Gobernador de Jalisco se declara no alcohólico, mocho y con "asquito" por los actos gays

miércoles, 4 de mayo de 2011

MÉXICO, D.F., 4 de mayo (apro).- El gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, comenzó de lleno a hacer talacha política en busca de la candidatura de su partido (el PAN) a la Presidencia de la República.
Por lo pronto, en su reciente visita a esta ciudad para asistir a la pasarela de los “siete magníficos”, el polémico mandatario puso en manos de la militancia de su partido una videograbación en la que se mofa de las críticas y de los dislates en los que ha incurrido a lo largo de su gestión.
En una parte del video aparece de traje, sin corbata, y habla de sus defectos:
"Conmigo no tienen que hacer ninguna investigación. Yo sólo propago mis defectos, y mi defecto es: no sé hablar, sé trabajar con honradez, con decencia, con visión, con constancia y sé generar resultados", afirma.
    Luego, en un afán de “burlarse” de quienes lo han bautizado como “Etilio” por su afición al tequila, suelta: "¿Emilio pistea de más? No. ¿Ustedes saben de esa, que en lugar de Emilio, me ponen Etilio? Esa me divierte.
"¿Oye, Emilio toma tequila? ¡Ah! claro, es obligación en Jalisco de vez en cuando tomar tequila. ¿Tiene problemas con la bebida? Para nada", señala, refiriéndose a sí mismo en tercera persona.
Y para matizar las declaraciones que hizo sobre los homosexuales –en su discurso durante la inauguración de la Segunda Cumbre Iberoamericana de la Familia–, cuando en octubre pasado confesó que los matrimonios entre personas del mismo sexo le dan “asquito”, González Márquez dice:
"Nunca hablé de las personas sino de los actos, yo respeto a las personas en todas sus manifestaciones, tengo amigos muy muy cercanos, queridos, que no profesan la misma religión que yo profeso. Tengo amigos muy queridos que son homosexuales y que muchos de ellos siguen en el clóset, y que ya saldrán y seguirán siendo mis amigos".
Además, precisa que su administración sigue distribuyendo preservativos, pero cuestiona que todos aplaudan a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando dice que hay que retrasar el ingreso a la vida sexual de los jóvenes y se escandalicen cuando él pide abstinencia sexual o fidelidad para prevenir el contagio del VIH/sida.
En un tercer clip, el aspirante a la candidatura presidencial reconoce que es “mocho”, pero aclara que no cuestiona el carácter laico del Estado ni pretende imponer su religión a nadie.
"Soy de una familia católica. No me acuerdo de cuántos domingos no he ido a misa. Tal vez unos cinco en mi vida. Algunos por estar de viaje o por estar enfermo. Soy gente que va a misa. Me gusta mucho leer la Biblia. Soy católico”.
Y subraya: "Sí, yo creo en el laicismo, y el laicismo es: tengo derecho a creer en lo que yo quiera creer pero no tengo derecho a imponerle a nadie mis creencias. Y como gobernador, lo practico, no le obligo a nadie a creer en lo que creo pero tengo derecho de ir a misa sin que a nadie le importe o le moleste".

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