Escenifican PVEM y PAN pleito durante glosa en San Lázaro

jueves, 12 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La gresca inició justo debajo de la máxima tribuna en el interior de San Lázaro, y en esta ocasión no la protagonizaron los maestros… fueron los propios diputados federales los que armaron el zafarrancho. Resguardada un kilómetro a la redonda por cientos de elementos del cuerpo de granaderos del Distrito Federal y, en el interior, por uniformados de la Policía Federal (PF) para evitar un eventual ingreso de docentes y extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, los diputados federales escenificaron sus propios combates en el salón principal del recinto legislativo. Diputados del PVEM y PAN encabezaron agresiones físicas, verbales y retos a golpes, mientras otros legisladores fueron evidenciados por su “entreguismo” a la “ultraderecha del PRI”, como ocurrió a Ruth Zavaleta, experredista y hoy diputada por el Verde Ecologista, así como defensora a ultranza del gobierno de Enrique Peña Nieto en su discurso de esta tarde. Los empellones y desafíos a liarse a golpes iniciaron cuando la “Honorable Cámara de Diputados” debatía la glosa del primer informe presidencial de Peña Nieto. Acaba de concluir la discusión en materia de seguridad y seguiría la política interna. La panista Consuelo Argüelles Loya acusó al gobierno peñista de no actuar con contundencia en materia de seguridad y recordó el surgimiento de los grupos de autodefensa, activos en una veintena de entidades del país. En su turno, el diputado del PRI por Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, respondió a la panista reclamándole la inseguridad en que Felipe Calderón dejó al país: “No nos echen la culpa de su ineficiencia e ineficacia y de su falta de resultados para gobernar, por eso el pueblo de México les dio la espalda y perdieron la Presidencia de la República. En el PAN son una muy buena oposición, por eso están ahí, porque son muy malos para gobernar”, reviró el priista a la legisladora panista. El diputado por el PAN, Germán Peña, no aguantó el embate. Desde su curul lanzaba gritos contra el orador, luego se acercó a la parte baja de la tribuna, sin embargo el priista lo ignoró. Pese a increparlo de cerca, el diputado del PRI no respondió; enseguida el panista regresó a su lugar. Justo en ese momento y ante la sorpresa de todos, Enrique Aubry, del PVEM, se acercó enfurecido a la fracción del PAN, ‘recentándole’ una serie de gritos y manotazos al panista Gerardo Pacheco. Más tarde, el panista Víctor González Manríquez detalló que Aubry no aguantó las críticas al gobierno peñista y por ello retó a golpes a Gerardo Pacheco. Cuando esto ocurría, el resto de los legisladores se concentró en separar a los rijosos, pues luego de “zarandear” al también panista Gerardo Peña, Aubry quitó de un empellón de su camino a la panista Leonor Romero. Una vez separados los legisladores y ya cada uno en sus áreas asignadas en el pleno, la diputada panista Lesli Pantoja pidió al presidente de la Mesa Directiva, Ricardo Anaya, ordenara “una prueba toxicológica” a Enrique Aubry, pues “no es la primera vez que el diputado del Verde actúa de manera violenta”. La legisladora se refería al desencuentro que durante el periodo extraordinario, realizado en el Centro Banamex, tuvo Aubry con el panista Omar Borboa. En defensa de su hoy correligionario del PVEM, pues antes fue diputada del PRD, Ruth Zavaleta pidió la palabra. Justificó la irritabilidad de su compañero Aubry al señalar que “ha sido una semana difícil” pero “tratemos de serenarnos”. Luego demandó al presidente de la Mesa Directiva “que se retire del diario de los debates la exigencia “de la diputada (Lesli Pantoja) de hacer una prueba toxicológica”. Desde las curules tronó la respuesta del pleno con un rotundo “¡Nooooo!”. La posición de Zavaleta irritó aún más a algunos diputados, entre ellos a la legisladora Aída Valencia, del Movimiento Ciudadano (MC), quien desde tribuna, en forma directa, dijo que era una lástima ver en lo que hoy se ha convertido la experredista: “¡Qué triste verte, entregada!, ¡qué triste ver a quien yo admiraba, así, entregada a la ultraderecha del PRI!”, expuso a Ruth Zavaleta. En el pleno se impuso un significativo silencio, aunque luego no faltó quién dijera que por fin “alguien puso en su lugar a esa vendida”. Siguió la panista Lesli Pantoja, quien demandó al diputado Aubry ofreciera “una disculpa pública de lo que pasó hoy, porque ya en otras ocasiones ha actuado así”. Al debate sobre el impropio actuar de los legisladores se sumó el petista Manuel Huerta, quien dijo que “es obvio que el PRI y sus paleros del Verde estén molestos. Por ello exigimos que los violentos paren sus agresiones y dejen de llamar a quienes no lo son, como los maestros”, y de paso se solidarizó con el movimiento magisterial. Entonces pidió la palabra el coordinador del PVEM, Arturo Escobar, quien desde su curul “lamentó” los hechos y dijo que su partido está por “erradicar cualquier brote de violencia” para luego comprometerse a que “nunca más” sus diputados protagonizarán actos así. Pese a su discurso presuntamente conciliatorio, Escobar aprovechó para recriminar y acusar al diputado del MC Ricardo Mejía Berdeja –quien hasta ese momento no había intervenido-- de “ser un cobarde, tú fuiste de los incitadores para tomar esta Cámara”. El intercambio de señalamientos se concentró, en ese momento, entre los legisladores del PVEM y MC. Mejía Berdeja respondió a Arturo Escobar, del PVEM, llamándolo “lacayo” del PRI que “se esconde bajo las faldas” del tricolor. Enseguida rechazó las acusaciones por “dolosas y ruines, y no aceptamos que se nos acuse de provocar la toma de la Cámara, pues defendemos a los maestros pero condenamos todo acto de violencia”. Escobar devolvió a Mejía Berdeja: “Te dio de comer el PRI y hoy eres un malagradecido que no lo reconoce”. Ricardo Mejía aclaró entonces que él sí renunció al PRI, que hoy está en la oposición dentro del MC y que a él nunca lo agarraron con un millón de pesos en Cancún para pagar operaciones electorales. “Estoy en el Movimiento Ciudadano –aclaró--, un partido que no es violento”. Escobar volvió a la carga: “Usted y yo debatimos cuando quiera, y usted no es una oposición, usted es un palero de (Andrés Manuel) López Obrador”. Trasfigurado el debate parlamentario en un diálogo, Mejía reviró a Escobar: “Aceptamos el debate porque no le tenemos miedo a los provocadores y golpeadores que recurren al tráfico de influencias”. Y lo secundó su coordinador, Ricardo Monreal: “Nosotros no somos un partido satélite del PRI, nuestro lugar como MC y oposición nos lo hemos ganado”, atizó. Entró entonces el PRD a demandar “tregua” a través de Malú Micher, quien deploró que se produjeran ese tipo de “espectáculos” al interior del recinto parlamentario, aunque también dijo que “no es posible que algunos partidos políticos tengan la mecha tan corta y se molesten a la primera”. Micher exigió al diputado Aubry ofrecer una disculpa pública para cerrar el bochornoso capítulo. El PAN, que había desatado el desencuentro legislativo, retomó su papel. La diputada Esther Quintana pidió la palabra para decir que el pleno no son las galerías, “y este es un hecho vergonzoso el cual aparecerá en los titulares de los diarios y no la glosa del informe presidencial”. Y también pidió dar por cerrado el capítulo. Monreal le tomó la palabra para señalar que en el MC “damos por terminado el desencuentro”, aunque luego destacó que lo vivido esta tarde en San Lázaro --virtualmente “sitiado” por cientos de elementos policiacos-- “es producto de lo que se vive allá afuera, la división, el encono, el odio, todo es parte de lo que se vive en el país y de mucho de los que algunos políticos inyectan y siembran”. Afuera del recinto parlamentario cientos de policías aguardaban el arribo de miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), y también se mantenían alertas ante una eventual llegada de los contingentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).} Y de la glosa del informe peñista nadie se acordó.

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