Autoridades penitenciarias de Coahuila amenazan de muerte a presos y activistas católicos

miércoles, 5 de febrero de 2014
SALTILLO, Coah., (proceso.com.mx).- Autoridades penitenciarias de Coahuila amenazan con matar a defensores de derechos humanos y a presos si continúan denunciando las torturas a las que son sometidos algunos internos para que confiesen que participaron en la desaparición de personas en el norte del estado, denunciaron representantes de la Iglesia Católica y familiares de los internos. Las agresiones contra los internos del Cereso varonil de Saltillo comenzaron el pasado viernes 17 de enero, durante una revisión emprendida por efectivos de cuerpos especiales seguridad llamados Gates y Groms, en la que también participaron elementos del Ejército. Las torturas continuaron días después contras algunos presos que fueron sacados del Cereso para llevarlos a declarar a “diligencias” celebradas en la ciudad fronteriza de Piedras Negras, en las que fueron obligados a declarar sobre la desaparición de personas en el norte del estado. Lo anterior fue denunciado a Proceso por familiares de los reos. Al menos dos reos fueron torturados para que confesaran su presunta participación en los asesinatos y posterior desaparición de algunas personas en la región conocida como Cinco Manantiales. En un reporte sobre las torturas en el penal elaborado por miembros de la Diócesis de Saltillo se detallan las agresiones y amenazas a la que fue sometido el reo Ramón Buricaga Magallane, quien fue requerido el viernes 31 de enero por las autoridades de la Procuraduría y la Fiscalía especializada para los Casos de Personas Desaparecidas para que asistiera a una “diligencia” a la ciudad de Piedras Negras. El interno narró que fue trasladado durante varias horas en diferentes vehículos: “Me hacen subir a una Silverado de cuatro puertas, troca blanca particular de los Gates en la que había tres elementos vestidos con ropa de camuflaje, todos con chalecos de los Gates”. Los uniformados cubrieron su rostro con la camisa que traía puesta y después de un recorrido se detuvieron en una gasolinería y lo subieron a otro vehículo. Posteriormente, uno de los involucrados dijo “es el lugar indicado”. Entonces, dieron la orden al reo de bajarse del automóvil y correr, pero éste se negó. En consecuencia, fue golpeado y lo amenazaron con asesinar a sus familiares. Posteriormente fue regresado al Cereso. La diligencia en la que era requerido se celebró el sábado y el interno fue trasladado por aire. Sin embargo, aunque el regreso estaba programado para el sábado mismo, pareciera que ocurrió hasta el domingo. El reo fue interrogado sobre las narcofosas que fueron localizadas en la entidad la semana pasada y posteriormente de sus declaraciones le hicieron firmar “una confesión que no conoció”, según el reporte de la Iglesia Católica. Posteriormente, autoridades del Cereso encabezadas por el director Miguel Ángel Rosales Saucedo amenazaron con “matar los presos que continuaran denunciando las torturas”, precisaron los familiares entrevistados. También amenazaron a Jaqueline Campbell, colaboradora del Obispo Raúl Vera, y uno de los integrantes de la Diócesis que participaron en elaborar el reporte de la Iglesia Católica. Las diligencias a las que están llamados varios internos del Cereso de Saltillo forman parte de las investigaciones que realizan las autoridades de Coahuila como parte de un macro operativo que comenzó el pasado 27 de enero para buscar narco fosas o lugares donde desaparecieron alrededor de 300 personas del norte del estado. Hasta ahora las autoridades únicamente han localizado retos de cuerpos, cenizas e indicios que en algunos ranchos ubicados en las regiones de Zaragoza y Allende fueron “cocinadas” decenas de personas.

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