México no es de los países más violentos del mundo: Poiré

lunes, 15 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F.,  (apro).- A pesar de los casi 50 mil muertos que ha dejado en el presente sexenio la lucha emprendida contra el crimen organizado, México no es uno de los países más violentos del mundo, afirmó Alejandro Poiré, secretario Técnico de Seguridad Nacional. En su última entrega sobre los 10 mitos en materia de seguridad, el vocero de seguridad nacional sostuvo que a pesar del aumento en los últimos años “mantenemos una tasa de homicidios significativamente menor que la de varios países de la región latinoamericana” Colombia, dijo, tiene una tasa de homicidio “claramente” superior a la de México y Brasil mantiene una similar a la de este país. En el ámbito local, ciudades como Veracruz, Hermosillo, y el Distrito Federal tienen tasas de homicidio menores a las de ciudades estadunidenses como Washington o Saint Luis. Omitió hacer el mismo ejercicio en los casos de Tijuana y Ciudad Juárez, que son “más sensibles”, pero sostuvo que “la Estrategia Nacional de Seguridad ha comenzado a rendir sus primeros frutos”. En ese contexto planteó que la pregunta que muchos se hacen de si México es uno de los países más violentos del mundo “la respuesta es clara: no lo es”. No obstante, reconoció que Tamaulipas, Chihuahua y Sinaloa han concentrado en los últimos años la violencia asociada a la competencia criminal y, sin dar una cifra del número de muertos en esas entidades, afirmó que en 2010 concentraron el 50% de los asesinatos ocurridos por “presunta rivalidad delincuencial” en el país. En el caso de Tijuana, sostuvo que durante los meses de noviembre a diciembre de 2008 se cometían un promedio diario de siete asesinatos por presunta rivalidad delincuencial y para los mismos meses de 2010 se registró en promedio uno por día. En Ciudad Juárez, siguió, desde el inicio del año hasta julio pasado, el promedio de homicidios diarios que se cometen en esta localidad se mantiene en cinco, “es decir la mitad de los que se registraban en los meses de septiembre y octubre de 2010”, afirmó. En opinión de Poiré, esas cifras reflejan un avance tangible y las comparó con los resultados obtenidos en ciudades como Nueva York y Boston, que durante las décadas de los noventa lograron reducir las altas tasas de homicidios derivadas de la llamada “guerra de la cocaína”. Ese tipo de resultados, sostuvo, “nos muestran que un esfuerzo sistemático y coordinado puede revertir los niveles de violencia”,  además que permiten observar que para disminuir los índices de violencia, “la solución no es dejar de actuar”, sino tomar decisiones “que nos aseguren neutralizar las causas”, subrayó. El funcionario federal aprovechó para repudiar los hechos ocurridos el domingo pasado en plena zona turística de Veracruz, en donde la explosión de una granada hirió a cuatro personas, entre ellas dos menores de edad. Insistió en que este tipo de actos no son nuevos ni propios del actual gobierno sino un fenómeno que se fue haciendo complejo a lo largo de décadas. Los que hoy vemos, dijo, son “los efectos más perversos de haber permitido que las organizaciones criminales llegaran tan lejos”.  Al referirse a los actos “repudiables” de ayer en Veracruz, reiteró que es una responsabilidad compartida de autoridades locales y federales cerrarles espacios a la criminalidad “que desprecia la vida comunitaria y prioriza si interés mezquino”. Añadió que a través de las fuerzas federales y la Procuraduría General de la República (PGR) el gobierno federal está poniendo a disposición del de Veracruz todo lo que está a su alcance para llevar ante la justicia a los responsables. “Los criminales habrán de pagar por su actividad insana y la sociedad recuperará su tranquilidad si en vez de dar un paso atrás, damos un paso adelante en un frente común”, afirmó. Según Poiré la lucha entré los cárteles de la droga por el dominio de las plazas y los asesinatos producto de estas actividades, han existido desde hace varias décadas pero ahora “los mexicanos somos más conscientes de los desafíos de la criminalidad y de los fallecimientos derivados de su rivalidad”. Antes como ahora, siguió, el negocio del narcotráfico y del crimen organizado ha estado caracterizado por la violencia, la rivalidad, la venganza y la desconfianza entre las redes criminales que buscan el control de rutas y mercados ilegales mediante la acción violenta.