El proyecto Cabo Cortés, ejemplo de turismo depredador, acusan en España

lunes, 16 de mayo de 2011

MADRID, 16 de mayo (apro).- La controversia por el proyecto turístico-habitacional Cabo Cortés, que promueve la empresa española Hansa Urbana en Baja California Sur, adquirió un cariz internacional, luego de que ambientalistas y académicos de México y España coincidieron aquí en que la firma alicantina promueve un “turismo depredador” en ambas naciones.
    En las jornadas Modelo de desarrollo inmobiliario y turístico: ¿hacia qué desarrollo? celebradas en la capital española, los expertos demandaron que se ponga fin a esa práctica que, en vez de propiciar un crecimiento, advierten, crea problemas socioeconómicos, ambientales y políticos en las regiones donde se instalan ese tipo de megaproyectos.
    El director de la Asociación Naturalista del Sureste de España (ANSE), Pedro García, explicó los casos en que Hansa Urbana ha incumplido con sus desarrollos turísticos-urbanísticos en España, “los mismos que ahora pretenden exportar a México”.
    Hansa Urbana, una de las más importantes desarrolladoras de complejos turístico-habitacionales. Actualmente, lleva a cabo el proyecto Cabo Cortés en más de 3 mil 800 hectáreas, donde pretende construir más de 27 mil unidades habitacionales a un costado de Cabo Pulmo, un campo marino catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para le Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
    El proyecto incluye, entre otros espacios, la construcción de una marina con capacidad para 490 lugares para barcos, dos campos de golf, hoteles, unidades habitacionales y una desaladora, obras que, de acuerdo con los especialistas, ponen en riesgo la zona por su alta capacidad destructiva y por las pobres posibilidades para el suministro de agua, por tratarse de una región desértica.
    Y para darse una idea del proyecto bajacaliforniano de Hansa Urbana, se debe tomar en cuenta que Cancún ronda las 30 mil unidades habitacionales, apenas tres mil más que Cabo Cortés.
    En las jornadas se analizó también el fracasado modelo turístico inmobiliario español y su rampante expansión por el mundo, principalmente en el Caribe mexicano y en el Golfo de California, donde se encuentra el parque nacional marino Cabo Pulmo, ahora en riesgo por Cabo Cortés.
    “El objetivo del turismo inmobiliario español es expandirse usando dinámicas especulativas, comprando y consumiendo suelo, dándole un valor agregado para vender y que otros construyan. La evidencia ha demostrado que este tipo de turismo inmobiliario no genera desarrollo, sólo inestabilidad económica, exclusión social y descapitalización en las estructuras de desarrollo y, por tanto, es muy difícil generar nuevas propuestas”, consideró Antonio Montiel, de la Universidad de Valencia, coautor de El modelo inmobiliario español.
    Explicó que, además de la descapitalización ambiental, este tipo de desarrollo es generador de altos niveles de corrupción a nivel político y de propiciar que los jóvenes abandonen el circuito escolar con el fin de ocuparse en la construcción.
    La responsable de la campaña de costas de Greenpeace España, Pilar Marcos, aseguró que en la nación ibérica “75% de los terrenos en zona de playa son urbanizables. Entre 1990 y 2000, la urbanización en España aumentó 25.4%, cuando la población sólo creció 5%. Con esto se demuestra que el modelo de turismo español ha destruido el equivalente a 8 campos de futbol al día en los últimos 20 años”.
    Los participantes en las jornadas coincidieron en que el modelo de “turismo depredador” de Hansa Urbana amenaza la reserva de la zona.
    Mientras, el coordinador de la campaña de océanos y costas de Greenpeace México, Alejandro Olivera, advirtió que “un desarrollo de las dimensiones de Cabo Cortés, en el que se construirán 490 amarres sobre las dunas costeras y dos campos de golf, implicará daños irreparables a la reserva marina de Cabo Pulmo, además de que afectará el abastecimiento de agua de los actuales habitantes de Los Cabos. Por ello --concluyó-- este proyecto es social y ambientalmente insostenible”.
    Agustín Bravo, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), explicó que Cabo Cortés cuenta con una autorización por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con una capacidad habitacional casi igual a la de Cancún, “pero en un ecosistema frágil, declarado incluso por la UNESCO como patrimonio de la humanidad”.
    Sostuvo que actualmente tejen alianzas con otras organizaciones ambientales, aspa como con académicos mexicanos, estadunidenses y españoles, para combatir el proyecto especulador de Hansa Urbana en Cabo Cortés, y en el que está involucrada una institución financiera española como la Caja del Ahorro del Mediterráneo (CAM), que en la nación ibérica enfrenta graves problemas financieros”.
    Aparte de las organizaciones españolas, por México participan en esta gira de denuncia Greenpeace México, Cemda, Wildcoast y Amigos para la Conservación de Cabo Pulmo, esta última conformada por habitantes afectados, quienes estarán en España desde este lunes y hasta el 21 de mayo.

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