"Presunto culpable"

viernes, 25 de marzo de 2011

MÉXICO, D.F. 23 de marzo (apro).- Quizá ya todos sabíamos de las carencias del sistema judicial mexicano, o al menos casi todos habíamos escuchado acerca de este horror, pero no es lo mismo saber de oídas que ser partícipe, aunque sea mediáticamente, del drama que vivió el joven Antonio Zúñiga, gracias a una tremenda injusticia.

Para quienes no sepan de qué trata el documental Presunto culpable --de Roberto Hernández y Geoffrey Smith--, basta comentar que Antonio fue acusado de un crimen que no cometió. Dicen que mató a un sujeto con una pistola, pero la prueba de pólvora, que determina si se ha disparado un arma recientemente, fue negativa, sin mencionar que diversos testigos lo vieron lejos del lugar de los hechos.

Lo anterior, aunado a lo que parecen ser testimonios falsos y malas intenciones de la policía judicial, colocaron Antonio en el Reclusorio Oriente, con una condena de 20 años de prisión.

Más allá del acierto temático que toca el documental en estos momentos de crisis institucional y política por los que atraviesa el país, la hechura de la cinta es magnífica.

Presunto culpable posee diversos aciertos dramáticos que van desde los hechos y los diálogos de los personajes, pasando por las música y la fotografía, hasta llegar a la edición, gracias a lo cual Presunto culpable es una historia conmueve, que entretiene, pero, sobre todo, que invita a la reflexión.

Uno sale de la sala preguntándose, entre otras cosas: “¿Qué podemos hacer para cambiar esto?”. Y eso es algo muy valioso.

Gente que conoce de cerca el proceso judicial, si bien piensa que la cinta es buena, comenta que los hechos se exageraron para hacer que los “malos” se vean más “malos” y los “buenos” más “buenos”.

Lo anterior no le quita mérito, quizá hace que la cinta sea más contundente y entretenida, pero luego de presenciar ciertos eventos de la película, es poco probable que pensemos que los realizadores nos están manipulando. 

Ahora bien, ¿cuál es el camino a seguir? ¿A quién le escribimos? ¿Cómo podemos ayudar? ¿Habrá que cambiar todo el sistema de un solo golpe? ¿Habrá que revisar la figura de “presunto inocente”, como sugieren los realizadores? ¿Habrá que inhabilitar a todos aquellos funcionarios y policías que fraguaron la reclusión de Toño?

En fin, ¿qué sigue? Por lo pronto, ojalá que más documentales puedan atraer la atención del público mexicano.