la industria nacional pérdidas por más de 9 mil 451 millones de pesos.
    Durante su comparecencia ante comisiones unidas del Senado de la República, el funcionario dijo que, desde 2006, se importan cada año un promedio de 250 millones de pares de zapatos, provenientes sobre todo de China, importaciones en las que se han detectado prácticas desleales que ya están denunciadas en los tribunales internacionales.
    Otra de las industrias nacionales que son víctima de las prácticas desleales y de las importaciones masivas, es la del juguete: “cerca del 70% de las fabricas nacionales han cerrado”, dijo.
    En el caso de la música, agregó, siete de cada 10 fonogramas que se adquieren en el país son ilegales; circulan unos dos millones de unidades, que producen pérdidas de 4 mil a 5 mil millones de dólares al año.
    En los casos de la piratería y el comercio ilegal, Ferrari dijo que en la dependencia a su cargo “tenemos una gran preocupación: Hemos hablado con la industria, con las cámaras y con las autoridades, para ver de qué forma  se pueden llevar a cabo los operativos pertinentes”.
    En otro tema, el funcionario reconoció que el mecanismo conocido como outsourcing, mediante el cual muchas empresas emplean trabajadores que dependen laboralmente de otra compañía contratista, es una de las “áreas de mayor crecimiento en el país”.
    Aunque no se animó a decir que es uno de los esquemas favoritos de las empresas que contratan, para pagar sueldos bajos, sin prestaciones y sin seguridad social.
    El secretario de Economía iba preparado para ofrecer, en la comparecencia, una visión optimista del desempeño económico del país y de la labor de su secretaría. Hizo una introducción alegre en la que repitió el discurso oficial: se crearon al cierre de agosto 634 mil empleos formales, “con nombre y apellido”; en la primera quincena de agosto se agregaron al IMSS 43 mil asegurados más; el PIB creció 7.6% en el segundo trimestre; las exportaciones “crecieron significativamente” un 35% en los primeros siete meses del año; la IED aumentó 30% anual en el primer semestre…
    Y, en lo que hace a una de las funciones propias de su secretaría, Ferrari dijo que “conscientes de que el financiamiento es un importante motor de la creatividad de los emprendedores y el fortalecimiento de los negocios, detonamos un monto crediticio que es cuatro veces mayor al impulsado en todo el sexenio anterior”.
    Dio cifras: “Alrededor de 250 mil negocios han podido acceder a más de 200 mil millones decesos para invertir en su crecimiento. Detonamos, en promedio, más de mil millones de pesos a la semana en beneficio de las micro, pequeñas y medianas empresas, que generan tres de cada cuatro empleos en el país”.
    Para su mala suerte, el primero en el turno fue el senador por el Partido del Trabajo, Ricardo Monreal. Y éste, como sus copartidarios en la mañana, con el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero –a quien los diputados petistas le llamaron, “secretario  de quinta”, el “empleado Cordero” y “mentiroso”, entre otros epítetos--, tampoco le dio tregua a Ferrari.
    Le dijo Monreal, al terminar su intervención, en la que cuestionó acremente la gestión de Felipe Calderón y el PAN en el gobierno:
    “Usted es un cero a la izquierda. Está en esa posición (como secretario de Economía) simplemente porque es amigo de quien manda. Yo lo recuerdo de manera muy triste. Yo no le recuerdo ningún mérito. Lo que recuerdo es que usted encabezó la guerra sucia, en 2006, contra Andrés Manuel López Obrador. Por eso (la Secretaría) es su premio. Por eso está ahí. No tiene ninguna otra capacidad. Qué lamentable. Para mí no es bienvenido a esta cámara de senadores”.
    Y Bruno Ferrari, visiblemente nervioso, inició balbuceante una respuesta débil, con números y cifras optimistas, pero nunca aludió a lo dicho por el senador petista.

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