Aparecen narcomantas de Los Zetas en Zacatecas; el Z-40 "sigue vivo", advierten

domingo, 28 de julio de 2013
ZACATECAS, Zac. (proceso.com.mx).- “Desde este momento vamos a hacer presencia para que vean que estamos aquí”, fue el mensaje divulgado a través de varias narcomantas firmadas a nombre de Los Zetas, que este domingo fueron colgadas en diversos puentes y vialidades en al menos cuatro ciudades del estado. La aparición de los mensajes fue reportada en Fresnillo, Valparaíso, esta capital y Guadalupe. En esta última, hoy mismo se encontró el cuerpo de un hombre decapitado y torturado, pero agentes de la Policía Ministerial y municipales amenazaron, armas en mano, a reporteros y fotógrafos para impedirles que se acercaran para informar sobre el hecho. Los mensajes contenidos en las mantas que aparecieron hoy van dirigidos “al pueblo zacatecano” y en ellos, a semejanza de los que se encontraron en Tamaulipas el viernes, se afirma que aunque Miguel Ángel Treviño, El Z-40 fue capturado por la Marina, “sigue vivo” y no ha dejado de ser el líder del grupo delictivo, puesto que “todo está bien estructurado y esto no se acaba hasta que se acaba”. A continuación, se advierte que “los verdaderos culpables” de las desapariciones de personas en el estado son los integrantes de un grupo al que denominan Los Chapulines, comandado por José Soto, El Tío. “Que el pueblo se dé cuenta de quienes son los que le hacen tanto daño a la sociedad”, señalan las mantas. Finalmente, se anuncia que a partir de este momento Los Zetas harán presencia “para que vean que estamos aquí”, así como para acabar “con las anomalías de dichos sujetos y a los que los siguen”. Los mensajes son firmados por “La última letra y el señor 40”. En tanto, en Guadalupe un grupo de reporteros, corresponsales y fotógrafos acudieron a reportar el hallazgo del cuerpo decapitado en una calle de la comunidad de San Jerónimo, ubicada a unos 15 kilómetros de la capital. Cuando arribaron al lugar, los agentes de la Policía Federal que se encontraban en el sitio los dejaron pasar sin problemas, pero al acercarse más un comandante de la Policía Ministerial les cerró el paso y ordenó a policías preventivos que los retiraran y registraran sus nombres. Los reporteros pidieron que se les permitiera hacer su trabajo, pero el comandante de la Ministerial argumentó que estaba prohibido tomar fotografías y exigió a los agentes que los sacaran a como diera lugar. Fue entonces cuando uno de los policías levantó su rifle AR-15, mientras que el otro espetó a los reporteros: “Váyanse, no entorpezcan la investigación. Imagínense que el muertito sea un primo, un hermano o familiar de ustedes ¿no les gustaría que le tomaran fotos para publicarlas, ¿verdad?”.(Con información de Verónica Espinosa)

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