ONG se amparan contra etiquetado en bebidas y alimentos

martes, 22 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Organizaciones adherentes a El Poder del Consumidor y la Fundación Interamericana del Corazón de México interpusieron un amparo en contra del etiquetado de alimentos y bebidas al asegurar que no es claro para los consumidores y se contrapone con las recomendaciones internacionales en materia de salud y de la estrategia para combatir la obesidad y la diabetes. Además Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, envió una carta a la secretaria de Salud federal, Mercedes Juan, para pedirle la derogación de las reformas que establecen los nuevos criterios al asegurar que chocan contra las sugerencias delineadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El amparo se presentó el pasado 15 de abril ante jueces de Distrito en Materia Administrativa, en contra del etiquetado ordenado por el decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones del Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios emitido por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Según el comunicado de las agrupaciones, el amparo reclama tres puntos: que el etiquetado GDA (hecho por la industria) “no es entendible por la mayor parte de la población mexicana”, según los únicos estudios realizados para su evaluación en el país y aplicados a 122 estudiantes de nutrición. De éste se derivó que 67.9% de los alumnos conoce ese etiquetado, pero sólo 12.5% lo definió correctamente. Además, apenas 31.7% fue capaz de estimar bien el contenido energético total del producto. El segundo punto menciona que los criterios establecidos en el decreto van en contra de lo que marca la OMS y los desarrollados en Estados Unidos y México, además de los que retoma la Estrategia Nacional contra la Obesidad y a Diabetes. El último, alega que el requerimiento diario de azúcar que se marca en el etiquetado es hasta de 90 gramos –100% del requerimiento diario recomendado–, lo que equivale a 18 cucharadas cafeteras de azúcar, mientras el criterio de la OMS es de 50 gramos como máximo tolerable; incluso, actualmente se consulta para reducirlo a la mitad: 25 gramos de azúcar, es decir, cinco cucharadas cafeteras. Según El Poder del Consumidor y la Fundación Interamericana del Corazón de México, con este contexto, “las adiciones al decreto citado que se reclaman en el amparo no jerarquizan el derecho a la salud de las personas, pues carecen de sustento científico”. Las organizaciones aseguraron que estas etiquetas “desinforman” a los consumidores y ofrecieron un ejemplo: “Con esta nueva etiqueta, si una Coca Cola de 600 mililitros que tiene 63 gramos de azúcar va a señalar que contiene 70% del requerimiento diario recomendado de azúcar, entonces el 100% del requerimiento diario recomendado de azúcar será 90 gramos (la propuesta de Cofepris). Así, si alguien consume este tipo de refresco, puede creer que todavía le falta un 30% más para tener un consumo recomendable, cuando ya rebasó el 126% el máximo tolerable. “Si 90 gramos es lo que establece Cofepris, respaldada por la Secretaría de Salud, como requerimiento diario recomendado, habría que multiplicarlo por los 365 días del año, lo que da un total de 32.85 kilogramos de azúcar como requerimiento anual recomendado”. Piden a SSA derogar etiquetado Al amparo interpuesto contra el etiquetado en bebidas y alimentos, se sumó la carta “abierta” que envió este martes Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, a la titular de la SSA, Mercedes Juan. En ella le recuerda que el 14 de diciembre de 2010 esa asociación pidió al entonces secretario José Ángel Córdova Villalobos retirar los etiquetados pues inducían al error del consumidor. Sin obtener respuesta, el 9 de enero de 2012 la agrupación presentó una denuncia formal ante la Cofepris. Luego, esta dependencia desarrolló sus propios etiquetados con información “no comprensible” para el consumo correcto. Según la misiva, los criterios establecidos por la Cofepris “no han sido desarrollados por grupos de expertos libres de conflicto de interés, no han incorporado la participación de representantes de la sociedad civil: han sido una reproducción de los criterios desarrollados por la industria. “Las aberraciones que se han cometido no sólo quedan en el establecimiento de un etiquetado frontal no entendible por la población y que invita al consumo de altas cantidades de azúcar como ‘un requerimiento diario recomendado’, también están en el hecho de que se permitirán publicitar en los horarios infantiles productos que no son recomendables nutricionalmente y que éstos productos tengan un sello de aval de la Secretaría de Salud como ‘opciones saludables’”, dice. Por último, asegura que la funcionaria “tiene razones de más para enfrentar esta emergencia con paso firme derogando las reformas que han establecido los criterios para el etiquetado y la publicidad, para que éstos no vayan en sentido contrario con las recomendaciones de la OMS”.

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