Paristas entregan oficinas del CCH; autoridad cede y no habrá represalias

miércoles, 20 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- A dos semanas de que estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) tomaran las instalaciones de la Dirección General, paristas y autoridades alcanzaron un consenso en la negociación en el que ambas partes cedieron en sus principales demandas: los paristas liberaron las oficinas de Ciudad Universitaria y las autoridades se comprometieron a no levantar cargo alguno en contra suya. Al mediodía, los paristas se habían manifestado por reanudar las conversaciones con las autoridades universitarias y dejar el edificio secuestrado durante la jornada –lo que cumplieron a las 20:15 horas–, a cambio de ser exonerados de cualquier cargo o sanción que se pudiera imputar en su contra por los eventos que enmarcaron el conflicto. Hugo Arratia, vocero de los paristas, quien fue expulsado del plantel Naucalpan por los actos violentos en esa escuela, dijo en nombre de sus compañeros, respecto de la propuesta que les hicieron llegar por la mañana: “Proponemos modificar el punto dos de la propuesta que nos hicieron llegar por la siguiente: las autoridades se comprometen a no levantar sanciones de ninguna índole, a corto o largo plazo, contra quienes han participado en este movimiento”. La redacción de las autoridades se limitaba a no proceder en contra de los responsables de los disturbios exclusivamente del día 6 de febrero. Pasadas las 14:00 horas, después de cuatro intentos fallidos en que los jóvenes terminaron por rechazar el diálogo, volvieron a las mesas de negociación. La directora general de la institución educativa, Lucía Laura Muñoz Corona, se comprometió a revisar las expulsiones de siete alumnos del plantel Naucalpan, en consecuencia a las demandas de los paristas, por actos violentos durante la toma de esas instalaciones, a pesar de la presión de los agraviados que han exigido el deslinde de responsabilidades por la vía penal y por la legislación universitaria. Los jóvenes, que han rechazado ser “porros” o grupos violentos, seguían renuentes por temor a futuras represalias. Luego de cinco horas de negociación, dirimiendo cada detalle en la redacción final del documento conciliatorio, se acordaron los siguientes puntos: La liberación inmediata de las oficinas de la Dirección General de los CCH; la absolución de los jóvenes que tomaron las mismas, así como la discusión sobre la posible reincorporación de los siete alumnos expulsados por los actos violentos del 1 y 5 de febrero. Además, la instalación de tres mesas de diálogo, los días 21, 25 y 28 de este mes; la ampliación de la consulta para actualizar el plan de estudios hasta el último día de noviembre, y la participación del alumnado en esa reforma. Entre goyas y gritos eufóricos como de quienes celebran un triunfo, aún cubiertos los rostros de muchos entre decenas, los jóvenes se marcharon de Ciudad Universitaria.

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