Recibe El Vaticano 4 mil denuncias sobre abuso sexual en la última decada

lunes, 6 de febrero de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- El cardenal Joseph William Levada reconoció hoy que existe un “dramático aumento” de denuncias de abusos sexuales por parte de religiosos contra menores, por lo que el Vaticano, sentenció, se ha comprometido a eliminar “esa plaga” del sacerdocio. Durante un simposio internacional sobre el tema, realizado en la Universidad Gregoriana de Roma, el prelado detalló que en los últimos 10 años la Congregación para la Doctrina de la Fe ha recibido denuncias sobre más de cuatro mil casos de abusos sexuales, y ha quedado en evidencia, dijo, “lo inadecuado de una respuesta exclusivamente canónica (de derecho canónico) a esta tragedia” y también “la necesidad de una respuesta más compleja”. Por su parte, en un mensaje leído en la apertura del simposio, Benedicto XVI manifestó que la atención y curación de las víctimas de abusos sexuales debe ser una preocupación “prioritaria” para la comunidad cristiana e ir de la mano con una “profunda renovación de la Iglesia en todos los niveles”. Según Joseph William, de parte del papa Benedicto XVI, del Vaticano y de las conferencias episcopales existe el “máximo compromiso para encontrar los mejores modos de ayuda a las víctimas”. Se trata, agregó, de “proteger a los menores y formar sacerdotes de hoy y mañana para que sean conscientes de esta plaga y para que sea eliminada del sacerdocio”. Levada recordó lo que Benedicto XVI ha hecho para enfrentar el problema desde que en 2001 y 2002 explotó el escándalo de abusos sexuales del clero en Estados Unidos. “Quiero expresar mi gratitud personal al papa Benedicto XVI, que entonces como prefecto (de la Congregación para la Doctrina de la Fe) fue determinante en implementar nuevas normas para el bien de la Iglesia”, afirmó. No obstante, añadió, “el Papa ha sufrido ataques por parte de los medios en estos últimos años en varias partes del mundo, cuando en cambio debería haber recibido la gratitud de todos nosotros, en la Iglesia y fuera”. Asimismo, habló de la necesidad de escuchar a las víctimas y de la obligación de la Iglesia de comprender “la gravedad de lo que han sufrido”. El cardenal resaltó la necesidad de reforzar la protección de menores y de mejorar la formación de los sacerdotes, sometiéndolos a un mayor escrutinio, con la intención de que “no se repitan nunca más los casos de abuso”. Afirmó que la colaboración de la Iglesia con las autoridades civiles en estos casos “reconoce la verdad fundamental de que el abuso sexual de menores no es sólo un crimen de derecho canónico, sino también un crimen que viola las leyes penales en la mayor parte de las jurisdicciones civiles”. Añadió: “Vale la pena repetirlo: aquellos que han cometido abusos son una pequeña minoría, sin embargo esta pequeña minoría ha provocado un grave daño a las víctimas y a la misión de la Iglesia”.

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