Presentan audio de fuga de 'El Chapo”: Martillazos, ruidos y omisión de vigilantes

miércoles, 14 de octubre de 2015
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- La noche del pasado 11 de julio, en la celda del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán se escucharon martillazos y sonidos de excavación, pero los vigilantes del centro de monitoreo hicieron caso omiso de los sonidos. Esta mañana el noticiero Primero Noticias, de Televisa, difundió un video de 11 minutos de duración que exhibe la fuga del líder del cártel de Sinaloa. El pasado 14 de julio, tres días después de la fuga de Guzmán, Monte Alejandro Rubido, quien fuera Comisionado Nacional de Seguridad, presentó un video sobre el escape del capo. Sin embargo, las imágenes no contenían audios. El principal argumento presentado por Rubido en ese momento fue que el capo se fugó en completo sigilo, sin que hubiera muestras que advirtieran de su inminente escape. El video difundido esta mañana por Televisa desmiente la versión oficial presentada por las autoridades para justificar la fuga de “El Chapo” y confirma lo ya adelantado por Proceso desde agosto pasado. En el audio presentado hoy, se demuestra claramente que de la celda número 20 del penal del Altiplano que ocupaba Guzmán se escuchaban martillazos y ruidos relacionados con actividades de excavación. Posterior a la fuga de Guzmán, se escuchan voces que preguntan por el capo: “¿Don Joaquín?”. También cómo otros custodios golpean las rejas de sus celdas. A las 8:52 de la noche de ese día, “El Chapo” ya había entrado al túnel donde se fugó. No obstante, los vigilantes del Centro de Monitoreo permanecieron inmóviles. Fue hasta las 9 de la noche con 17 minutos cuando elementos de la Policía Federal se reunieron frente a las pantallas y platicaron sin mostrar preocupación o alarma. El jefe de esa área de monitoreo, Vicente Flores Hernández, envió a los custodios Juan Ignacio Cuarenta Orozco y Esteban Estrada Ramírez a la celda habitada por Guzmán. Posteriormente se comunican por radio:
--Comandante ¿Me escucha? --¿Qué pasó? --Hay un hoyo en la regadera. --¿Qué pasó? --Hay un hoyo en la regadera, comandante, hay un hoyo en la regadera. --¿Hay un hoyo? --Afirma, afirma, en la coladera de la regadera hay un hoyo. --¿De qué tamaño? --Grande comandante, grande... --Oye ¿Pero el interno no está ahí? --No comandante, no está. --inaudible. --Lo más rápido posible porque se nos va.
El audio de la fuga de Guzmán puede consultarse en este vínculo http://noticieros.televisa.com/mexico/1510/si-tenian-audio-videos-fuga-chapo-reaccionaron-custodios/ En su edición 2022, que comenzó a circular el pasado 2 de agosto, Proceso publicó un reportaje de la periodista Anabel Hernández que revelaba el expediente 48/2015, donde se asientan declaraciones, peritajes y constancias ministeriales recabadas por la Procuraduría General de la República (PGR) en torno a la fuga de Guzmán. “El narcotraficante Teodoro García Simental, El Teo, quien ocupa una celda en el mismo módulo que El Chapo, declaró a la PGR que 15 días antes de la fuga se escuchaba un ruido excesivo, ‘como que estaban talandrando o perforando cemento’. Pero ninguna de las autoridades responsables de vigilar al líder del Cártel de Sinaloa reportó eso”, cita la revista. En esa misma edición se presenta una cronología de la fuga del líder del Cártel de Sinaloa basada en la averiguación previa de la PGR. A las 20:51:31 horas del día del escape, Guzmán “se dirige otra vez a la regadera ‘y se escuchan nuevamente golpes parecidos a los que son producidos por herramienta con concreto y metal, dentro de la celda número 20 pasillo dos del área de Tratamientos Especiales”. Antes, en su número 2020, la revista Proceso publicó un reportaje de Anabel Hernández que exhibía los privilegios de Guzmán en prisión: “La estancia de Joaquín El Chapo Guzmán en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, el Altiplano, fue breve, pero estuvo llena de privilegios. No se sabe que –como cuando estuvo en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco– haya organizado fiestas, llevado grupos musicales o haya tenido opíparas cenas de Navidad con su familia, pero sí tenía prebendas que ningún otro reo podía comprar. “Desde su llegada –aunque portaba el mismo uniforme color caqui que los demás, el suyo con el número 3578–, para todos fue “un señor de respeto”, tratamiento que costaba miles de dólares, sin que alguien se atreva a especular sobre una cantidad precisa. Se afirma que nunca fue tratado como la mayoría de los presos. Nunca. “Uno de sus privilegios era el relativo al corte de cabello, algo importante para el vanidoso capo. En el año y cinco meses que estuvo en el Altiplano, sólo se recuerda haberlo visto una vez a rape, como lo mostró la procuradora Arely Gómez en la conferencia de prensa del martes 14. A diferencia de los demás presos, tenía abundante cabellera, algo prohibido en el Cefereso por cuestiones de higiene”. Posteriormente, en su edición 2024, Proceso publicó otro reportaje autoría de Hernández que daba cuenta que el viernes 7 de agosto el senador independiente Alejandro Encinas, secretario de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional, envió una carta al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para solicitarle copia de las grabaciones de video y audio de la celda de Guzmán, capturadas las 24 horas por los equipos de monitoreo vigilados por personal del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) dentro del Centro Federal de Readaptación Social número 1, El Altiplano. “Hasta ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto ha ocultado dichas grabaciones y sólo ha mostrado a los medios una videograbación, sin sonido, de los minutos previos al escape del narcotraficante. “El pasado 13 de julio el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, al mostrar el video en conferencia de prensa afirmó que no había indicios de que El Chapo fuera a escapar; nada dijo de los golpes escuchados dentro de la celda. “En dicha grabación, según un peritaje de la Procuraduría General de la República (PGR) hecho el 12 de julio, se escuchan los golpes de metal contra concreto en la celda de Guzmán Loera, desde minutos antes de que éste desapareciera de la vista de la cámara de seguridad y escapara supuestamente por el túnel de 1.5 kilómetros que conectó su celda con una casa en obra negra en la colonia San Juana, en las inmediaciones del penal”, citaba la investigación.

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