Arraigan a siete por balacera en el penal de Topo Chico

viernes, 12 de agosto de 2011
MONTERREY, N.L. (apro).- La Procuraduría General de Justicia de Nuevo León (PGJE) arraigó hoy a cuatro custodios y tres civiles, luego de la balacera registrada el pasado martes 9 en el penal de Topo Chico, donde fallecieron dos internos. En rueda de prensa, Jorge Domene Zambrano, vocero de Seguridad estatal, informó que los custodios bajo investigación son Francisco Ortega Arreola, El Aroncito, de 49 años; Nereida Luna Uscanga, de 34; Pedro García Hernández, de 40, y José Rubén Méndez García, de 47. El funcionario indicó que se reúnen evidencias para acusarlos del presunto delito de obstrucción de la justicia. Los civiles internados son Elías Álvarez González, de 36 años; Francisco Lozano Pérez, de 21, y Jesús César Martínez Pachuca, El Pachuca, de 23, a quienes se les busca fincar responsabilidad por homicidio. El martes 9, a las 14:20 horas, los civiles ingresaron armados, en complicidad con los celadores, y en el espacio para visitas, uno de ellos, Francisco Iván Ruiz Ruiz, dio muerte a balazos al reo Juan Francisco González Guerrero, interno por delincuencia organizada. En la balacera posterior los custodios abatieron a Ruiz Ruiz. Esa misma noche, en una riña en el interior del penal estatal, fue asesinado Juan Mendoza Garza, El Cano, de 31 años, procesado por delincuencia organizada y robo con violencia. Domene explicó que los custodios arraigados servían al grupo criminal de Los Zetas y recibían pagos de entre 5 mil y 10 mil pesos quincenales. Aseguró que las muertes fueron ocasionadas por rivalidad en el interior del reclusorio entre bandas que pretenden obtener el control de los servicios penitenciarios. Detalló que el día de los hechos los civiles ingresaron en dos vehículos a la penitenciaría sin ser revisados. En el interior accedieron hasta el área de locutorios, donde ocurrió el tiroteo. Luego del incidente fueron llamados a declarar 17 custodios, de los que ahora cuatro serán procesados. Los demás se reintegraron a su labor. Al día siguiente de los homicidios fueron colocados en el exterior de la penitenciaría retenes para impedir el libre tránsito de vehículos hacia los accesos.