Denuncian mujeres rarámuris violencia sexual e institucional

miércoles, 28 de noviembre de 2012
Chihuahua, Chih., (apro).- Un grupo de mujeres tarahumaras exigieron la intervención de las autoridades estatales para poner fin a la violencia sexual e institucional de la que son víctimas por su condición de género y su origen étnico. Agrupadas en la Red de Mujeres Rarámuris “Tasi Aparúami” (No Violencia), las mujeres procedentes de los municipios de Bocoyna, Carichí, Guachochi y Batopilas entregaron un escrito a la presidenta de la comisión de Equidad y Género del Congreso local,  la priista Patricia Flores González en la que dan cuenta de la problemática que enfrentan, particularmente la violencia sexual en sus comunidades. “Las mujeres indígenas reconocemos y señalamos otras formas de violencia que se ejerce en nuestra contra y que se presenta fuera del ámbito doméstico, principalmente en las comunidades de la región serrana, asociado sobre todo con la violencia sexual, doméstica y con la discriminación étnica y genética, por parte de autoridades y servidores públicos”, consignan en el escrito. Asesoradas por el Centro de la Mujer Trabajadora, el grupo de mujeres comentaron que en los caminos por los que transitan se topan frecuentemente con grupos de hombres violentos que “jalan a las muchachas y abusan de ellas”. Además, indicaron que cuando salen de casas solas y a acuden a las organizaciones que las representan les dicen callejeras (prostitutas). “Hacen chismes de las mujeres, eso hace que muchas veces el marido golpee a su mujer. Esto nos sucede a las mujeres que decidimos denunciar, pero sabemos que hay muchas otras que ni siquiera logran hacerlo, por las siguientes razones: nos da vergüenza que la comunidad se entre, no contamos con recursos ni conocimientos para hacerlo, nos amenazan los hombres violentos y sobre todo permanece la idea de que hay que guardar el secreto del hombre. Hay mucha difamación”, subrayaron. Sobre la violencia institucional, dijeron que por su propia condición indígena y su lengua, son maltratadas en los hospitales. Refirieron, por ejemplo, que los médicos no les explican los padecimientos  ni los tratamientos que les corresponden. “Existen casos en los cuales las operan o les ponen dispositivos sin consentimiento. En caso de violencia, cuando vamos a denunciar, las autoridades nos regañan, nos tratan mal, o nos dejan para el último, somos invisibles. Por tal motivo señalamos que la violencia institucional que sufrimos en relación a la violencia, no existe la igualdad de derechos de hombres y mujeres ante la ley. Hay abogados de oficio que utilizan términos complejos y no existen traductores, existe discriminación por ser mujeres indígenas, no cumplen las leyes, piden testigos y pruebas como  heridas y moretones, cuestan mucho y se pagan mordidas, le hacen justicia al hombre”. A través de la red Tasi Aparuami, muchas de ellas, relataron,  han logrado capacitarse y se han motivado para orientar, gestionar y registrar casos de mujeres, para hacerse visibles y escuchadas por las instituciones de sus municipios y para hacer valer sus derechos como mujeres y como indígenas. La presidenta de la Comisión de Equidad, Género y Familia, Patricia Flores González, indicó que la problemática expuesta fue atendida tanto por la comisión que preside, como por la de Pueblos y Comunidades Indígenas, de la cual es integrante su compañera de grupo parlamentario. Y adelantó que en los días inmediatos estarán realizando el trabajo legislativo necesario para ayudarlas a sobrepasar barreras como la discriminación y comunicación que les han venido afectando desde mucho antes pero que hoy se recrudece.

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