Tijera presupuestal y dólar caro alcanzan al nuevo aeropuerto de la CDMX

miércoles, 21 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) será afectado por el recorte presupuestal y por la devaluación del peso ante el dólar, admitió ante senadores el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, quien afirmó que el costo actual es de 180 mil millones de pesos, pero “tenemos que ir actualizando de alguna manera; no hay de otra, no se pueden dejar a un valor anterior, tiene que ir a un valor presente”. Ruiz Esparza informó que “a la fecha se han realizado 180 licitaciones de las obras más relevantes del proyecto, destacando la nivelación del terreno, obras hidráulicas, subestación eléctrica, torre de control, pistas 2 y 3 y el edificio terminal”. Tan sólo el Plan Hídrico del Nuevo Aeropuerto incluye nueve cuerpos de agua con una superficie de 2 mil 700 hectáreas que incrementarán la captación pluvial y triplicarán la capacidad de almacenaje a 39 millones de metros cúbicos, abundó Ruiz Esparza. Estas obras hidráulicas han implicado inversión de 20 mil millones de pesos. El funcionario negó que la devaluación o el recorte presupuestal vayan a suspender las obras, pero admitió que tendrán que recurrir a créditos. El Nuevo Aeropuerto “es autofinanciable”, repitió Ruiz Esparza a lo largo de las seis horas de comparecencia donde buena parte de las preguntas se orientaron hacia esta obra. También afirmó que en el presente gobierno se comprometieron a terminar las pistas 2 y 3, así como la torre de control y la remodelación de las principales vialidades, como la ampliación de la avenida Peñón de los Baños-Texcoco, que será de 10 carriles. Para el titular de la SCT, el NAICM está ya en “manos de expertos”, como la compañía trasnacional Pearsons, gerente del proyecto, y señaló que “no es una obra faraónica, no es una obra megalómana”, sino una obra necesaria porque el actual aeropuerto está saturado. Durante la comparecencia, varios senadores cuestionaron al titular de la SCT por el mal servicio actual de las aerolíneas y los aeropuertos, por los retrasos de los vuelos y hasta por “las pésimas condiciones de los baños” en las terminales aéreas, como señaló el legislador panista Víctor Hermosillo. Según Ruiz Esparza, la información disponible sobre las causas de los retrasos en los vuelos se debe, en 16% de los casos, a problemas de las propias compañías aéreas, 8% por las condiciones climatológicas, 8% por el impacto de otros vuelos y “sólo 2% por la mala infraestructura de los aeropuertos”. Carreteras y recorte El segundo tema que acaparó la atención y las peticiones de la mayoría de los senadores fue el de la construcción de los proyectos carreteros que aún están pendientes. Ruiz Esparza admitió que habrá 50% de recorte presupuestal en 2017 que afectará en el mantenimiento y en la construcción de nuevas autopistas. “Necesitamos el doble de los 7 mil millones de pesos que tendremos en 2017 para que las carreteras no caigan”, reveló. Según el titular de la SCT, las “fórmulas alternativas” serán las inversiones público-privadas, mejor conocidas como PPS. La senadora Iris Vianey, del PRD, señaló al funcionario que el recorte presupuestal implicará 70% menos recursos para los caminos y carreteras rurales. Ruiz Esparza se comprometió a que en diciembre de este año terminarán las obras de ampliación de la autopista México-Querétaro, y que ya está concluida la ampliación de 4 a 10 carriles de la autopista México-Puebla en 14.5 kilómetros. “Haber implementado desde el inicio de esta administración innovadores mecanismos de inversión público-privada, nos ha permitido hacer frente a la difícil situación financiera que hoy encaramos y dar continuidad a las obras programadas en el Programa Nacional de Infraestructura”, abundó en su informe. Según Ruiz Esparza, la salvación ante el recorte presupuestal será la inversión privada. Por primera vez, afirmó, “empresas locales han alcanzado una mayor participación en la contratación de obras que con anterioridad ganaban empresas nacionales”. La mayoría de senadores que participaron en la comparecencia del titular de la SCT, como Marco Antonio Blásquez, del PT; Fernando Mayans, del PRD; Iris Vianey Mendoza, también del PRD, así como Fernando Torres Graciano, del PAN, y otros legisladores, aprovecharon el encuentro para gestionar distintas obras de infraestructura carretera en sus entidades. Ruiz Esparza tuvo más el trato de un funcionario ante alcaldes que ante senadores. Incluso, la senadora del PRD, Luz María Berinstáin, optó por llenarlo de halagos y mencionar que era “el amigo de todos los senadores”. Red compartida, licitaciones y apagón analógico Los otros temas más mencionados fueron el futuro de la Red compartida, cuya licitación aún está en curso, el futuro de la banda 2.5Ghz que fue suspendida y las quejas por la mala distribución de más de 10 millones de televisores en el Programa Digital Terrestre. Ruiz Esparza afirmó que la dependencia “avanza” en la Red compartida que aprovechará la banda 700 Mhz liberada tras el llamado “apagón analógico”, y que “llevará servicios de mayor calidad y a mejores precios, incluso a las comunidades más alejadas que no cuentan con los servicios”. Luego afirmó que el programa México Conectado para incrementar la posibilidad de acceder a internet de banda ancha de manera gratuita ya logró conectividad en más de 100 mil sitios públicos y que la red de centros de inclusión digital tiene “una participación activa de más de 200 mil socios”. El senador Gerardo Flores, del Partido Verde, cuestionó a Ruiz Esparza por la decisión de postergar la licitación de la banda 2.5 Ghz, la misma que generó un agrio conflicto a finales del sexenio pasado con la empresa MVS. Ruiz Esparza respondió que él fue quien propuso posponer esta licitación porque “no tiene lógica licitar la banda 700 Mhz y la 2.5 Ghz al mismo tiempo”. Justificó que se reservó la banda 2.5 Ghz porque “será ideal para la tecnología 5G de telefonía móvil. El senador Flores también citó el documento del comisionado Adolfo Cuevas, del IFT, que generó una agria polémica, debido a que sostuvo que 22% de los hogares no tiene acceso a la televisión digital terrestre, a pesar de haberse cumplido el reparto de televisores en 93% de los hogares que estaban en los padrones de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Ruiz Esparza desestimó este documento y volvió a defender la decisión de repartir televisores digitales, debido a que “la televisión era mucho más manejable que un decodificador, ahorra energía eléctrica y tiene una duración de más de 10 años, a diferencia del decodificador de sólo tres años”. El titular de la SCT admitió que los televisores digitales repartidos “pueden tener acceso a internet”, pero “no está integrado” en los aparatos que se repartieron entre 2014 y 2015. “Esto es algo que deberá pagar el usuario”, acotó.

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