Desenmascara la Arquidiócesis a 32 curas y obispos "piratas" en el Edomex

martes, 8 de febrero de 2011

MÉXICO, D.F., 8 de febrero (apro).- La Arquidiócesis de México pidió a los feligreses denunciar a los “falsos sacerdotes” que ofician en panteones y funerarias de manera particular, a cambio de una tarifa económica por sus servicios.
    Luego de que el Estado de México anunció que en esa entidad habían sido boletinados 32 curas y obispos falsos, la Arquidiócesis indicó que aquellos tienen amplio conocimiento de las prácticas sacramentales y por ello logran engañar a los feligreses.
    Asimismo, pidió a la feligresía denunciar a los impostores, que de acuerdo con el artículo 339 del código penal del Distrito Federal, agregó, podrían estar incurriendo en el delito de usurpación de identidad de persona.
    Mediante una investigación que realizó el semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis señaló que algunos de esos falsos curas se promocionan por internet y tarjetas de presentación, prácticas que no son propias de los ministros católicos.
En su página de Internet, la Arquidiócesis de México da consejos para detectar a un “falso sacerdote”, donde señala: “Lo primero que debemos tener en cuenta es que, como todos los estafadores, la mayoría de los falsos sacerdotes suelen ser simpáticos, convincentes y hábiles; aparentan ser buenas personas con la finalidad de cumplir su cometido: obtener dinero de forma fácil, valiéndose de la buena fe de la gente”.
Los impostores, añade, suelen aparecer “en momentos difíciles de la vida”, por ejemplo cuando los fieles se encuentran afectados por la pérdida de un ser querido, y también se acercan a aquellas personas a las que en su parroquia les fue negado un servicio religioso por existir alguna irregularidad o por no querer cumplir con los requisitos que se les piden para la celebración de un sacramento, o a quienes quieren hacerlo fuera de los lineamientos establecidos por la Iglesia, como realizar un casamiento en la playa o en un salón de fiestas.
“No debemos olvidar que los sacerdotes católicos tienen prohibido casar, bautizar y, en general, oficiar misas fuera de la parroquia o en un templo público reconocido, salvo cuando se trata de una misa de cuerpo presente en la capilla de un velatorio público o de la misa de una comunidad más grande en ocasiones significativas como la festividad de la Virgen de Guadalupe: en fábricas, vecindades o vecinos de toda una calle”, puntualiza.
De acuerdo con el texto, los falsos sacerdotes también acostumbran visitar algunas casas o empresas, donde solicitan donativos para alguna casa hogar, orfanato o asilo inexistentes.
Y apunta que un gran porcentaje de ellos se compone de personas que estudiaron para servir a la Iglesia a través del ministerio sacerdotal, pero que por razones diversas fueron expulsadas del seminario. Otros fueron sacristanes en algún momento de su vida y otros más “simplemente vieron la oportunidad de obtener dinero fácil a costa de la buena fe de las personas”. Todos ellos, agrega, conocen las partes de las celebraciones litúrgicas e incluso llegan a engañar a los verdaderos sacerdotes.

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