Uso ilimitado de dispositivos electrónicos causa síndrome de sueño insuficiente

jueves, 2 de abril de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- El uso de dispositivos electrónicos sin límite mantiene a más del 20% de la población, principalmente estudiantes, adolescentes y adultos jóvenes, con síndrome de sueño insuficiente (SSI), afirmó Ulises Jiménez Correa, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM. Se trata, explica, de una alteración al dormir y las personas que la padecen se quejan de tener sueño en el día y, por lo mismo, se les dificulta atender sus actividades escolares, laborales o familiares. El especialista ha detectado que la causa fisiológica de este trastorno es la estimulación luminosa que se imponen al usar dispositivos electrónicos sin límite. Ahora los estudiantes, dice, ocupan las noches para hacer sus tareas en equipo por Internet o revisar las redes sociales y su correo electrónico y esa estimulación no permite que el cerebro identifique que ya es hora de dormir. Al exponerse a dispositivos electrónicos ocurren cambios importantes en la química cerebral y se deja de producir la melatonina en un horario adecuado, lo que dificulta el inicio del sueño. Además, explica Jiménez Correa, hay personas que tienen conductas que no les permiten iniciar el descanso, como cenar tarde, leer o llegar muy noche a casa. “El problema es que por lo regular las actividades laborales y/o escolares empiezan temprano y es cuando se presentan los síntomas diurnos de esta afectación, que son: somnolencia, dificultad para hacer bien las actividades, irritabilidad, ansiedad, problemas de atención, concentración y memoria”, subraya. Ello se traduce en una baja productividad laboral o rendimiento escolar inadecuado, además de cambios en el estilo de vida e incluso en las relaciones sociales. Lo peor, dice, es que a veces la gente se queda dormida si requiere estar alerta y eso ocasiona accidentes. “Hoy se sabe que los choques durante las primeras horas de la mañana se presentan porque hay privación de sueño”, afirma. El especialista asegura que el problema se presenta por igual en hombres y en mujeres, en la adolescencia y primeros años de la edad adulta, porque es la etapa donde ya no se tienen límites en términos de horarios y, por lo tanto, empiezan a privarse de horas de sueño. En la muestra general de quienes asisten a la clínica universitaria, el 15% presenta este problema y por grupos de edad, el 100% de la población estudiantil de entre 15 y 25 años que acude lo hace para atenderse por este síndrome, señala el especialista. Los pacientes duermen tres o cuatro horas por noche, de lunes a viernes, y tratan de recuperarse en fin de semana, lo cual lejos de ser una solución, ocasiona que se acumule una deuda importante de sueño, subraya. Si un paciente con SSI quiere recuperarse, explica el académico de la UNAM, debe evitar automedicarse, dormir entre siete y nueve horas diarias y realizar alguna actividad física, porque una rutina deportiva ayuda a descansar, apunta. Sin embargo, aclara, cada caso es diferente, lo que hace necesario acudir con un especialista a fin de conocer el estado general de salud y las rutinas escolares o laborales y en función de estos datos se hacen esquemas personalizados encaminados a favorecer la calidad y tiempo. Lo primordial, sostiene, es tener un orden de actividades las 24 horas del día y utilizar el día para actividades cotidianas, porque “si ocupamos tiempo de la noche, adquirimos el SSI”, afirma.

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