Homenaje a Luis H. Álvarez impone fugaz tregua entre facciones panistas

martes, 24 de mayo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el juego de las apariencias, las exequias del último de los próceres del Partido Acción Nacional (PAN), Luis H. Álvarez, parecen convocar a una tregua entre facciones y liderazgos, pero la disputa se manifiesta en la colección de abrazos, besos, fotos y selfies. Ricardo Anaya, el ambicioso presidente panista que busca quedarse con la candidatura presidencial en 2018, hace sentir su jerarquía en el PAN y abre el paseíllo –de media hora– en el auditorio Manuel Gómez Morín, posando para cámaras que lo retratan abrazando a la burocracia del CEN y a los panistas traídos de Querétaro en cinco camiones estacionados en lugar prohibido. A Anaya lo custodian Marko Cortés, coordinador de los diputados federales, y Javier Corral, el candidato a gobernador de Chihuahua y el único de los oradores –Francisco Barrio, Felipe Calderón y Anaya– que no dejó pasar las críticas a Álvarez por haber pactado con Carlos Salinas tras el fraude de 1988 y que para él fue correcto, “digan lo que digan sus vigentes detractores”. A Margarita Zavala, también aspirante presidencial, no le queda otra que desfilar detrás del séquito de Anaya, acompañada por su marido, Felipe Calderón, quien se coloca al frente de su esposa y cada uno va tomándose fotografías y abrazando a todos los que se les acercan. –¿Extraña el partido? –le pregunta Carmen Jaimes, reportera de Televisa, a Calderón antes de iniciar el paseíllo. –Un poquito, un poquito –responde, seco. Y ahí va Calderón, en su reconquista del partido que presidió de 1996 a 1999 y que en su discurso, el más largo de los cuatro que hubo, hizo una emotiva semblanza de Álvarez –el “principal iniciador de la transición democrática”– e invitó a “honrar su legado”, pero planteó reanudar las hostilidades por los temas internos, aunque aclaró: “ciertamente no ahorita”. Francisco Barrio, el primero y único gobernador de Chihuahua –el “zar anticorrupción” en el gobierno de Vicente Fox que dejó en la impunidad el Pemexgate–, convocó a celebrar un ciclo de discusión en mesas redondas y foros sobre “cosas que en verdad importan a México”. El homenaje a Álvarez, quien falleció el miércoles 18, convocó a liderazgos de la “vieja guardia”, como la denominó Barrio, como los exgobernadores Ernesto Ruffo y Fernando Canales Clariond, enemistados con Calderón, así como la viuda de Manuel Clouthier, Leticia Carrillo. Ahí también, a un costado del auditorio, en la primera fila, estuvieron expresidentes del PAN como Gustavo Madero, Luis Felipe Bravo Mena y César Nava, este último con cara de fastidio y ensimismado en su teléfono celular. Hubo ausencias elocuentes: Diego Fernández de Cevallos, ya más peñista que panista; la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota, a quien Calderón le confesó que la abandonó en la campaña presidencial de 2012; Germán Martínez, el primer presidente del PAN impuesto en el sexenio de Calderón, y el presidenciable gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle. El homenaje a Luis H. Álvarez concluyó como dio inicio: Con abrazos, besos, fotografías y selfies de Anaya, Margarita, Calderón, con apariencia de unidad, pero con reyertas soterradas...

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