Islas, amenazadas por el cambio climático

miércoles, 4 de junio de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- En vísperas del Día Mundial del Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que como resultado del cambio climático las comunidades costeras de todos los países se encuentran amenazadas con inundaciones y tormentas, particularmente las islas. Por esa razón, y con la urgente necesidad de proteger las islas de los crecientes riesgos y desafíos por los fenómenos naturales el organismo internacional declaró el 2014 como “Año Internacional de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo: SIDS (por sus siglas en inglés)”. México no es la excepción. Actualmente, ejidatarios de la isla de Holbox, una de las más codiciadas del estado de Quintana Roo, libra una batalla legal para evitar la construcción de un megadesarrollo turístico, pese a estar considerada como área protegida. Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inegi), México contaba hasta el año pasado con 176 Áreas Naturales Protegidas (ANP) en una superficie de 25 millones 387 mil 900 hectáreas, equivalentes a 12.9% de la superficie nacional. Las ANP se definen como porciones acuáticas o terrestres en el territorio nacional representativas de múltiples ecosistemas, con ambiente totalmente original y sin alteraciones, situación que les permite seguir produciendo beneficios ecológicos cada vez más reconocidos y valorados. Son manejadas por medios legales con el objetivo de “conservación a largo plazo de la biodiversidad, servicios ecosistémicos y de los valores culturales”. Según la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en su “Estrategia de Cambio Climático para Áreas Protegidas” (ECCAP), las ANP “son las herramientas más efectivas desde un punto de vista de costos frente al cambio climático”, por lo que son fundamentales para la mitigación y adaptación al cambio climático por medio de la captura de carbono en los ecosistemas naturales. En México se clasifican en grupos: 67 parques nacionales (38%), 41 reservas de la biosfera (23%), 37 áreas de protección de flora y fauna (21%), 18 santuarios (10%), ocho áreas de protección de recursos (5%) y cinco monumentos naturales (3%). De acuerdo con el Inegi, varias instituciones a nivel nacional participan en la iniciativa llamada “Áreas Protegidas y la Alianza para la Protección del Clima (PACT)”, para asegurar áreas silvestres protegidas. Dentro de este registro se encuentra la isla Holbox, como parte del Área Natural Protegida Yum-Balam, en el municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo. Sin embargo, el pasado lunes 2 de junio, en una cuestionada asamblea, ejidatarios aprobaron su división en cuatro ejidos. En uno de ellos se pretende construir un exclusivo complejo turístico con villas, hoteles, centro comercial y un puerto, a manos de Fernando Ponce García, dueño de Bepensa, la embotelladora de Coca-Cola en Yucatán. La decisión fue rechazada por la mayoría de los habitantes quienes se apoderaron de la alcaldía como protesta por la defensa de sus tierras y del medio ambiente. Y mientras esto ocurre en México, según el reporte del Inegi, la ONU reiteró su petición a todas las naciones de solidaridad con las pequeñas islas, así como impulsar la sensibilización y acción por el medio ambiente en todo el mundo. “Las islas son hogar de un increíble patrimonio cultural así como de únicos ecosistemas, biodiversidad y magníficos paisajes”, según el “Panel intergubernamental para el Cambio Climático” (IPCC por sus siglas en inglés). En el panel se explicó que “la subida del nivel del mar se está produciendo a un ritmo acelerado que se prevé que aumente durante este siglo; cuando la temperatura de la Tierra aumenta, el agua del mar se expande ocupando más espacio, del mismo modo, los niveles del mar suben como consecuencia del deshielo”, explicó el organismo. Riqueza natural El Día Mundial del Medio Ambiente se conmemora desde 1972. Sus orígenes son las conferencias realizadas por la ONU bajo el título del Medio Humano. Ese año, en su resolución 2994, la Asamblea General designó el 5 de junio de cada año para “exhortar a gobiernos y organizaciones del sistema de las Naciones Unidas a emprender actividades que reafirmen su compromiso por la protección y el mejoramiento del medio ambiente, con la finalidad de concientizar a la humanidad de frenar los efectos negativos que está viviendo el planeta”. De esta manera, las Naciones Unidas pretenden motivar a la humanidad a realizar acciones para mejorar las condiciones de suelos, subsuelos, aire y aguas y, con ello, obtener mayor bienestar para todo ser vivo. Según los reportes del organismo, “el poder colectivo obtenido de los grupos de interés provenientes de más de 100 países en todo el mundo, ha propiciado un impacto positivo en el planeta”. Entre más de 190 países, México forma parte del selecto grupo de los 17 megadiversos, donde se concentra 70% de especies en el mundo. Y es que, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), su ubicación geográfica, la diversidad de climas y sus diferentes tipos suelos, permiten que sea uno de los cinco países con mayor diversidad biológica: Del total mundial, tiene 31 especies exclusivas de mamíferos, 11 de aves, 46 de reptiles, 50 de anfibios, 10 de peces, 85 de tortugas marinas, 50 de mamíferos marinos, 53 de magnolias y margaritas, 14 de coníferas, 47 de pastos y palmeras, 80 de cícadas (plantas con caracteres primitivos) y 18 de helechos. Panorama aterrador El Quinto Informe de Evaluación (conocido como AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) realizado en 2013, concluyó que la influencia humana en el sistema climático es clara. De hecho, considera que “es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX”. Qin Dahe, copresidente del Grupo de trabajo I, informó que “las observaciones de los cambios en el sistema climático están basadas en varias líneas de evidencia independiente. La evaluación de la ciencia que hemos realizado concluye que la atmósfera y el océano se han calentado, el volumen de nieve y hielo ha disminuido, el nivel medio global del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado”. Thomas Stocker, también copresidente del Grupo, aseguró que “las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenible las emisiones de gases de efecto invernadero”. Sus proyecciones apuntan a que para finales del siglo XXI la temperatura global en la superficie será superior en 1.5 grados centígrados a la del período entre 1850 y 1900 en todos los escenarios considerados, excepto donde existen los niveles más bajos de gases de efecto invernadero y aerosoles; mientras que será mayor a 2 grados centígrados en los escenarios que comprenden los niveles más elevados de estos contaminantes. El pronóstico aterra: “Es muy probable que las olas de calor ocurran con mayor frecuencia y duren más. Conforme se vaya calentando la Tierra, prevemos que las actuales regiones húmedas recibirán mayores precipitaciones y las regiones secas, menos, si bien con excepciones”. Entre las principales conclusiones de este informe, el más reciente del IPCC, se cree que la oportunidad –o ventana-- para limitar el aumento de la temperatura a 2 grados centígrados “se está cerrando muy rápidamente y eso debe orientar la acción concertada de la comunidad internacional”. Y es que por primera vez en la historia humana, en el 2013 la concentración atmosférica de CO2 superó las 400 partes por millón proveniente de la quema de combustibles fósiles, umbral que se suponía no debía cruzarse. En tanto, las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo, a pesar de las fluctuaciones de la economía mundial y algunos esfuerzos hechos para reducirlas y hacer la transición de combustibles fósiles a energías renovables.

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