Peñistas clave, sospechosos de malos manejos financieros

sábado, 26 de mayo de 2012
Dos personajes son pilares en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto: Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong. El primero es el coordinador general de la campaña; el segundo, el enlace con todas las viejas estructuras del PRI y encargado de recaudar fondos para el candidato mexiquense. La importancia política actual de Videgaray y Osorio es innegable, pero ambos tienen un problema: durante años Hacienda los ha investigado por manejos financieros sospechosos. Los dos principales responsables del equipo de campaña de Enrique Peña Nieto –Luis Videgaray Caso, coordinador general y Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Organización del PRI– han sido investigados desde 2009 por la Secretaría de Hacienda por presuntas operaciones inusuales con dinero en efectivo y por depósitos bancarios que no corresponden con su nivel de ingresos. Desde ese año y a fin de impedir que el dinero del crimen organizado llegue a las campañas políticas, la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) de la Secretaría de Hacienda llevó a cabo pesquisas financieras, fiscales y sobre compras en dinero en efectivo para las llamadas “personas políticamente expuestas”. El artículo 115 de la Ley de Instituciones de Crédito establece que una persona políticamente expuesta es quien “desempeña o ha desempeñado funciones públicas destacadas en un país extranjero o en territorio nacional, considerando entre otros a los jefes de estado o de gobierno, líderes políticos, funcionarios gubernamentales, judiciales o militares de alta jerarquía, altos ejecutivos de empresas estatales o funcionarios o miembros importantes de partidos políticos”. Videgaray y Osorio Chong son los pilares visibles de la campaña de Peña Nieto. El primero –considerado uno de los “cerebros” y, además,  vocero del peñismo– encabeza la estructura piramidal del equipo que se subdivide en 18 coordinaciones generales, 32 estatales y cinco circunscripciones plurinominales; Osorio Chong opera con los gobernadores priistas y con la estructura de “promoción del voto” al tiempo que es “puente” entre la vieja clase política priista y liderazgos sindicales y corporativos. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1856, ya en circulación)  

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