Afecta erosión a más de la mitad del territorio nacional: Inegi

lunes, 14 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Uno de los más grandes enemigos de la naturaleza, de la superficie terrestre en particular, es la erosión del suelo en sus tres modalidades: hídrica, antrópica y eólica. Según expertos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), el primer tipo de erosión es provocado por el cambio climático que se refleja en diferentes factores: torrentes, lluvia, arroyadas, granizadas, crecida de ríos y efecto del riego. En el segundo tipo el agente causal directo es el hombre, al modificar el paisaje natural de manera abrupta e irreversible, mediante la construcción de carreteras, presas, asentamientos urbanos, líneas de transmisión, gasoductos, entre otras obras. Y el tercer tipo el agente causal de la erosión es el viento en sus tres variedades: remolinos, tolvaneras o tornados. En el estudio “Línea Base Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación”, los especialistas estiman que sólo la erosión hídrica ha afectado 52.86% de la superficie total del país, esto es, un millón 27 mil 611.5 kilómetros cuadrados de territorio. “El agua es un agente erosivo muy enérgico, ya ha afectado al 52.86% de la superficie territorial, es decir, un millón 27 mil 611.5 kilómetros cuadrados de territorio”, consigna. A su vez, la erosión eólica ha afectado al 2.41% del territorio nacional, unos 46 mil 779.32 kilómetros cuadrados, y la erosión antrópica al 0.12% del territorio, es decir, 2 mil 387.50 kilómetros cuadrados de superficie. Divulgado por el Inegi, en ocasión del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, 2014 cuyo lema es: “La tierra pertenece al futuro: ¡protejámosla del cambio climático!”, el documento dice que el fenómeno de la erosión de los suelos en es “de gran importancia” porque está estrechamente vinculado con la desertificación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. De acuerdo con el estudio, 0.25% de la superficie del país se encuentra en grado “extremo” de erosión;  3.12%, en “fuerte”; 18.17% en “moderado”, y 31.32% en “leve”. En otras palabras, más de la mitad del territorio padece algún grado de erosión, mientras que en 47.01% es territorio sin erosión evidente  y del 0.13% restante no hay información. La Línea Base Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación, es el primer estudio a escala nacional que integra los indicadores de la degradación de las tierras y la desertificación, conforme a los estándares nacionales e internacionales legalmente aceptados. Los autores fueron la Conafor y la UACh, en cumplimiento a los compromisos adquiridos en el ámbito nacional e internacional en materia de lucha contra la desertificación, tanto con el Programa de Acción para Combatir la Desertificación en México, como con el Sistema Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Degradación de los Recursos Naturales (SINADES) y con la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115) para que fuera celebrado por todas las naciones con el fin de aumentar la conciencia sobre los efectos del uso no sostenible de la tierra. También se puso en acción la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en aquellos países afectados ya sea por graves sequías, por desertificación, o por ambas, en particular en África. Este año busca trabajar el tema de la adaptación basada en los ecosistemas y subrayar la “imperiosa necesidad” de actuar para proteger los ecosistemas sanos, así como manejar la tierra productiva de manera sostenible. Los objetivos para este año son: aumentar la atención sobre la tierra y el suelo dentro del tema de adaptación al cambio climático; movilizar apoyos para la gestión sostenible de la tierra; convocar para la inclusión de la tierra y el suelo, así como su importancia en la seguridad alimentaria, en las políticas nacionales de adaptación al cambio climático.

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