Familia de estudiantes arrollados por Pumabús piden a Graue no permitir impunidad

lunes, 23 de noviembre de 2015
MÉXICO, DF (apro).- A un mes de que Lucio Rivera Santiago y Génesis Dehesa Rodríguez, estudiantes de doctorado de la UNAM, fueron atropellados por un Pumabús, aún permanecen hospitalizados y sin que el sindicato universitario ni el seguro de la unidad respondan por la presunta responsabilidad del conductor, quien actualmente se encuentra libre. Por ello, Eduardo Rivera Santiago, hermano de Lucio, llamó al recién nombrado rector de la UNAM Enrique Luis Graue Wiechers a cumplir su palabra de “proteger a la comunidad” universitaria y no permitir la impunidad en este caso. “Quiero hacer un llamado y una petición al nuevo rector de la UNAM, el Doctor Enrique Luis Graue Wiechers @EnriqueLGraue, quien al asumir su cargo dijo en su discurso de aceptación que ‘haremos lo conducente para mejorar nuestra seguridad, AUTONOMÍA NO SIGNIFICA IMPUNIDAD’. Este accidente que nunca debió pasar dentro de las instalaciones de la Universidad es una invitación para convertir sus palabras en acciones que protejan a todos los estudiantes, profesores y familias que día a día visitan nuestra máxima casa de estudios”. En una carta difundida en Facebook, titulada “30 días de IMPUNIDAD, 30 días de sueños detenidos por la INDIFERENCIA DE UNA INSTITUCIÓN”, el hermano de Lucio comparó la reacción que tuvo la administración capitalina ante la muerte de dos ciclistas atropellados por un autobús de transporte público y un camión de carga. “... En ambos casos el Gobierno del Distrito Federal pidió prisión preventiva para los inculpados, ¿por qué la UNAM no hizo lo mismo en su momento en este accidente? Por favor señor rector, usted dijo que una función ineludible de la rectoría es la de proteger a la comunidad. De parte de una persona que día a día ve sufrir a su familia, ayúdeme, ayúdenos a que así sea, ayúdenos a que se haga justicia por Lucio, por Génesis y por los que mañana pueden ser las nuevas víctimas de la impunidad dentro de la Universidad”, manifiesta en la misiva. Miedo e impunidad La tarde del 30 de octubre, minutos después de las 13:00 horas, Génesis y Lucio salieron de su clase de Inmunología Básica del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la UNAM, pero cuando iban a cruzar el circuito universitario un Pumabús que presuntamente iba a exceso de velocidad chocó contra seis automóviles estacionados y a ellos los atropelló. Ambos quedaron prensados. Él perdió la pierna izquierda. Ella sufrió contusión craneal y múltiples fracturas en las piernas. A 30 días de los hechos, el hermano de Lucio describió “la angustia, la desesperación y la impotencia que significa tener a un ser querido en una cama de hospital, de ver como una y otra vez les van quitando a nuestros heridos partes de su cuerpo porque el accidente del que fueron víctimas fue tan violento que literalmente les arrancó parte de sus vidas”. En el escrito relató el miedo de los estudiantes tienen de cuando salgan del hospital y traten de retomar sus vidas que quedaron “congeladas en el tiempo” por la imprudencia de una persona. “Todos los días son días de altibajos para ellos. Son días en los que se preguntan ‘¿por qué a mí?’. Son días en los que lloran por el dolor que les provoca ver sus cuerpos dañados y mutilados, son días en los que a veces no concilian el sueño porque llegan a ellos los recuerdos de la tragedia que vivieron y se convierten en pesadillas”. Además, Eduardo reprochó que este lunes se cumple un mes “de la injusticia y del silencio, de la impunidad y de lo absurdo” ya que el conductor de la unidad número 03 de la Ruta 10 está libre. “Eso es lo injusto y lo absurdo”. En la carta cuenta que, según testigos involucrados en el accidente, el chofer “aceleró de repente” porque quería ganarle el paso a otro vehículo. Agrega, “las autoridades universitarias una vez llegaron al lugar del siniestro retiraron la grabación de la cámara de seguridad del transporte interno de la Universidad y que inclusive llegaron a escuchar la frase ‘otra vez’ por parte de los vigilantes universitarios haciendo alusión a que no es la primera vez que sucedía un accidente de estas características dentro del campus universitario”. De acuerdo con la declaración ministerial del chófer, dice la misiva, “éste iba a 25 kms/hora y perdió el control de la unidad causando el accidente, pero ¿un autobús a esta velocidad es capaz de llevarse consigo a seis vehículos estacionados?”. Por todas esas razones, Eduardo Rivera Santiago llamó “a toda la comunidad estudiantil y a todos los expertos” --peritos, abogados, testigos, estudiantes y profesores-- que estén interesados en el caso “para que nos ayuden a que se haga justicia y a que esta tragedia no vuelva a repetirse”. Además, denunció que el Sindicato de Trabajadores de la UNAM –del que depende el sistema de transporte interno en el Circuito Universitario-- ha mantenido “una postura cobarde e indiferente” desde ocurrido el incidente. “A 30 días del accidente ningún representante del Sindicato se ha acercado a nuestras familias a preguntar por la salud de nuestros pacientes o si necesitamos algo ante un acontecimiento provocado por uno de sus agremiados. Incluso el día del accidente la abogada del chófer no fue capaz de acercarse a la mamá de Génesis o a mí para preguntar por la condición de los lesionados. Le importaba más que su defendido no pisara la cárcel que la vida de los lesionados”.

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