Se fugan cuatro reos sentenciados por secuestro en Morelos

viernes, 3 de enero de 2014
CUERNAVACA, Mor. (apro).- Cuatro reos de alta peligrosidad se fugaron la noche del jueves del penal de Atlacholoaya, informó el coordinador de la Unidad de Reinserción Social en el estado, Jesús Valencia. El funcionario calificó el hecho como “extraordinario”, debido a que desde el 31 de diciembre había alerta general tras recibirse el “pitazo” de que habría una fuga, hecho que incluso generó la presencia del Ejército en las inmediaciones del penal. A pesar de que se intensificó la vigilancia interior y exterior, los reos –tres de ellos sentenciados por el delito de secuestro– se fugaron con toda impunidad sin que hasta ahora sean reaprehendidos. Valencia Valencia argumentó que se trató de un hecho jamás visto, pues los internos sometieron a un custodio y, de un lugar aún no determinado, sacaron una escalera de siete metros con la que libraron las mallas ciclónicas y llegaron a la barda perimetral. Después, dijo el funcionario, anudaron sábanas con las que se deslizaron hacia el exterior, sin que los custodios de una de las torres se percatara de la fuga. Por ello, 10 custodios fueron puestos a disposición del Ministerio Público por su posible implicación en la evasión, y 30 más rinden declaración en relación con los hechos. Jesús Valencia sostuvo que no pudo haber fuga sin la complicidad de servidores públicos, por lo que el director del Cereso será removido y el personal administrativo será investigado. Los reos que lograron escapar son los hermanos Santiago y Antonio Domínguez Santiago, e Hilario Montaño Montes, sentenciados a 20 años por el delito de secuestro; también Ulises Jonatahan Bobadilla; los cuatro se encontraban en el dormitorio 4 del área de procesados. La versión oficial es que la fuga ocurrió a las 23:30 horas, pero el aviso a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) se dio hasta la 1:30. La SSP difundió las fotografías de los cuatro reos fugados del Cereso de Atlacholoaya. El dispositivo de búsqueda implicó retenes en carreteras federales como en autopistas, sobrevuelos con el helicóptero estatal, y operativos en los límites con Guerrero, Estado de México, Puebla y Distrito Federal. De acuerdo con las fichas, los hermanos Santiago y Antonio ingresaron al penal, localizado en Xochitepec, el 20 de septiembre de 2011, mientras que Ulises fue internado el 14 de noviembre del mismo año; Hilario ingresó al Cereso en abril de 2012. Los cuatro son considerados de alta peligrosidad. La fuga de reos es sólo uno de varios hechos que han evidenciado el recrudecimiento de la guerra entre cárteles por el territorio morelense. Desde noviembre pasado, los grupos delictivos reiniciaron los plagios de integrantes de bandas rivales, cuyos cuerpos han aparecido desmembrados principalmente en la zona metropolitana de esta ciudad. El 24 de diciembre apareció un cadáver en la colonia Las Palmas de Cuernavaca con un mensaje dirigido al gobernador Graco Ramírez. Ahí se denunciaba que en el penal de Atlacholoaya las autoridades penitenciarias protegían a miembros de la organización delictiva Los Rojos. Días después, la banda antagónica respondió abandonando un cadáver a cuatro calles de la residencia oficial del gobernador Graco Ramírez. El mensaje acusaba complicidad de la policía de Cuernavaca con el crimen organizado. La madrugada del 27 de diciembre, la policía estatal realizó un operativo en el penal de Atlacholoaya y decomisó 36 navajas, 32 armas punzocortantes, 57 picahielos, 36 puñales largos, 26 desarmadores, dos pinzas, un martillo, 17 tijeras, 119 películas pornográficas, mariguana, heroína, cocaína, una iguana, celulares, dinero en efectivo, e incluso pantallas planas.

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